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Hay historias que nos inspiran, protagonizadas por viajeros que nos demuestran cada día que siempre hay otras formas de afrontar las cosas y que, en la mayoría de las ocasiones, la actitud y el modo en el que nos relacionamos con el mundo marcan la diferencia. A la hora de disfrutar del tiempo libre y viajar, las cosas no son diferentes.

Mientras algunos se quejan por pereza o trivialidades y buscan excusas para no afrontar los problemas o hacer aquello que realmente quieren o les apetece, otros disfrutan de su vida al máximo en la medida de sus posibilidades, conscientes de que el tiempo es algo precioso que no se debe desperdiciar. Ejemplo de ello son los viajeros con discapacidad que conocemos hoy, a quienes nada detiene para conocer y conquistar el mundo.

Viajeros en silla de ruedas

Viajeros en silla de ruedas
Silla de ruedas en la playa/Foto: Pixabay

No todos los lugares y aceras de las ciudades están preparadas para las sillas de ruedas, ya que, desafortunadamente, no siempre se tiene en cuenta a las personas con discapacidad a la hora de diseñar determinados espacios urbanos o accesos a algunas instalaciones. Cierto es que esto ha cambiado mucho en las últimas décadas, pero todavía queda mucho trabajo por hacer. Si esto es así cuando hablamos de sitios muy urbanizados, las dificultades se incrementan en otros más pequeños o con menor cantidad de servicios. Todo ello provoca que viajar en silla de ruedas por el mundo no esté carente de dificultades, pero eso no impide a quienes disfrutan de los viajes emprenderlos para descubrir otros lugares.

Son muchos los viajeros que nos inspiran y que viajan en sillas de ruedas, entre los que se encuentra el español Albert Casals. Este catalán lleva viajando mucho tiempo de manera económica de esta manera sin que nada ni nadie le detenga. De hecho, su primera experiencia fue con 14 años, en el Interrail, en un itinerario de viaje que lo llevó por Francia, Italia y Grecia. Desde entonces, sus rutas por el mundo no han dejado de sucederse.

Años después desde aquel primer trayecto, escribió sus experiencias en dos libros autobiográficos: El mundo sobre ruedas (2009) y Sin fronteras (2012). Asimismo, en el año 2010, se estrenó el documental Mon Petit, en el que se narra el viaje que hizo hasta Nueva Zelanda acompañado de su pareja.

Casals ha demostrado que viajar de manera low cost en silla de ruedas es posible. Y no solo eso, sino que también deja muchas cosas a mano de la improvisación, para disfrutar de la aventura, sin necesidad de contar con absolutamente todo planificado. Un viajero increíble que sirve de inspiración absolutamente para todos los demás.

El Rally París Dakar en silla de ruedas

Si hablamos de profesionales que viajan y compiten en su silla de ruedas tras superar un azaroso acontecimiento de la vida, hemos de mencionar a Albert Llovera. Este andorrano, deportista de élite, participó en los Juegos Olímpicos de Sarajevo en el año 1984, quedó paralítico al año siguiente, después de sufrir un accidente que le provocó la rotura de las vértebras dorsales. Pero él no se rindió. Superó aquel obstáculo y, tras recuperarse del todo, se centró en otra de sus pasiones: el automovilismo, la cual le ha llevado por todo el mundo, convirtiéndose en el único piloto minusválido del Campeonato Mundial de Rallies. Su historia se cuenta en el documental Las alas del fénix.

Ascender el Everest con prótesis

Monte Everest
Monte Everest/Foto: Pixabay

Hay quien va más allá, siempre dispuesto a cumplir el sueño de su vida. Así sucedió con el alpinista Mark Inglis. Este neozelandés sufrió una amputación de ambas piernas en el año 1989, después de haber quedado atrapado en una cavidad de hielo en el Monte Cook (Nueva Zelanda). Pero aquello no impidió que siguiera disfrutan de su pasión por la montaña.

Inglis siempre había querido ascender el Everest, así que ese hecho no iba a frenarlo, y se preparó para alcanzar su meta. Primero se propuso hacer cima en el Cho Oyu, la sexta montaña más alta del mundo, a 8.201 metros de altitud, entre Tíbet y Nepal. Después de conseguirlo, se centró en su verdadero objetivo: el Everest.

El éxito en su hazaña llegó el 15 de mayo de 2006, cuando realizó el ascenso caminando con sus dos piernas ortopédicas de fibra de carbono. Andar con las prótesis no fue sencillo, y no se libró de los problemas. A los 6.400 metros de altitud, una de sus piernas artificiales se desencajó, pero Inglis no se rindió. Logró llegar al campamento para que le ajustaran la pieza. Después, siguió subiendo y subiendo hasta que alcanzó cima.

El espíritu aventurero de Ade Adepitan

La historia del británico Ade Adepitan también resulta inspiradora. Este exatleta paraolímpico, jugador de baloncesto en silla de ruedas y presentador de televisión es una apasionado viajero que comparte sus experiencias y sus trucos para recorrer el mundo con todos los viajeros con discapacidad para animarlos a que nada les detenga. Además, le gusta especialmente el turismo de aventura, por lo que no tiene reparo en recomendar los destinos más exóticos y los parajes más increíbles.

Adepitan asegura que no se debe dejar que la discapacidad se convierta en un obstáculo insuperable que condicione la vida de uno, que hay que seguir disfrutándola al máximo. No obstante, recomienda viajar acompañado, ya sea con un amigo o con la pareja, y organizar todo con antelación para tener las cosas más controladas. Si se hace así, uno sentirá que tiene mayor control sobre los imprevistos, además de que estos serán mucho menores.

Todo ello contribuirá a que uno tenga más seguridad para lanzarse y no quedarse en casa. Ya en destino, sea cual sea el elegido, el deportista destaca cómo la gente es en su mayor parte amable y está siempre dispuesta a atenderte y a echarte una mano si necesitas ayuda. Su experiencia es en conjunto positiva, y destaca hasta qué punto las personas con las que se encuentra enriquecen su viaje.

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