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Este jueves 15 de junio se inaugura uno de los museos más esperados de la temporada. elBulli1846 propone un recorrido por la historia de la restauración moderna en el mismo emplazamiento donde abrió el famosos restaurante de Roses. Operativo durante sólo tres meses, el nuevo centro permite entender por qué Ferran Adrià y su equipo cambiaron para siempre las reglas de la gastronomía mundial. Os proponemos descubrirlo a través de 10 anécdotas y datos curiosos.

1. Los bulldogs inspiran restaurantes:

ElBulli1846

En 1956, el médico alemán Hans Schilling y su mujer Markéta Schönová construyeron una casa con vistas al mar en Cala Montjoi. Ella era una apasionada de los bulldogs franceses y, por eso, denominaron “El Bulli” al restaurante que abrieron en 1961. Esculturas, fotografías, cuadros y cojines inspirados en esta raza perruna decoran todo el espacio actual.

2. 1846 no es sólo un año:

El nombre del centro deriva del total de elaboraciones que se crearon y degustaron en elBulli restaurante desde 1989 hasta 2011 y que podréis observar en un gran panel cronológico. Pero también es una efeméride en honor a Auguste Escoffier, considerado como el creador de la cocina moderna, que murió el 28 de octubre de 1846. Adrià le dedicó al chef francés su última creación gastronómica, una versión del celebrado Melocotón Melba.

3. La cocina es amor:

La primera parte del nuevo centro explora el significado de “cocinar” y de “comer” a través de preguntas que confrontan a los visitantes: ¿Abrir ostras es cocinar?, Los animales, ¿cocinan?, Si recolectamos una manzana del árbol y nos la comemos, ¿nos estamos alimentando o cocinando?. En el cariño, el amor y la voluntad de mejorar lo que se come, nos dicen, se encuentra el significado de “cocinar”.

4. Disfrutar con la razón:

ElBulli1846

En elBulli se introdujeron las emociones en la cocina a través de recursos como la ironía, la transgresión o los recuerdos de la infancia. Porque, más allá del paladar, también se puede disfrutar de la comida desde la mente. Una inteligencia que también está presente en la metodología Sapiens, con la que se conceptualizan recetas tecno-emocionales como el Pollo al curry (1995).

5. “Crear es no copiar”:

Un pequeño rótulo de neón defiende este lema que se convirtió en la piedra filosofal del proyecto de Adrià. El chef catalán escuchó esta frase en una conferencia del reputado cocinero Jacques Maximin en 1987 y, como explica él mismo, le cambió para siempre la visión que tenía de la gastronomía.

6. Un estilo con nombre propio:

Además de elaboraciones sorprendentes, en Cala Montjoi también se generó un estilo propio, definido como bulliniano, que reúne “una misma manera de comprender y hacer cocina”. Este adjetivo también se aplica al extenso listado de profesionales que pasaron por aquí, entre ellos, Jean-Louis Neichel, Juli Soler, Albert Adrià, René Redzepi, Andoni Luis Aduriz, Fina Puigdevall, Joan Roca, Grant Achatz, José Andrés o Quique Dacosta.

7. De vuelta a un comedor mítico:

ElBulli1846

El recorrido por el comedor permite sentirse como un comensal de la época y observar servicios de mesa y emplatados tan célebres como The Soup. Unos comensales que, por cierto, no fueron pocos: se calcula que, en 25 años de servicio, más de 200.000 personas comieron aquí. 

8. Reproducciones de clásicos:

En el edificio principal también se muestra una treintena de elaboraciones míticas, como la Menestra de verduras en texturas (1994), el provocador Plato de especias (1996), el Corte helado de parmesano (1997) o la sorprendente Espuma de humo (1997). En el fondo de la sala, el vídeo 4 horas en la cocina es la única filmación existente de todo un servicio en el restaurante.

9. Todo está documentado:

En el piso de arriba, se exponen más de 15.000 documentos y 160 libretas que recogen los procesos creativos del famoso establecimiento. Los premios recibidos por Adrià y la conexión que tuvo con Hiroyoshi y Tomiko Ishida, así como la importancia del diseño y de la arquitectura en el proyecto, también forma parte de esta sala.

10. Dos espacios con sorpresa:

Los lavabos, aunque parezca mentira, también están repletos de información. Y es que dentro se exponen fotos de cocineros, comensales, lugares y platos históricos. La tienda de la entrada, por su parte, esconde joyas literarias como Comida para pensar, pensar sobre el comer, que recoge la participación de Adrià en Documenta 12, o la Fisiología del gusto del siglo XXI, un homenaje a la famosa obra de Brillat-Savarin.

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