El Olentzero es el nombre que recibe el “Papá Noel vasco”, un carbonero bonachón de gran tamaño que baja desde la montaña todos los 24 de diciembre para repartir regalos a los niños que se han portado bien durante el año.

Olentzero en Hendaya (País Vasco francés). Foto: Wikipedia

Olentzero significa literalmente “tiempo de lo bueno” y su figura se lleva asociando a las celebraciones del solsticio de invierno desde antes del cristianismo. Así la hipótesis más extendida es que el origen de Olentzero es anterior a la cristianización de Navarra, lugar donde se data la creación de esta leyenda.

El personaje, del cual se relata su existencia en el territorio vasco y navarro por la conmemoración del solsticio de invierno representando, con su aspecto desharrapado, descuidado y viejo, el tiempo pasado y su quema -manera habitual en la que terminaba el pasacalles del día de Nochebuena- supone dejar el camino libre al año que llega.


El cristianismo, como históricamente ha realizado, adaptó las costumbres locales anteriores a sus nuevas creencias. Y así el personaje Olentzero se habría convertido en el anunciador de la noticia del nacimiento de Jesús.

Historia del Olentzero

Como decíamos antes con la llegada del cristianismo, el rol del Olentzero cambió por completo. Dejó de ser el personaje mitológico que había sido hasta entonces, para convertirse en el anunciador del nacimiento de Jesucristo. Pero cabe destacar que aunque no son muchos los que conocen este dato, lo cierto es que la figura del Olentzero no siempre ha estado vinculado al carácter festivo. En ocasiones se ha convertido en un verdadero personaje de terror.

Durante buena parte del Siglo XVIII se utilizaba su figura para avisar a los niños de que, si no estaban dormidos, bajaría por la chimenea con su hoz y les cortaría el cuello. Una historia aún recordada por muchos lugareños, principalmente en las zonas más rurales del norte, donde las tradiciones perduran más inalteradas con el paso del tiempo.

La evolución

Olentzero en Donostia (1931). Foto: Kutxa Fototeka

La figura del carbonero como personaje mitológico también guarda una relación directa con la celebración de San Nicolás, una fiesta europea que tenía lugar cada 6 de diciembre, y en la que era habitual repartir regalos. Y al igual que sucediera con dicha tradición y su posterior transformación en el Siglo XX para dar lugar a Santa Claus, algo similar ocurrió con el Olentzero, que pasó de ser un personaje mitológico de terror a ser un carbonero bonachón que reparte regalos cada 24 de diciembre.

Su figura actual es la de un hombre fuerte, con barba gris y aspecto bonachón. Además, tiene mujer, Mari Domingi, que también se ha convertido en protagonista en la Navidad vasca y después hablaremos algo más extendido sobre ella.

Costumbres

A día de hoy se sigue celebrando el Olentzero en el País Vasco y Navarra. Los más pequeños le escriben cartas, del mismo modo que lo harían a los Reyes Magos o a Papá Noel. Por supuesto, deben portarse bien durante el año si quieren que el carbonero bonachón les traiga todo lo que quieren. Existen imágenes, figuras y canciones dedicadas a su figura. 

La noche del 24 al 25 de diciembre el Olentzero deja los regalos de los niños bajo el árbol, justo al lado de la chimenea o, en su defecto, en un rincón especial de la casa. Y por supuesto los niños tienen que compensar al viajante y dejar algo de comer -y de beber- al carbonero ya que tiene un gran apetito. 

En la gran mayoría de pueblos del País Vasco y Navarra se celebra el desfile del Olentzero la tarde del 24 de diciembre, donde junto a Mari Domingi reparten dulces y caramelos. 

Mari Domingi, un personaje que gana peso en la tradición

El Olentzero y Mari Domingi en Bilbao. Foto: Ayuntamiento Bilbao

En los últimos años se ha potenciado la figura femenina de Mari Domingi, una mujer que tradicionalmente se ha asignado como esposa o novia del Olentzero. El protagonismo de este personaje secundario ha ganado peso para paliar el sexismo que supone darle solo pábulo a un personaje masculino en esta tradición, aunque la realidad es que su dinámica no pasa de ser un “auxiliar” del protagonista como pueden ser los pajes para los Reyes Magos o los elfos en el caso de Papá Noel.

La canción del Olentzero

Representación del Olentzero y Mari Domingi

El arraigo de la tradición es incuestionable por sus numerosos relatos, cuentos y también estrofas, de este modo la canción del Olentzero es hoy en día un villancico popular navideño de origen anónimo que se ha ido transmitiendo oralmente de generación en generación. Y aunque goza de varias versiones su edición más popular reza lo siguiente –traducido del vasco-.

Olentzero se ha ido
al monte a trabajar
con la intención
de hacer carbón.
Cuando ha oído
que ha nacido Jesús
ha venido corriendo
a dar la buena noticia.
¡Míralo! ¡Míralo!
¡Nuestro Olentzero!
Está sentado
con la pipa entre los dientes
también tiene gallos capón
con huevecitos
para merendar mañana
con una botella de vino.
Olentzero cabezón
tan sabio
ayer por la tarde se bebió
un montón de litros de vino.
¡Ay, menudo tripón!
la, lara, lara
¡Ay, menudo tripón!
lara, larala, laralala.

Ya sean los Reyes Magos, San Nicolás o el Olentzero la historia de nuestro país nos depara una gran variedad de personajes que traerán regalos a los niños cada navidad. ¿Conoces alguno más?

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Miguel Rodero
Escribir lo puede hacer prácticamente cualquiera, pero ponerle pasión y amor a las palabras es lo que diferencia a quienes solo juntan letras de "los otros" que transmitimos experiencias.  Viajar es sumergirse en otras culturas. Aprender que lo que siempre era negro ahora puede ser blanco. Que las diferencias siempre son más pequeñas que los puntos en común, y que es necesario viajar para crecer. Por suerte yo he crecido bastante, aunque nunca se es lo suficientemente grande si miras al horizonte. Espero que los escritos que publicaré en este espacio sirvan no solo como lectura, sino que aviven las ganas de conocer nuevos sitios y enriquecer con tus propias vivencias lo que puedas leer aquí. 

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