Empezamos el año celebrando un lanzamiento muy especial para Descubrir. Acaba de ver la luz nuestro monográfico dedicado a Chile, un número que marca un antes y un después en la trayectoria de la revista y que ya se puede encontrar en salas VIP de aeropuertos y en nuestros puntos de distribución habituales. Han sido muchos meses de trabajo, pero el resultado final confirma que la espera ha merecido la pena.

Este monográfico no nace como una guía al uso. Desde el primer momento tuvimos claro que no queríamos limitarnos a ordenar datos, rutas o listados de imprescindibles. Lo que nos movía era otra cosa: intentar transmitir qué se siente cuando conoces Chile. Cuando recorres su geografía extrema, cuando hablas con su gente, cuando entiendes su relación con la naturaleza, la cultura, su gastronomía o, incluso, las estrellas.

Chile fue también la elección natural para inaugurar una nueva etapa editorial en Descubrir, con un formato renovado más manejable y una ambición clara: que nuestros monográficos sean objetos de inspiración, piezas para leer sin prisas, conservar y volver a abrir. Un proyecto que nace con vocación de largo recorrido y que arranca con un destino que condensa, como pocos, la diversidad de un continente entero. Del desierto de Atacama, el más árido del planeta, a los glaciares de la Patagonia, de los Andes a los fiordos australes, de la energía urbana de Santiago a los paisajes míticos de Chiloé o el encanto de la región de O'Higgins.

Más allá de sus paisajes, este monográfico pone el acento en algo esencial: las personas. La calidez, la resiliencia y la generosidad del pueblo chileno atraviesan todo el número y actúan como hilo conductor. Son las voces que nos invitan a entrar en sus hogares, a escuchar sus historias y a comprender una forma de estar en el mundo profundamente ligada al territorio. Chile es naturaleza en estado puro, sí, pero también es identidad, orgullo y una cultura que dialoga constantemente con su geografía.

Nada de esto habría sido posible sin la colaboración y la confianza de quienes han acompañado el proyecto desde el inicio. Queremos agradecer especialmente al equipo de Chile Travel, que creyó en el proyecto desde el primer momento y nos ayudó a definir la mirada del monográfico. También a todo el equipo de Hopscotch, que han impulsado el proyecto y han desarrollado un trabajo sobresaliente con el destino durante los últimos años. Y al equipo de Newlink, que ahora toma el relevo en la promoción de Chile y seguirá contando con nuestro apoyo para todo lo que necesiten.

Este número es también el resultado del trabajo de grandes profesionales, muchos de ellos chilenos, algo que para nosotros era irrenunciable. Apostar por el talento local no es solo una cuestión de coherencia, sino de calidad. Hemos tenido la suerte de contar con periodistas, escritoras y fotógrafos como Pamela Villagra, Stefania Malacchini, Pía Vergara, Francisco Núñez, Iván Álvarez, Alexis Trigo o Jaime Garcés, cuya fotografía ilustra la portada del monográfico (¿No os parece maravillosa?). A ellos se suma el trabajo del estudio de ilustración Camipepe, responsable de unos mapas del país tan precisos como bellos, que ayudan a comprender visualmente la complejidad del territorio chileno.

Junto a ellos, participan colaboradores ya habituales de la casa, como Yolanda Cardo, que nos introduce en la escena cultural chilena, o Javier García Blanco, que nos traslada hasta la región de O’Higgins, uno de los corazones identitarios del país. Todo ello ha sido posible gracias al impecable trabajo de edición de Dagmara Ole y a la maquetación de [:M], nuestro hombre en la sombra, que ha sabido dar forma visual a un número exigente y ambicioso.

A lo largo de sus páginas, el monográfico propone un recorrido que sigue la columna vertebral del país. Desde los confines del mundo hasta su corazón urbano. Desde parques nacionales donde la vida se sostiene en un equilibrio delicado, hasta una capital dinámica que late al ritmo de la arquitectura contemporánea y la cultura emergente. Desde los viñedos históricos del centro-sur hasta los paisajes míticos donde la mitología, la madera y el mar construyen universos propios. Sin olvidar uno de los grandes tesoros de Chile: sus cielos, algunos de los más limpios del planeta, que convierten el país en un referente mundial para la observación astronómica.

Durante el último mes hemos ido compartiendo en redes sociales algunos reels que adelantan fragmentos de este viaje, y esta misma semana puedes ver en la web un especial, donde se publicarán artículos del propio monográfico junto a contenidos exclusivos pensados para el formato digital. Una forma de ampliar el relato y de seguir construyendo comunidad en torno al destino.