El inglés criollo limonense, conocido como mekatelyu, resuena todavía en las calles de Cahuita, Puerto Viejo y Manzanillo. Su nombre viene de una expresión que significa "déjame decirte algo" y resume bien el espíritu de una región que tiene mucho que contar a través de la música.

En el Caribe costarricense, el calypso, el reggae y otros ritmos caribeños narran una historia de migraciones y mestizaje cultural que se transmite de generación en generación. Esa herencia afrocaribeña define la identidad de la zona y sigue viva en la lengua, la gastronomía y las celebraciones populares de sus comunidades.

El calypso, voz propia de una comunidad

Purgatorio, Cahuita, Limón

El calypso ocupa un lugar central en esta tradición. Declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de Costa Rica, ha sido durante décadas una de las principales formas de expresión de la población afrodescendiente del Caribe limonense. Sus letras, cantadas tradicionalmente en inglés criollo, retratan con humor e ironía a personajes locales, sucesos cotidianos y conflictos sociales de las comunidades caribeñas.

El nombre que mejor representa este género es el de Walter Ferguson (1919-2023), apodado el Rey del Calypso. Nacido y criado en Cahuita, convirtió las vivencias de su entorno en canciones que terminaron formando parte de la memoria musical del país. Grababa sus composiciones de forma artesanal y las vendía en casetes a los turistas que visitaban la zona, un método casero que llevó su música mucho más allá de las fronteras costarricenses.

En su honor, Cahuita acoge desde 2013 el Festival Internacional de Calypso, un encuentro que combina música, gastronomía y danza afrocaribeña. Cada 7 de mayo, fecha de su nacimiento, Costa Rica celebra además el Día Nacional del Calypso, una jornada dedicada a reconocer este género y a quienes trabajan por mantenerlo vivo.

Del ferrocarril de Limón al reggae actual

Banda Limón Puerto Viejo

La banda sonora del Caribe costarricense no se agota en el calypso. El reggae y otros ritmos afrocaribeños llegaron ligados a los movimientos migratorios que transformaron la provincia de Limón a finales del siglo XIX. A partir de la década de 1870, la construcción del ferrocarril hacia el Caribe atrajo a miles de trabajadores procedentes de Jamaica. Con ellos llegaron también comunidades originarias de Trinidad y Tobago, Barbados y Saint Kitts, cuya huella sigue presente en la música, la lengua, la gastronomía y las costumbres de la región.

Esas influencias conviven hoy y se mezclan en una tradición que no ha dejado de evolucionar. En localidades del Caribe Sur como Cahuita, Puerto Viejo y Manzanillo, la música acompaña celebraciones, encuentros familiares y espacios de convivencia cotidiana. Es el hilo que une a las nuevas generaciones con las raíces afrocaribeñas de sus comunidades.

El Carnaval de Limón, la música en la calle

Grand Parade Limón Abanderados Educadores y vecinos de la comunidad limonense

La dimensión más festiva y colectiva de esta herencia se vive en el Carnaval de Limón, celebrado cada octubre en la capital de la provincia. Sus orígenes se remontan a finales de los años cuarenta, cuando el limonense Alfred King impulsó una fiesta inspirada en los carnavales que había conocido en Panamá. Desde entonces, los desfiles, las comparsas, los disfraces y las actuaciones musicales se han convertido en elementos imprescindibles de una de las celebraciones más representativas de la zona.

Los ritmos caribeños marcan el paso de las comparsas que recorren las calles entre trajes de colores y coreografías elaboradas. La gastronomía y las distintas manifestaciones artísticas completan el retrato de la diversidad cultural de Limón. La música actúa de nuevo como hilo conductor de una celebración que saca a las calles tradiciones compartidas durante generaciones.

Una herencia que también se habla y se come

La influencia afrocaribeña trasciende lo musical y se conserva también en las costumbres cotidianas, especialmente en la cocina limonense. Las recetas transmitidas de generación en generación guardan la historia y la diversidad cultural de esta región del país. El plato más representativo es el

rice and beans, arroz y frijoles cocinados en leche de coco y especias, acompañado habitualmente de pollo, pescado o plátano. Otro referente es el rondón, un guiso que puede incluir pescado, mariscos, tubérculos y leche de coco, con una preparación que varía según la tradición de cada familia.

Recetas, palabras, bailes y canciones forman parte de una misma herencia cultural que sigue pasando de una generación a otra. Desde la ciudad de Limón hasta las localidades del Caribe Sur, recorrer esta costa de Costa Rica implica también escuchar las historias que guarda su música, descubrir los sabores que hablan de sus raíces y acercarse a comunidades que han construido una de las identidades culturales más singulares del país centroamericano.