No todos los peregrinos que llegan a la Plaza del Obradoiro han caminado durante días con una mochila al hombro. Desde 2016, el Cabildo de la Catedral de Santiago reconoce oficialmente la navegación a vela como modalidad válida para realizar el Camino de Santiago y obtener la Compostela. Esta semana, la flotilla que encarna ese reconocimiento navega por la costa asturiana en su undécima edición, con destino a Galicia.
Una peregrinación que comenzó en el agua

La idea de recuperar las peregrinaciones marítimas jacobeas no surgió de ninguna institución. Nació de un grupo de navegantes que quiso poner en valor una tradición histórica casi olvidada: la de quienes, durante siglos, se acercaron a Santiago por mar antes de completar el trayecto a pie. Ese grupo fue el embrión de El Camino a Vela, la iniciativa que después de años de trabajo logró que el Cabildo compostelano diera carta oficial a esta vía náutica en 2016.
El reconocimiento no fue un trámite menor. Implicó articular un sistema de credencial específica para navegantes, establecer los puertos de escala como etapas válidas del Camino y definir el tramo final a pie hasta la catedral como requisito indispensable para recibir la Compostela. Fue, en la práctica, la creación de una nueva ruta jacobea sobre el agua.
Desde entonces, la travesía se celebra anualmente y ha consolidado una comunidad de peregrinos que comparte una experiencia radicalmente distinta a la terrestre. La vela, el viento, la costa y el mar se convierten en el marco de una peregrinación que mantiene el fondo espiritual y cultural del Camino.
La XI edición: de Hondarribia al Obradoiro bordeando el Cantábrico

La XI Travesía El Camino a Vela partió de Hondarribia, en el País Vasco, y avanza etapa a etapa siguiendo el litoral cantábrico y atlántico hasta Santiago de Compostela. Tras las primeras escalas en Bermeo, Santurtzi, Laredo y Santander, la flotilla recala estos días en Gijón y Avilés. A partir de ahí, el rumbo apunta a Galicia con paradas en Ribadeo, Viveiro, Cedeira, Ferrol, A Coruña, Muxía, Muros, A Pobra do Caramiñal y Vilagarcía de Arousa antes de llegar a Padrón.
Desde Padrón, los navegantes completarán a pie los últimos kilómetros hasta el Obradoiro. Ese tramo pedestre no es opcional. La credencial del peregrino lo exige, y es precisamente ese gesto final lo que conecta a los marineros con la tradición centenaria de la peregrinación jacobea. Llegar andando a la plaza, después de días navegando, tiene una dimensión simbólica que los participantes describen como el momento que da sentido a todo el recorrido.
Cada puerto no es solo un punto de atraque. Es una etapa del Camino con su propio carácter, sus fiestas, su gastronomía y su patrimonio. La travesía convierte el litoral norte de España en un itinerario cultural de primer orden que muchos viajeros terrestres nunca llegan a recorrer con este nivel de detalle.
Profesiones Azules: el mar como horizonte profesional para los jóvenes

La edición de 2026 incorpora una dimensión nueva centrada en las nuevas generaciones. Bajo el lema "Profesiones Azules", la travesía lleva a bordo el proyecto BluePath, impulsado por Educación Azul, una plataforma orientada a acercar a los jóvenes las oportunidades formativas y laborales vinculadas a la Economía Azul.
En cada puerto de escala se organizan actividades divulgativas que muestran la amplitud de ese sector. La navegación, la pesca y la gestión portuaria son solo el punto de partida. BluePath también pone el foco en la biología marina, la oceanografía, la acuicultura, las energías renovables offshore y las nuevas tecnologías aplicadas al entorno marítimo. Un ecosistema profesional en expansión que muchos jóvenes desconocen y que, según sus promotores, ofrece salidas reales en un contexto de creciente interés global por la sostenibilidad de los océanos.
La apuesta tiene sentido en el marco de una travesía que recorre puertos con fuerte identidad marinera. Ciudades como Avilés, Ferrol o Vilagarcía de Arousa tienen una relación histórica con la industria naval y pesquera que hace de estas escalas un contexto natural para hablar de futuro profesional ligado al mar.
Apoyo institucional y patrocinadores de la edición 2026
La iniciativa cuenta con el respaldo de la Axencia Turismo de Galicia entre sus principales apoyos institucionales. En el plano empresarial, Repsol participa como patrocinador principal de esta edición. Le acompañan Touron/Mercury, B&G, Aqualia y el IME como patrocinadores de la travesía.
El respaldo de Turismo de Galicia no es anecdótico. La ruta marítima jacobea representa un producto turístico diferencial que complementa la oferta terrestre del Camino y atrae a un perfil de viajero con alta capacidad de gasto y fuerte interés en experiencias de naturaleza y cultura. En un año como 2026, marcado por el creciente protagonismo del turismo náutico en España, la travesía llega en un momento de especial visibilidad para este tipo de propuestas.
El Camino de Santiago, más ancho de lo que parece
El fenómeno jacobeo lleva décadas creciendo. En los últimos años, el número de peregrinos que recibe la Compostela supera con regularidad las 400.000 personas anuales según los datos del propio Cabildo, con picos históricos en los Años Santos. La mayoría llega por el Camino Francés o el Portugués, las rutas más transitadas. Pero el entramado de caminos es mucho más vasto, e incluye vías terrestres como el Camino del Norte, el Primitivo o la Vía de la Plata, además de esta ruta marítima que durante una década ha ido ganando visibilidad y reconocimiento.
Que una flotilla de veleros recorra cada año el Cantábrico siguiendo etapas jacobeas es, en ese contexto, algo más que una anécdota náutica. Es la demostración de que el Camino de Santiago sigue siendo un fenómeno vivo, capaz de integrar nuevas formas de peregrinación sin perder su esencia. Quien quiera seguir el avance de la XI Travesía El Camino a Vela puede hacerlo a través de elcaminoavela.com.

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