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En un documento escrito en 1603 -Libro de Acuerdos y Decretos- ya aparece mencionada la Danza de los Zancos de Anguiano, haciendo hincapié en que no se pierda esta tradición. Desde aquellos tiempos, la municipalidad del riojano pueblo de Anguiano decide: “Organizar danzas, comedias y lo demás que sea necesario para la celebración de las Fiestas de La Magdalena”.

En años sucesivos se fueron incluyendo más actividades… como partidos de pelota, juegos y disfraces infantiles, degustaciones gastronómicas, bailes populares y jornadas temáticas. Pero, centrándonos en el presente: Este año, tras dos años sin celebrarse fiestas… ¡ni nada! por causa de la pandemia COVID, y ante una gran expectación popular, los Danzadores de Anguiano han vuelto a hacer vibrar de emoción a lugareños y forasteros volviendo a girar… y girar… cuesta abajo por las empedradas calles del pueblo en la celebración de las recuperadas fiestas patronales.

Sucedió en el pasado mes julio; pero volverán a girar…y girar… en el último fin de semana de septiembre de 2022, durante las Fiestas de Acción de Gracias, excelente oportunidad para ver una de las fiestas más emblemáticas de España, declarada (desde 1970) Fiesta de Interés Turístico Nacional.

¿Cuál es el origen de esta danza?

Danzadores de Anguiano – Foto: Pedro Grifol
Danzadores de Anguiano - Foto: Pedro Grifol
Danzadores de Anguiano – Foto: Pedro Grifol

El origen de esta tradición no está claro, pero, según la historiadora Lucile Armstrong, se puede referenciar como ritual de ‘baile del hombre’ con la intención de fortalecer al sol en su curso hacia el cielo durante el solsticio de verano: “Los bailarines muestran al sol qué es lo que requieren de él: que tenga fuerzas para madurar las cosechas y traiga adelante hierba y fruta el año que viene.

Respecto al vestuario, que se compone de: chaleco con siete bandas horizontales de distintos colores, camisa blanca adornada, faldón amarillo adamascado sobre pantalón negro y enaguas, faja azul y medias blancas con alpargatas de esparto y cintas negras; la misma historiadora tiene una explicación muy peculiar: “El colorido representa las partes del cosmos con sus tres reinos: Tierra, el mundo del Espíritu ‘de abajo’, y los Cielos”.

Danzadores de Anguiano – Foto: Pedro Grifol

La incorporación de zancos está más clara: no surgieron como ‘algo mágico’, ya que tenían un uso práctico en la antigüedad. Se utilizaban en la zona del alto rio Oja para recorrer zonas húmedas, para atravesar los pantanos y para vigilar a los rebaños desde las alturas. Son ocho los danzantes que, acompañados por la música de dulzainas y tamboril, los que se tiran por la llamada Cuesta de los Danzadores, que tiene una pendiente del 30%, y por la que descienden 40 metros.

De uno en uno, van girando cuesta abajo mientras tocan las castañuelas, hasta llegar a una plaza donde se encuentra una multitud de lugareños que frenan la carrera. Cuentan que como el descenso es muy peligroso, se ayudan del vuelo del faldón, que al girar crea una campana de aire, proporcionándoles estabilidad. La falda es tan importante que el simple roce con el público durante la bajada puede desestabilizar al danzador haciendo que acabe en el suelo. Técnica y suponemos que días de ensayo ¡y caídas!

¿Qué ver y hacer en Anguiano?

Anguiano – Foto: Pedro Grifol

A Anguiano se va a ver Los Danzantes, pero puedes hacer otras cosas. Si te gusta el senderismo te animamos a descubrir una serie de rutas, diseñadas para pasear por la naturaleza en estado (casi) puro. Se las conoce como Rutas entre hayedos y, dependiendo de tus condiciones físicas de aventurero senderista, ya que todas ellas presentan desniveles propios de una zona de montaña, puedes elegir entre cuatro recorridos, con la ventaja de que son recorridos circulares: Serradero, Roñas, Tres Villas y Peñas. Todas ellas tienen su inicio y final el casco urbano de los municipios de Anguiano, Matute y Tobía.

Los recorridos están dotados de una señalización interpretativa a través de los códigos QR instalados en paneles explicativos, y una APP que permite interactuar con el visitante para que amplíe sus conocimientos sobre la zona. La ruta lineal más fácil (de ida y vuelta) es la que va al santuario de Valvanera que, junto a la iglesia de San Andrés, la iglesia de San Pedro de Cuevas y la ermita de Santa María Magdalena componen el patrimonio monumental eclesiástico de Anguiano.

La otra ruta puede ser la gastronómica. No te puedes ir de Anguiano sin probar su plato más típico y famoso, que son las alubias rojas. Únicas. Y si te quieres llevar algo suculento – ¡que no sea en la barriga! – compra una de las exclusivas mermeladas que elaboran en La casa de la Mermelada. Innovadores sabores sin parangón.

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