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Probablemente el proyecto más grande de la historia de Belfast fue construir el Titanic, pero eso ocurrió a principios del siglo XX… y (como sabemos) acabó mal. Ahora, en 2022, la capital de Irlanda del Norte tiene otros muchos proyectos para gente viajera, y sin moverse de la ciudad.

Son muchos los motivos por los que podemos sentirnos atraídos por la historia del Titanic. Hay historias de heroísmo, cobardía, lealtad, liderazgo, amor… Hay quien desea encontrar los detalles de cómo y por qué se construyó, hay quien quiere saber los fatídicos errores que se cometieron, y hay quien todavía tiene el ‘morbo’ de conocer incluso la vida privada de las personas que subieron a bordo.

El barrio del Titanic

Titanic Experience
Titanic Experience

Por todas esas razones (y por otras muchas más), cien años más tarde, la ciudad de Belfast recuperó la historia ¡y la leyenda! del barco más emblemático de la historia de la navegación de recreo; y construyó el Titanic Belfast Experience, un museo que narra la historia del tristemente famoso buque que pasó del sueño a la tragedia en la noche del 15 de abril de 1912.

El museo, después de diez años de su inauguración, se ha convertido en la estrella turística de la ciudad y, naturalmente, es de visita obligada. Se encuentra en el barrio del Titanic, donde también están las imponentes grúas Harland & Wolff, conocidas como Sansón y Goliat, que con su pintura amarilla irrumpen en el azul del cielo irlandés.



El barrio está impregnado por la historia que narra el patrimonio naval de Belfast. Allí todavía se encuentra el Dock and Pump House, el dique seco donde dormía el Titanic durante su construcción; y el SS Nomadic, el último barco de la White Star Line que queda en el mundo.

De paseo por la ciudad

Ayuntamiento de Belfast
Ayuntamiento de Belfast

El barrio de la Catedral es el centro neurálgico de Belfast. Sus antiguas y adoquinadas calles giran en torno a la catedral de Santa Ana y a St. Anne’s Square, una plaza llena de tentadoras cervecerías y restaurantes de moda, como el italiano Coppi y el incombustible Duke of York, un clásico pub.

El barrio de la Reina es el de las zonas verdes. Arbolado con profusión e ideal para darse un paseo, como, por ejemplo: el Jardín Botánico. Los edificios que lo circundan son de espectacular belleza arquitectónica, como el de la Queen’s University, o el que alberga multitud de curiosidades históricas: el Museo del Ulster, que merece la pena visitar aunque solo sea por lo que nos atañe: ‘el tesoro español’, que no es otra cosa que un tesoro que llevaba a bordo El Girona, un navío de la Armada Invencible que en 1588 zozobró al encallar en la costa norirlandesa. Parte de la carga del navío consistía en monedas de oro, joyas y piedras preciosas… como un broche en forma de salamandra con rubíes incrustados, y una caja de oro en la que se guardaban reliquias sagradas. Va a ser que la Armada Española no era solamente una flota de guerra…

Parlamento de Belfast
Parlamento de Belfast

El recorrido por Linen Quarter nos lleva a descubrir las antiguas fábricas de lino que ahora albergan bares y restaurantes. Tras la última rehabilitación -¡y van tres!- el barrio se ha convertido en una de las zonas más modernas de la ciudad. Es el caso del Crown Liquor Saloon, un pub intemporal, fundado en 1880, que fue uno de los templos victorianos del whisky irlandés y de la ginebra más potente de la ciudad… además de la Guinness (of course). Conserva muchas de sus características originales, como la iluminación a gas. Abstenerse abstemios.

De entre los locales más modernos cabe destacar la terraza (en Belfast también están de moda las terrazas en las azoteas) de The Perch que, en plena explosión postpandemia ha obtenido la codiciada categoría de ‘el mejor espacio al aire libre’ de la ciudad. Está ubicado en el quinto piso del número 42 de Franklin Street, en pleno barrio del Lino.

¡Ah! Y para los rockeros más mayores (los que nunca mueren) en este barrio está el Ulster Hall, donde el grupo Led Zeppelin estrenó su inmortal Stairway to Heaven en 1971. Acontecimiento nostálgico en vena.

Mercado de St George en Belfast
Mercado de St George en Belfast

Belfast no escapa de la cocina de vanguardia, así que también cuenta con algunos creativos chefs que usan productos exóticos y, como no podía ser de otra manera, también productos de cercanía. Así que otro de los barrios para explorar es el barrio del Mercado. Entra en St. George’s Market (abierto de viernes a domingo), porque sigue siendo una de las atracciones turísticas más antiguas de Belfast. Allí tu paladar podrá experimentar una gran variedad de delicias gastronómicas en medio de una discordancia ambiental de aromas. Y no solamente es un mercado de alimentación, también tiene puestos de artesanía, ropa, libros… y cualquier cosa turística capaz de ser vendida.

Si prefieres una experiencia gastronómica más refinada, en el barrio se encuentra el restaurante Ox. Tiene una estrella Michelin y vistas al río Lagan. El chef Stephen Toman es un verdadero creyente en la estacionalidad y tiene la imaginación para trasladar ingredientes aparentemente mundanos al mundo de lujo. Tiene varios menús degustación: 2 platos por 25 libras, 3 platos por 30; o el menú degustación de temporada, de seis platos, por 65 libras. Pues cada cual que se adapte a sus necesidades y ¡a disfrutar de la mesa creativa!

Temperamento irlandés

Murales de Belfast
Murales de Belfast

En Belfast sigue latente la división entre protestantes (unionistas, partidarios del Reino Unido) y católicos (independentistas, a favor de la integración con la república de Irlanda). ‘Esas tenemos’ después de 24 años del llamado Acuerdo de Belfast (en inglés: Good Friday Agreement), que fue firmado el Viernes Santo de 1998 por los gobiernos británico e irlandés para poner fin al conflicto religioso-político norirlandés.

En 1969 se levantó un muro de hormigón con alambre de púas… que sigue allí. Todavía hoy en día sus puertas metálicas se abren de día y se cierran de noche, separando a unionistas y republicanos. Es lo que tienen los recuerdos vengativos.

La historia de esta lucha y sus avatares políticos está escrita en los muros de ladrillo con grafitis de gran realismo que no te dejan indiferente. Se recorren a pie o en un black cab, que son unos taxis negros guiados por viejos conductores locales que te van contando -de primera mano- los acontecimientos del conflictivo período conocido por los lugareños como The Troubles. Descubrirás, de primera mano, las historias que hay detrás de cada mural. Turismo político… para seguir ‘no olvidando’.

Si quieres profundizar sobre el tema, te recomendamos la película ‘Belfast’, de Kenneth Branagh (nominada al Oscar a la mejor película en 2022). El argumento consiste en el relato de un niño de 9 años que, junto a su familia de clase trabajadora, vive los tumultuosos años 60 en Belfast. Una metáfora valiosa en estos tiempos de guerras.

Música en directo en Belfast

Belfast - Panorámica nocturna
Belfast – Panorámica nocturna

Visitar Belfast es meter la cabeza en los locales de música en directo, y hablar del Belfast musical es hablar de craic (en gaélico) que quiere decir: pasárselo bien. En las noches de Belfast el craic está asegurado… Eso sí, sólo hasta las doce de la noche. A partir de esa hora ‘las cenicientas’ a su casa o al hotel… ¡y los ‘príncipes’ también!

Muchos pubs tienen actuaciones en directo de música celta a partir de las 20.00 h. Aunque ha ido evolucionando, la popularidad de este tipo de música ha hecho que permanezca viva también entre la gente más joven. Sus instrumentos básicos son el violín, la flauta y el arpa céltica -que se denomina clársach- y que es el emblema nacional del país desde la Edad Media -la reconocerás al instante cuando tengas entre las manos una jarra de cerveza Guinness-.

Music Trail
Music Trail

Existe un tour guiado llamado Traditional Music Trail, que comienza en el The Dirty Onion, en el barrio de la Catedral. El recorrido es un viaje musical por Belfast en el que descubrirás la historia de su escena tradicional y algunas canciones sobre la ciudad. Recomendable.

Si decides emprender el recorrido musical urbano por tu cuenta, algunos locales emblemáticos para dejarte caer son: The Duke of York, The Dirty Onion, McHugh’s, Whites Tavern, y el incombustible Oh Yeah.

Si el pub está lleno, cosa que sucede con toda probabilidad los fines de semana, las mesas se comparten y, según tu ardid, puedes socializarte en inglés con la persona que te toque al lado. Durante la actuación musical es muy probable que se anime algún espontáneo a danzar a lo irlandés o a entonar en el escenario alguna canción melancólica; pero tú no lo intentes, aunque te sepas todo el repertorio de Los Pogues. Si sales a bailar a la pista, baila a tu aire y como mejor sepas… pero atento a este consejo: evita hablar de política y no menciones tu religión… ¡aunque no tengas!

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