La Nueva Normalidad que surge como consecuencia de la pandemia por coronavirus nos invita a un tipo de turismo distinto del que estamos acostumbrados, uno de apreciación de destinos que vayan más allá de las grandes ciudades o las playas. Afortunadamente, España es rica en pequeños pueblos que deberíamos visitar una vez en la vida. Y, entre ellos, no puede faltar Bárcena Mayor.

Esta localidad, tan antigua como inaccesible al estar ubicada en uno de los tantos valles de la cordillera cantábrica, es a su vez uno de los sitios medievales mejor conservados de la región, uno que mantiene no sólo la ambientación de siglos pasados, sino también ese aroma en el aire único, que nos hace olvidarnos por un momento de la rutina de las metrópolis.

Y si a su maravillosa arquitectura le sumamos que está habitada por poquísimos residentes, nos encontramos entonces con una combinación ideal para pasar un fin de semana de paz y tranquilidad.


¿Por qué visitar Bárcena Mayor?

Bárcena Mayor – Foto de Turismo de Cantabria

Como decíamos, Bárcena Mayor aparece ante nuestros ojos casi por sorpresa mientras nos encontramos recorriendo el Valle de Cabuérniga, a su vez localizado en la zona central entre los ríos Sajas y Arzonzas, y formando parte del Parque Natural Saja Besaya.

A aproximadamente una hora de Santander, la ciudad más importante y capital de Cantabria, se erige este poblado de estrechas callejuelas, que parece haber quedado detenido en el tiempo, al punto de que debemos abandonar el coche antes de ingresar al mismo, para de ese modo movernos como lo hacen sus propios vecinos: a pie, lenta y gentilmente.

Lo primero que te llamará la atención son las casas rurales, con materiales y diseños propios de viviendas pensadas para la montaña, la mayoría de ellas con dos plantas que, sin embargo, no son suficientes para ocultar los increíbles paisajes que asoman detrás de cada una.

Los balcones gran atractivo de Barcena Mayor | wikimedia.org

Seguramente desembocarás, al igual que lo hacen los pequeños caminitos en los ríos cercanos, en sus dos calles principales, las denominadas La Calleja y La Calle Larga, que son cortadas por una serie de perpendiculares, que ayudan a la descripción rectangular de la pequeña villa.

Una de las postales clásicas de Bárcena Mayor son los balcones de madera, que parecen salidos de un cuento sobre las calles empedradas, sobre todo si vamos en primavera o verano, y podemos disfrutarlos con sus tiestos llenos de flores que alegran la vista y el alma.

Monumentos y sitios de interés

Puente en Bárcena Mayor

Pero si tienes pensado conocer Bárcena Mayor, es mejor que antes dispongas de un listado de sitios que no puedes perderte, como algunos de los que vamos a detallar a continuación:

Reserva del Saja

Hay unanimidad respecto de que la Reserva del Saja es el primer lugar que debemos visitar tan pronto arribamos al pueblo, dado que se trata de una perfecta muestra de la Cantabria rural.

Dentro de la reserva podemos encontrarnos con un sinfín de especies protegidas por las autoridades, entre las que aparecen jabalíes, aves rapaces, ciervos, lobos y, si tienes un poco de suerte, incluso osos pardos. Si vas en septiembre, puedes ser testigo de la berrea del ciervo, como se denomina al período de celo, en el que los machos producen unos sonidos muy particulares.

Iglesia Parroquial de Santa María

Y así como tenemos naturaleza, tampoco se echan de menos construcciones realizadas por el hombre que den cuenta de la cultura y la religiosidad de larga data de Bárcena Mayor.

La Iglesia Parroquial de Santa María, construida en el siglo XVII y de humilde aspecto comparada con otras seguramente, está contemplada dentro del Conjunto Histórico – Artístico de la villa desde 1979. Su estado de preservación es inmejorable, y uno se queda sin palabras al contemplarlo.

Otros sitios a tener en cuenta

Puente de piedra en Barcena Mayor | wikimedia.org

Si vas desde el centro histórico hasta el Puente de Piedra, que te lo recomendarán sin dudas, observarás el río Argoza con su fluir junto a los restos de la calzada romana que permanecen en pie. Un poco más allá tienes la posibilidad de ir hasta lo alto de la Plaza de Santiago, culminando este paso con el reloj de sol de la Casa Rectoral y, por último, la Casa del Pasadizo.

Por otro lado, si estás dispuesto a alejarte un poco del punto central del pueblo, te aconsejamos que incluyas en tu itinerario atractivos turísticos como la cascada del Pozo del Amo, el Tajahierro o el Puerto de Palombera. Y si eres de los que aman los atardeceres y las buenas vistas, entonces hazte una escapada hasta el Mirador de La Cardosa. Mejor que tengas la cámara o el móvil listos.

¿Buscas añadir un poco de deporte a tu fin de semana? Cerca de Bárcena Mayor tenemos rutas de senderismo que sin duda sugerimos a cualquier persona con ganas de moverse un poco, como la que comienza a sólo un kilómetro del Puente de Piedra, y repite el mismo trayecto que realizaban los visitantes camino a Castilla. De paso, puedes dar con Ermita del Carmen durante la salida.


Festividades y gastronomía en Bárcena Mayor

Lavadero Barcena Mayor | wikimedia.org

Por otro lado, creemos que no deberías dejar pasar la oportunidad de conocer Bárcena Mayor en una de las fechas más indicadas para hacerlo, concretamente el 16 de julio, jornada en la cual se celebra la Romería del Carmen. Como parte del folclore, los devotos se encargan de tomar la imagen de la Virgen que se encuentra en la Iglesia Parroquial de Santa María y llevarla a la Ermita del Carmen. El respeto y el sobrecogimiento llega a poner la piel de gallina.

¿Y qué pasa con la comida? Definitivamente deberías saborear algunos platos típicos, como el cocido montañés, receta de Santander que alcanza en Bárcena Mayor uno de sus puntos cumbre. También tenemos las alubias, la carne de venado y jabalí en distintas preparaciones o postres característicos, como el queso nata de Cantabria o la miel de brezo.

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Miguel Rodero
Escribir lo puede hacer prácticamente cualquiera, pero ponerle pasión y amor a las palabras es lo que diferencia a quienes solo juntan letras de "los otros" que transmitimos experiencias.  Viajar es sumergirse en otras culturas. Aprender que lo que siempre era negro ahora puede ser blanco. Que las diferencias siempre son más pequeñas que los puntos en común, y que es necesario viajar para crecer. Por suerte yo he crecido bastante, aunque nunca se es lo suficientemente grande si miras al horizonte. Espero que los escritos que publicaré en este espacio sirvan no solo como lectura, sino que aviven las ganas de conocer nuevos sitios y enriquecer con tus propias vivencias lo que puedas leer aquí. 

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