La cocina es para algunas personas una obligación, para otras una necesidad o un mero trámite, pero para muchas otras es un arte. Cocinar es también una ciencia, un mar de posibilidades de mezclar, combinar, arriesgar y redescubrir platos típicos. No solo los y las grandes chefs pueden hacerlo, sino que todo el mundo en su casa tiene la oportunidad de experimentar nuevos sabores y darle un toque diferente a las comidas. 

Una vez dominados los conceptos básicos y las recetas de toda la vida, llegan las ganas de innovar. En muchas ocasiones se piensa que para esto necesitamos recurrir a ingredientes y elementos gourment, como si solo el caviar pudiese mejorar un plato que ya es exitoso. Sin embargo, muchas personas se sorprenderían de la cantidad de productos que pueden utilizar y que ya tienen en su despensa. Uno de ellos es, efectivamente, el salchichón.

Salchichón

Lo primero que nos viene a la cabeza cuando pensamos en salchichón es en los bocadillos que tomábamos en el colegio o en el parque mientras jugábamos, en esa mezcla de embutido acompañado de queso de lonchas típica de la infancia. Y si bien esta combinación nunca falla, podemos ir más allá. Para empezar, con esos mismos ingredientes, podemos elaborar una tosta añadiéndole especias, espárragos trigueros o simplemente un chorrito de aceite o nueces. De hecho, el salchichón encaja a la perfección con la nuez moscada.


Un alimento muy recomendable para nuestra dieta, ya que las propiedades de la nuez moscada son numerosas: protege el sistema cardiovascular, es un antibacteriano natural, y además es antiinflamatoria. Podemos utilizar para ello marcas que encontraremos en todos los supermercados y tiendas de alimentación, como la española Campofrío. Por otra parte, el salchichón es el relleno perfecto para una gran cantidad de comidas. Por ejemplo, funciona genial en croquetas, dándole un toque diferente a este plato típico que suele ir relleno de otras carnes o de pescado.

 También podemos elaborar pechugas de pollo rellenas de jamón, queso y salchichón. En general solemos usar jamón en lugar de salchichón, y sin embargo este último tiene un sabor más intenso que es perfecto para dotar de originalidad nuetros platos. Otro plato sencillo al que le queda bien este ingrediente es a la tortilla francesa, que podemos rellenar simplemente con salchichón, pimienta negra, sal y algo de queso. Por supuesto, el salchichón es el aliado perfecto de la comida italiana: la pizza, la salsa boloñesa o incluso una lasaña quedarán perfectas de esta manera.

La clave está en atreverse a cambiar otros fiambres por este y ver si la combinación resulta acertada. Para verano, podemos apostar por una ensalada fría de patatas cocidas con salchichón o un hojaldre de salchichón y dátiles. Por el contrario si el frío aprieta, podemos preparar un guiso al que añadamos trozos de chorizo o salchichón, o una empanada caliente de estos mismos fiambres. Si queremos hacerlo más ligero, podemos quitar uno de los dos fiambres y añadir más cebolla. 

Recetas para impresionar a todo tipo de comensales

Si lo que queremos es dar una cena más formal o presentar platos «elegantes», también podemos recurrir al salchichón. Una opción que nunca falla son por supuesto los canapés. Podemos colocar sobre el salchichón nueces, foie, parmesano o queso curado cortado en triángulos. Podemos incluso atrevernos a mezclarlo con algo más dulce, como cuando se prepara el secreto ibérico con un toque de caramelo. 

Otra receta para sorprender a los/as comensales es el tartar de salchichón, otra propuesta que demuestra la versatilidad de este embutido tradicional de España. Para conseguir un buen resultado, debemos dejar reposar el producto al aire durante todo el día, para pelarlo posteriormente. Hecho esto, ya tenemos medio camino andado pues como sabemos, el tartar se caracteriza por usar carne sin cocinar. Así, solo tendremos que añadir el aliño y emplatar.

Además, en todas estas recetas debemos tener presente que hay muchos tipos de salchichón. Al tradicional de toda la vida se le suman otros como el salchichón con extra de pimienta o nuez; o el salchichón de pollo o de pavo, similares en su aspecto al de cerdo. ¡Hay incluso salchichón vegano! Los que sean especiales o algo picantes podemos simplemente acompañarlos con un buen pan horneado al estilo gallego.

En definitiva, tener salchichón en la despensa es siempre una buena idea, ya sea para hacer un bocadillo rápido o picotear algo antes del plato fuerte, como para convertirlo en la base de la comida del día. Todas estas recetas demuestran que el salchichón es mucho más que un acompañante del pan, y es que este fiambre tan versátil y fácil de conservar puede convertirse en el protagonista de una cena de gala.

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