Dentro del Caribe mexicano, donde muchos destinos se han desarrollado alrededor del turismo de sol y playa, Campeche sigue un camino distinto. Situado en la Península de Yucatán, este estado ha apostado por construir su propuesta turística a partir de su historia, su patrimonio y la continuidad de la cultura maya en la vida cotidiana.

Para el viajero español, Campeche ofrece una combinación reconocible y a la vez diferente: ciudades con herencia colonial española, un fuerte peso del mundo maya y un entorno de naturaleza que marca el ritmo del viaje.

Patrimonio histórico y mundo maya como base del destino

Campeche

Campeche forma parte del llamado mundo maya y esa pertenencia define gran parte de su identidad turística. El estado combina patrimonio colonial y legado prehispánico en un territorio que ha conservado muchos de sus elementos históricos sin grandes transformaciones.

“Campeche forma parte de la península de Yucatán. Formamos parte del mundo maya dentro de los cinco estados que conforman el mundo maya en México… Somos un destino cultural, también tenemos una parte de sol y playa, aunque nuestro fuerte es el turismo cultural. Tenemos dos patrimonios culturales de la humanidad. Uno de ellos es la ciudad capital y la otra es patrimonio mixto, la ciudad maya de Calakmul, que también es reserva de la biósfera.”

San Francisco de Campeche es la única ciudad amurallada de México, un rasgo que la distingue dentro del país y que refleja su pasado como enclave defensivo. A esto se suma Calakmul, reconocido como patrimonio mixto por su valor cultural y natural, y considerado el primero de este tipo en México.

Aunque el estado cuenta con más de 300 zonas arqueológicas, solo 16 están abiertas al público, lo que permite una gestión más controlada del patrimonio y visitas menos masificadas.


La cultura maya en la vida cotidiana y las  tradiciones

Cementerio de Pomuch

En Campeche, la cultura maya no se limita a los sitios arqueológicos. Sigue presente en comunidades, rituales y prácticas que forman parte de la vida diaria. Uno de los ejemplos más representativos se encuentra en Pomuch, donde se mantiene una tradición vinculada al Día de los Fieles Difuntos.

“Sí, siguen existiendo las comunidades mayas. Una de las más representativas es el poblado de Pomuch, que es el máximo representante de la tradición del día de los fieles difuntos: la limpieza de las osamentas. Días antes, se preparan para limpiar los huesos de sus difuntos, les cambian las telas, los bordados de punto de cruz… hacen la comida típica que es el pibipollo, un tamal muy grande, redondo, que se cocina enterrado.”

Este ritual combina creencias, gastronomía y artesanía, y muestra cómo las tradiciones ancestrales se transmiten de generación en generación. El pibipollo, preparado bajo tierra, sigue siendo un elemento central en estas celebraciones y forma parte de la identidad gastronómica del estado.


Naturaleza protegida y  turismo de bajo impacto

Reserva de la biosfera de Calakmul

La oferta de naturaleza de Campeche está estrechamente ligada a la conservación. El estado alberga algunas de las áreas protegidas más importantes de México, donde el turismo se desarrolla bajo criterios de sostenibilidad.

“Tenemos la reserva de la biósfera de Calakmul, que es el pulmón de México. También la otra reserva, Los Petenes, donde en el poblado de Isla Arena podemos ver los manglares: el rojo, el negro, el botoncillo. Podemos ver los flamencos, cocodrilos endémicos del mundo maya y el santuario de los delfines en Isla Aguada. Todo en armonía con la naturaleza, haciendo la sustentabilidad de los poblados.”

Estas zonas permiten al viajero conocer selva, manglares y fauna en contextos poco intervenidos. A ello se suma la posibilidad de realizar pesca deportiva en áreas protegidas, siempre con un enfoque respetuoso con el entorno.


Tiempo y forma de viajar: una estancia larga y sin prisas

Ruinas de Calakmul

Campeche no está pensado para visitas rápidas. Desde Turismo de Campeche recomiendan integrarlo dentro de un viaje amplio por la Península de Yucatán, dedicándole tiempo suficiente para recorrer sus municipios y entender su diversidad cultural y natural.

“Para el turista español recomendamos al menos estar un mes por la península, pero en Campeche pueden estar al menos una semana y media. Esto es para personas que gustan de la cultura, de la historia y tradiciones ancestrales. Afortunadamente, Campeche no es un destino tan aglomerado de visitantes. Nosotros estamos equilibrados en ese sentido, pero no perdemos de vista la sustentabilidad y la sostenibilidad.”

El perfil de viajero al que se dirige es el de quien busca cultura, historia, tradiciones y una relación directa con el territorio, combinando ciudades coloniales, comunidades mayas, naturaleza y gastronomía local.


Municipios, gastronomía y oficios tradicionales

Champotón

Cada uno de los 13 municipios de Campeche aporta una identidad propia. La experiencia de viaje se construye a partir de pequeños descubrimientos ligados a la cocina, los oficios y las tradiciones locales.

“Cada municipio tiene su propia riqueza. En Hecelchakán degustamos la cochinita pibil, es la casa de este platillo. En Tenabo tenemos la tradición de las frutas en conserva hechas solo por mujeres. En nuestra ciudad capital tenemos la arquitectura civil, religiosa y militar que no debe faltar. Y en Champotón, la capital de la gastronomía campechana, todos los mariscos son frescos; tienen que ir a degustar un pan de cazón.”

Desde la abeja melipona y su apicultura tradicional hasta los trabajos en madera, la elaboración de frutas en almíbar o la cocina de mariscos frescos, Campeche ofrece un recorrido que se apoya en la vida local y en una relación directa con su entorno.

Campeche se presenta así como un destino equilibrado, donde el turismo convive con la vida cotidiana sin imponer cambios drásticos. Un lugar donde es posible recorrer una ciudad amurallada por la mañana y adentrarse en una ciudad maya en la selva por la tarde, entendiendo el viaje como una experiencia de conocimiento, respeto y descubrimiento.