La apertura del Museo Casa Kahlo, conocido popularmente como la Casa Roja, suma un nuevo motivo para caminar con calma por Coyoacán, uno de los barrios con mayor densidad histórica y cultural de Ciudad de México. Entre calles arboladas, plazas tranquilas y casas que conservan una bonita estética rural, poco frecuente en una gran capital, este museo abre una puerta distinta para acercarse a la vida de Frida Kahlo, desde el espacio familiar en el que transcurrieron sus primeros años.

Hemos viajado hasta la capital mexicana para conocer esta novedad cultural, inaugurada el pasado 27 de septiembre de 2025, y recorrer una casa que durante décadas permaneció en el ámbito privado. Su apertura permite ampliar la mirada sobre Frida Kahlo desde el barrio que definió su vida.

Una vivienda con memoria familiar

El Museo Casa Kahlo ocupa una casa que fue habitada durante décadas por distintos miembros de la familia. La casa fue adquirida en 1930 por los padres de Frida Kahlo y mantuvo un uso estrictamente familiar durante buena parte del siglo XX. Esa continuidad explica el tono del museo y su forma de aproximarse al relato biográfico.

El edificio conserva la estructura propia de una vivienda de Coyoacán, con patios interiores, estancias amplias y una distribución pensada para la vida cotidiana. La intervención museográfica ha respetado esa configuración, integrando la exposición en el espacio original y manteniendo una relación directa entre arquitectura y contenido.

Tras la muerte de Frida Kahlo, el inmueble siguió teniendo uso privado, de manera intermitente, lo que ha dejado huellas visibles en el espacio. La museografía del museo ha intentado mantener esta esencia hogareña. Los objetos, documentos y fotografías se incorporan al espacio sin ocultar su pasado como vivienda y esta decisión permite que el discurso se construya desde la proximidad, apoyado en materiales que remiten a la vida diaria más que a los grandes hitos públicos de la artista.

La familia como eje del relato

Frida Kahlo, en una foto exhibida en el museo

Uno de los pilares del Museo Casa Kahlo es la explicación detallada del núcleo familiar en el que creció Frida Kahlo. Este aspecto articula buena parte del recorrido y ayuda a entender el contexto social y emocional que la acompañó durante sus primeros años. La exposición dedica una atención especial a la figura del padre, Guillermo Kahlo, y a la de la madre, Matilde Calderón, así como a la convivencia entre hermanas dentro de la casa.

Durante las visitas guiadas, la información se presenta de forma ordenada y precisa. Las explicaciones buscan aclarar datos familiares que a menudo aparecen de manera fragmentaria en otros relatos:

“El padre de Frida Kahlo, Guillermo Kahlo, contrajo matrimonio en primer lugar con María Cardeña Espino, con quien tuvo tres hijas, de las cuales dos sobrevivieron a la infancia. Tras la muerte de su primera esposa en el parto de su tercera hija, Guillermo Kahlo volvió a casarse con Matilde Calderón, con quien tuvo cinco hijos. De ese matrimonio nacieron Matilde, Adriana, Frida, Cristina y un hermano varón que falleció poco después de nacer. En la casa familiar vivieron las cuatro hermanas, compartiendo su vida cotidiana bajo la influencia de su padre fotógrafo y de su madre mexicana.”

El museo dedica atención al origen familiar de Frida Kahlo a través de la figura de su padre. Guillermo Kahlo nació en Alemania, aunque su familia procedía de la antigua Hungría, un matiz que resulta clave para entender el apellido de la artista. El nombre Kahlo no responde tanto a una tradición alemana como a ese origen centroeuropeo previo, anterior al asentamiento de la familia en territorio alemán, y forma parte de la herencia cultural que Frida recibió desde su entorno paterno.

Un archivo fotográfico de gran valor documental

Museo Casa Kahlo - Foto: Christian Rojo

El fondo fotográfico constituye uno de los elementos más relevantes del Museo Casa Kahlo. A lo largo del recorrido se muestran fotografías originales de la familia, muchas de ellas poco conocidas, que permiten observar a Frida Kahlo en distintos momentos de su infancia y juventud. Estas imágenes la sitúan en escenas cotidianas, vinculadas a la vida doméstica y a la convivencia familiar.

La guía nos subraya la procedencia de este material y el trabajo realizado para su conservación:

“En la casa se conservan fotografías originales de la familia. Muchas proceden de fotógrafos regionales y de colecciones que se fueron reuniendo con el tiempo. Son imágenes auténticas que muestran a Frida desde niña.”

El museo expone también cuadernos y anotaciones personales de Frida Kahlo, que nos ofrecen una aproximación directa a su forma de pensar y de expresar experiencias personales. Se trata de escritos breves, frases sueltas y reflexiones anotadas a lo largo del tiempo, sin una intención literaria explícita.

“Se encontró un cuaderno, una especie de diario que ella iba escribiendo con frases sobre lo que vivía y lo que sentía. Son frases muy crudas, muy reales, y tienen un humor satírico muy característico de Frida.”

Una museografía integrada en el espacio doméstico

Museo Casa Kahlo - Foto: Christian Rojo

En el Museo Casa Kahlo existe un apartado dedicado de forma específica a la fotografía, una disciplina muy presente en la vida cotidiana de la familia y estrechamente ligada a la figura de Guillermo Kahlo, que fue un reputado fotógrafo profesional.

El estudio fotográfico se presenta como una reconstrucción fiel del ambiente de trabajo de Guillermo Kahlo, con cámaras de época, trípodes, fondos, iluminación controlada y otros elementos propios de la práctica fotográfica del momento. Junto al estudio se encuentra la sala de revelado, un espacio que reproduce las condiciones de un laboratorio fotográfico tradicional. A través de una proyección y elementos interactivos, el visitante puede seguir el paso a paso del proceso fotográfico, desde la captura de la imagen hasta su aparición sobre el papel con sorpresa incluida.

En el recorrido se visitan también varias estancias domésticas que ayudan a comprender cómo era la vida cotidiana de la familia y el entorno en el que creció Frida. Espacios como su habitación, el comedor o el baño nos remiten a los años de infancia y juventud de la artista, con objetos personales, fotografías y elementos de uso cotidiano que permiten situar ese espacio como lugar de descanso, escritura y vida privada. En la cocina encontramos un pequeño mural atribuido a ella, que podría ser una de sus primeras obras.

El recorrido incluye un apartado dedicado a la vestimenta asociada a la imagen pública de Frida Kahlo. El museo explica el origen de estos trajes y su relación con distintas tradiciones culturales de México, ofreciendo un marco contextual claro.

“A veces se piensa que estos vestidos tienen que ver con el origen de la madre de Frida o con Michoacán, pero no es así. Los trajes que ella hizo famosos son los trajes tehuanos, propios del istmo de Tehuantepec, en Oaxaca y zonas de Veracruz. Frida los adoptó por elección personal y por su valor cultural y simbólico, no por una herencia familiar directa. Su madre, Matilde Calderón, nació en la Ciudad de México.”

La visita concluye en el patio interior de la casa, un espacio sereno que articula la vivienda y resume bien el espíritu del museo. Con esta apertura, el Museo Casa Kahlo se suma a la ruta cultural que puede recorrerse en Ciudad de México siguiendo los pasos de Frida Kahlo, una de las figuras más influyentes del siglo XX. El resultado es un recorrido más completo, que permite entender a Frida no solo desde su obra y su proyección pública, sino también desde los lugares que marcaron su vida cotidiana y ayudaron a formar su identidad.