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Primero hicimos un preámbulo con las expresiones andaluzas, luego nos detuvimos en Cádiz y ahora nos vamos a Sevilla: porque son muchas las expresiones comunes que se usan en toda la región, pero también existen sutiles diferencias de una provincia a otra, como perciben también los viajeros que llegan de otras latitudes. 

Del ajierro al tekiyá, pasando por gandinga, juanbreva o el mítico no ni ná, Sevilla ofrece una colección inmensa de vocabulario y términos singulares que son una oda a la economía de medios verbal, un minimalismo lingüístico que deja estupefactos a muchos forasteros. 

Diez expresiones sevillanas que solo entenderán en Sevilla 

Un bar en Sevilla - Fuente: Depositphotos
Un bar en Sevilla – Fuente: Depositphotos

Ya lo dijo el veterano publicista e investigador de sevillanismos Manuel González Salas en su Diccionario del Habla de Sevilla publicado de forma periódica desde 1981 y que recopila unas 3.000 definiciones coloquiales de “andar por casa”: “por una cuestión temperamental, los sevillanos tienden a aligerar, a no recrearse en la pronunciación, a acabar pronto la exposición de su discurso”. Y así surgen pequeñas perlas del lenguaje como las siguientes. 

Illo, no te hagas el lipendi, que tenemos una jartá de curro 

Nos cuenta González Salas que “lipendi” es una de esas expresiones consustanciales a los sevillanos que no aparecía en ningún diccionario, aunque el filólogo Emilio Nieto Ballester dedica un largo artículo a las voces relacionadas con este término como “alpende” o “alipende”. A los que compren en el Ahorra más les sonará porque ese último término es el nombre de su marca blanca.

Pero no creemos que signifique lo mismo para unos y otros. Así, Nieto Ballester lo define como “casilla o cobertizo” estando presente en muchas regiones españolas como Canarias. Pero para un sevillano (y para la RAE, al menos actualmente) significa “tonto” o “bobo” derivado, eso sí, primero de casilla para guardar los trastos y luego ya de “trasto” a secas.  

Así que si escuchas esa frase te están diciendo que no te hagas el sueco y mires para otro lado que hay mucho trabajo que hacer. Y si compras un yogur natural Alipende, no sabemos muy bien qué significa: ¿un yogur bobo? ¿un yogur sueco?

Miarma, a jierro te quiero

En ocasiones, a la hora de demostrar nuestro amor, no es suficiente con hechos, también hay que certificarlo con frases de empaque. En Sevilla, si quieres asegurar a alguien que lo tuyo es amor de verdad, le dices esa frase y no hay más que hablar. “Jierro” procede de “hierro”, palabra que también tiene diversas variaciones en otras latitudes: en Asturias, por ejemplo, es “fierro”.  

Y si “jierro” sirve para nombrar a una persona guapa en la República Dominicana, en Asturias es justamente lo contrario. Así que cuidado dónde escuchas lo de “jierro” o “fierro” porque te pueden estar diciendo cosas muy diferentes. 

¡Tekiyá! que me quiero jincar estos calentitos antes de que se queden reveníos 

churros
Unos ‘calentitos’ – Fuente: Depositphotos

Estas intentando desayunar y te encuentras con el típico pesado que te viene a narrar las noticias del día, que si la amnistía, que si la inflación, que si Putin, que si el penalti en el Villamarín. Y tú aguantas ahí el chaparrón mirando de reojo tus churros (calentitos en Sevilla) esperando el momento de hincarles el diente.  

Pero el tipo dale que te pego, dándote la brasa hasta que estallas y le dices que se vaya de una vez, que quieres desayunar tranquilo antes de que el churro se quede tieso. Pues eso, tekiyá, que no es una expresión de un arte marcial oriental, sino una abrupta invitación a pirarse.  

No te amangles, que pa ti también hay gandinga 

Gandinga es un término que aparece con distintas acepciones en la RAE. Para empezar, sería un mineral menudo y lavado, pero en Sevilla se trata de “despojo de reses” lo que podría traducirse de forma un poco menos técnica como “casquería”, para muchos, uno de los secretos mejor guardados de la gastronomía tradicional hispana. En cuanto a “amanglar” es otro sevillanismo que significa “entristecerse”.  

Que va a ser un juanbreva, si tiene las del beri 

Juan Breva fue uno de los cantaores flamencos más importantes de Málaga, pero todo junto se traduce como persona de carácter demasiado tranquilo, sin sangre, sin espíritu, un flojo. Por su parte, “tener las del beri” es tener mal genio o mala leche, frase que aparece en el diccionario antes referido de Manuel González Salas. 

La canal es como el sol, nunca se mira directamente 

Si Jerry Seinfeld hubiera sido sevillano habría dicho esta frase especulando sobre el mundo de los escotes que en Sevilla también se pueden nombrar como “la canal” por razones obvias: “es como mirar al sol, nunca mires la canal directamente, es muy arriesgado, más bien das un vistazo y luego miras hacia otro lado”. Eso sí, para hacer todo esto en la actualidad, mejor que tu equipo de abogados esté presente.  

Entre tanto trinqui y pirriaque, anda tenguerengue, menuda papa 

Dándole al trinqui - Fuente: Unsplash
Dándole al trinqui, camino de la papa – Fuente: Unsplash

Si no hacemos una referencia al mundo del alcohol y sus consecuencias no nos quedamos tranquilos: nuestro objetivo es lograr alcanzar las 1000 formas de decir ¡menuda borrachera! y vamos por buen camino. Tras darnos unas vueltas por los bares sevillanos y tomar unos trinquis (vaso de bebida alcohólica) y unos pirriaques (bebida o vino) hemos empezado a notar un equilibrio inestable (tenguerengue). Efectivamente, se confirma que hemos pillado una papa.  

Te viá dar un revés a mano vuelta, chichirivaina, que vas a quedar ennortao 

Y si llegan los trinquis y los pirriaques, el riesgo de vernos inmersos en un choque dialéctico aumenta. Por suerte, la mayoría de las veces no pasa de una competición de innovación lingüística como las que tienen los raperos en sus improvisaciones. En este caso, el revés a mano vuelta es un buen sopapo, mientras que “chichirivaina” es otro sinónimo más de tonto o payaso. Por último, quedarse “ennortao” es quedarse desnortado, grogui, atontado, fruto del golpe recibido. 

La Semana Santa es una chuminá, capillita 

No todos los sevillanos aman la Semana Santa, como no todos los madrileños son del Real o del Atleti ni todos los finlandeses son felices. Siempre hay excepciones. Claro que hay que saber cuándo y dónde expresarlas si no quieres verte inmerso en un conflicto. Pero si hay confianza, no pasa nada por decir a tu amigo el capillita (que vive con entusiasmo las actividades organizadas por las cofradías religiosas a lo largo del año y participa en ellas, según la RAE) que la Semana Santa es una chuminá, que no tiene importancia… al menos para ti, claro. 

No ni ná 

Sevilla - Fuente: Unsplash
Sevilla – Fuente: Unsplash

Y terminamos celebrando el minimalismo linguístico con una de las grandes virguerías del habla sevillana, un monumento a la economía del lenguaje que se ha convertido en emblema de esta provincia, traspasando fronteras. Porque para qué vamos a perder el tiempo diciendo eso ni se pregunta, por supuesto que sí o no tengas la más mínima duda si podemos de cerrar el tema con tres palabras de dos letras que tan bien suenan juntas: no ni ná. Ala, condió.

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