La capital sueca es moderna, cosmopolita, despierta y bonita, muy bonita. No solo posee uno de los cascos antiguos medievales mejor conservados de Europa, sino también un vasto abanico de espacios verdes, entre ellos el primer parque nacional urbano del mundo, repartidos entre las 14 islas, que flotan entre el lago Mälaren y el Báltico y conforman su entramado urbano. Además, le han valido el reconocimiento de Capital Verde Europea y el calificativo de “Venecia del Norte”, aunque, eso sí, menos masificada y mucho más limpia que la auténtica.

Su callejero está integrado por una suerte de barrios con personalidad propia, atractivos interesantes y muy limpios, que conforman su esencia y su carta de presentación al mundo. Su agenda cultural es de lo más efervescente y muy completa al disponer de más de 70 museos, lo que la convierte en una de las ciudades con más proporción de museos por habitante. En definitiva, Estocolmo es Escandinavia en estado puro. He aquí las claves para que puedas exprimir al máximo tu escapada.

Sitios imprescindibles para ver en Estocolmo

Gamla Stan

Fuente: Wikipedia.

El mejor punto de partida para adentrarse en la capital sueca es Gamla Stan, cuya traducción al español es Ciudad Vieja, es decir, es el casco antiguo. Constituye el origen de Estocolmo, pues aquí surgió en el siglo XIII, y se organiza en torno a la plaza Stortget, la más antigua. Presidida por la fuente Stortorgsbrunnen, constituye un punto de parada ineludible, sobre todo en Navidad al acoger uno de los mercados más populares.


Palacio de la Bolsa

También quienes buscan las fotos que más lucen en los lienzos de Instagram acuden a inmortalizar sus coloridas casas señoriales y las preciosas construcciones del siglo XVII y XVIII como el Palacio de la Bolsa, que actualmente acoge el museo Nobel. Está consagrado a Alfred Nobel y a los más de 900 reconocidos con este honorable premio, cuya gala se celebra en la capital sueca, más concretamente en el salón del Ayuntamiento, salvo el Nobel de la Paz, que se otorga en Oslo.

Bajo dichas construcciones abren sus puertas tiendas de regalos típicos, comercios tradicionales y cafés. Estos últimos se perfilan excelentes puntos de parada para poner en práctica una costumbre que forma parte intrínseca de la idiosincrasia de los holmienses y donde se dice que reside el secreto del éxito de su felicidad (Suecia es uno de los países más felices del mundo) y productividad (es el décimo país más productivo del mundo): el fika, es decir, una pausa para tomar un café con algo dulce, además de relajarse, desconectar y charlar.

Västerlånggatan

Museo Nacional de Estocolmo
Museo Nacional de Estocolmo

Desde esta neurálgica plaza parten una suerte de calles estrechas y adoquinadas, muchas de las cuales mayoría confluyen en Västerlånggatan, que es la arteria principal y la zona comercial por excelencia de la parte antigua. Está jalonada, a un lado y a otro, con todo tipo de tiendas de decoración, recuerdos, artesanía, antigüedades, librerías, cafés y restaurantes.

Entre ellas se cuelan los edificios más emblemáticos de Estocolmo como el Palacio Real o Slottet, que fue la residencia oficial de los reyes suecos, pero hoy acoge distintos actos relacionados con la monarquía y varios museos. Pero lo que llama la atención de los visitantes es el cambio de guardia, que se hace con toda la solemnidad que reclama el acto. En frente está el Museo Nacional -Natioanalmuseum-, que alberga una completa colección de dibujos, gráficos, esculturas y pinturas desde la Edad Media hasta la actualidad, entre las que se incluyen obras de Gauguin, Degas, Rubens o Renoir.


Isla Riddarholmen

Fuente: Sonia Fernández.

Cerca del Palacio Real, en la isla Riddarholmen, se encuentra la iglesia del mismo nombre, cuya aguja perfila la silueta de la ciudad, imprimiéndole particularidad. Pero su importancia estriba en que es el lugar de enterramiento de los miembros de la monarquía sueca desde el siglo XVII.

Catedral de San Nicolás

Otro de los imprescindibles del corazón del casco antiguo es la catedral de San Nicolás, que los holmienses llama Storkyrkan, cuya traducción es “iglesia grande”. Es el templo religioso más vetusto de la ciudad, y luce una bonita fachada barroca. Sin embargo, lo interesante se encuentra en su interior, que además de acoger actos importantes, coronaciones y bodas como la de Victoria de Suecia con Daniel Westling, atesora la imagen de madera de San Jorge y el dragón y la pintura más antigua de la ciudad, el Vädersolstavlan.

Mårten Trotzigs Grånd: La calle más estrecha y la estatua más pequeña

La parte vieja también guarda dos sorpresas: Mårten Trotzigs Grånd, la calle más estrecha de Estocolmo con 90 cm de ancho, por lo que es uno de los lugares más visitados y fotografiados de la ciudad; y Järnpojke, la estatua más pequeña de la ciudad con 15 cm de alto. Fue creada por Liss Eriksson y está detrás de la iglesia Finesa, a unos pocos pasos del Palacio Real. Resulta de lo más curiosa, sobre todo en invierno, pues la abrigan con una bufanda y un gorrito de lana.


Ayuntamiento

Fuente: Wikipedia.

Para visitar el Ayuntamiento, el otro icono monumental de la capital sueca, hay que ir a la isla de Kungsholmen. Acercase ya merece la pena, pues se erige a orillas del lago Mälaren, ofreciendo una panorámica impagable. Pero, ya que estás, lo recomendable es entrar y contemplar las bonitas estancias y los maravillosos salones, especialmente Blå hallen o Salón Azul, donde se celebra el banquete de los Nobel, y el Salón Dorado, donde se continúa con la celebración de los premios.

Los museos imprescindibles

Skansen

Fuente: Wikipedia.

Como hemos adelantado, Estocolmo tiene más de 70 museos. Obviamente, no podremos verlos todos, ni todos merecen la pena. Conviene visitar Skansen, que si estás en la zona del Ayuntamiento, puedes llegar en poco tiempo cruzando el puente Djurgardsbron. Es el primero al aire libre del mundo, y acoge más de un centenar de casas y granjas de arquitectura típica del país donde puedes ver in situ todo tipo de tareas artesanales, lo que te permitirá adentrarte en la cultura y la idiosincrasia de los habitantes a lo largo de las diferentes épocas históricas del Suecia.

Además, dispone de zonas de picnic, a donde acuden los locales, especialmente el fin de semana, a hacer barbacoas de salchichas y carne. También hay algunos puestos de comida, donde venden delicias típicas como, por ejemplo, carne de alce. Incluso tiene un pequeño zoo con fauna nórdica, que merece la pena ver.

Vasa

El Vasa es otro de los imprescindibles, sobre todo si viajas en familia o eres un amante de la historia de la navegación. Se encuentra en la isla de Djurgården, y lo forma un barco que naufragó en aguas del Mälaren en 1628, del que se conserva el 98 % de las piezas originales, así como el cargamento que llevaba a bordo. También incluye varias exposiciones y proyecciones sobre su historia y una tienda con recuerdos de lo más curiosas.


Nordiska Museum

Nordiska Museum
Nordiska Museum

Cerca se encuentra el Nordiska Museum, que fundado por Artur Hazelius, el mismo que creó Skansen. Constituye una cita de excepción con la cultura y la idiosincrasia de los pueblos suecos, pues muestra exposiciones sobre artesanía, alimentación o tradiciones suecas desde la Edad Media hasta la época contemporánea. Si vas sobrado de tiempo o viajas con niños, aquí también tienes el museo de Abba, que repasa la trayectoria del grupo musical, y el Junibacken, dedicado Pipi Calzaslargas.

Moderna Museet

Por último, recomendamos Moderna Museet, que es uno de los más visitados. Se encuentra en el centro de la ciudad, en la isla de Skeppsholmen, y ocupa el interior de un bonito edificio cuya ampliación llevó a cabo el arquitecto español Rafael Moneo. Atesora una magnífica colección, que incluye obras de grandes artistas como Picasso, Matisse, Dalí o Warhol. Al lado está ArkDesk, que está consagrado al diseño y la arquitectura sueco. No es un imprescindible, pero está incluido en la entrada del primero.

Södermalm: El barrio alternativo de Estocolmo

Södermalm
Södermalm

Estocolmo no sería la ciudad que es sin los barrios que la integran, cuya diversidad y ambiente conforman su esencia e identidad. Södermalm, que ocupa la mayor de las 14 islas que forman la ciudad, es el más alternativo de su callejero. Aunque el verdadero atractivo es el SoFo, donde el ambiente bohemio y hípster se adueñan del protagonismo, además de las tiendas de productos ecológicos, los cafés tradicionales, las boutiques vintage, las galerías de arte, los anticuarios, los restaurantes de cocina escandinava y los bares alternativos.

En definitiva, es el embajador de la cultura moderna de Estocolmo, el barrio de moda y el más animado. Una vez aquí, puedes aprovechar para visitar el museo Fotografiska, consagrado el mundo de la fotografía, o subir al ascensor Katarina, que regala una panorámica única a Gamla Stan y todo el archipiélago.

Metro de Estocolmo

Metro de Estocolmo - Foto de  Norman Tsui
Metro de Estocolmo – Foto de Norman Tsui

Además de desempeñar el papel de transporte público, constituye un auténtico museo, pues casi la totalidad de las cien paradas que lo conforman lucen obras de arte, cuadros, esculturas, relieves y otros motivos artísticos realizados por más de 150 artistas, que conllevan que coger el metro sea toda una atracción. Como probablemente no tendrás tiempo de verlas todas, te sugerimos que visites T-Centralen, Solna Centrum, Kungsträdgården, Radhuset y Tensta. Puedes hacerlo por tu cuenta o con una visita guiada.

Dónde Alojarse en Estocolmo y Alojamientos recomendables

Estocolmo - Foto de Jon Flobrant
Estocolmo – Foto de Jon Flobrant

Estocolmo es una de las ciudades más caras de Europa a la hora de alojarse. Sin embargo, hay claras diferencias económicas de unas zonas otras. Si no tienes problemas de presupuesto, quieres dormir entre tesoros monumentales y estar cerca de los principales atractivos y servicios turísticos, lo ideal es hospedarse en el casco antiguo.


Pero si no es tu intención destinar tanto dinero al alojamiento, puedes probar en Norrmalm, que es la parte moderna. La oferta de alojamientos es más amplia y diversa, no está lejos de la zona antigua y, además, incluye una buena oferta comercial y la Estación Central de Estocolmo, que enlaza con el aeropuerto y otros destinos como, por ejemplo, Arlanda o Copenhague.

Fuente: Sonia Fernández.

Vasastan se perfila un barrio excelente para dormir más barato en Estocolmo, sin alejarse mucho del casco antiguo, pues está a media hora andando. Tranquilo y tradicional, aquí toman el protagonismo los pequeños espacios verdes, los restaurantes locales, las tiendas de barrio y los comercios tradicionales con precios más económicos. Los hoteles son muy sencillos, familiares y más económicos que en otras partes. Encontrarás opciones interesantes como Wasa Park Hotel, un hotel pequeño, con un ambiente muy familiar y una decoración nórdica muy tradicional. Tiene vistas al precioso parque Vasa, y está cerca de la parada de los buses que vienen del aeropuerto de Arlanda.

Tarjetas de transporte y turísticas

Todo el sistema de transporte público de la capital sueca está gestionado por la empresa Storstockholms Lokaltrafik, quien ofrece numerosas facilidades a la hora de adquirir billetes de transporte. Si vas a usarlo ocasionalmente, con un billete sencillo es suficiente. Si, por el contrario, tienes intención de recurrir a él con frecuencia, conviene mirar una tarjeta de transporte SL Acces. Vale 20 SEKS y puedes recargarla por 75 minutos, 24 horas o 72. Incluye todos los transportes públicos, además de los ferries de Djurgården entre Slussen y Djurgården y los de cercanías 80 y 89.

Por otra parte, tienes a tu disposición Stockholm Pass. Se trata de una tarjeta turística que da acceso gratuito a más de 60 atracciones, entre ellas los museos Vasa, Nordiska o Skansen o el Palacio Real, entre otros muchos. Además, permite el uso del transporte público (bus, tranvía, metro, tren y barco) ilimitadamente durante su periodo de validez, que puede ser de 1, 2, 3 ,4 o 5 días, y se activa con el primer uso.

Si tu estancia es dilatada, vas a hacer mucho uso del transporte público o realizar excursiones por los alrededores, conviene valorar la idea de comprarla, pues permite ahorrar unas cuantas coronas. Si, por el contrario, vas a estar un par de días, no sé hasta qué punto puede salir rentable, pues es bastante cara.

Cómo moverse por Estocolmo

La isla central de Estocolmo, donde está Gamla Stan y el barrio de Norrmalm, es relativamente pequeña, por lo que, independientemente de donde te alojes, puedes moverte caminando sin mayor problema. No obstante, si quieres hacer uso del transporte público o necesitas viajar a otros enclaves, tienes varias opciones a tu disposición.


Para desplazarte por la ciudad, lo más cómodo es el metro -Tunnelbanna-, que conecta con todos los barrios de la ciudad. Hay tres líneas, siendo la azul la que más nos interesa al pasar por la mayoría de los puntos turísticos. Todas ellas convergen en la estación T-Centralen. Tienes la opción de comprar un billete único o una tarjeta SL-Access de viajes, que es lo más recomendable en el caso de que vayas a usarlo bastante. Puedes consultar los horarios y el mapa en este enlace.

Fuente: Flickr.

También puedes desplazarte en bus, que es menos rápido, pero llega a los lugares que el metro no. Únicamente funcionan hasta la medianoche, y salen de Sergels Torg, Odenplan, Fridhems-plan (en Kungsholmen) y Slussen. No obstante, te recomendamos consultar los horarios en la web de la empresa que lo gestiona.

Para cambiar de isla, lo más conveniente es el barco. Las líneas más interesantes para el viajero son la 80, que conecta con Djurgården, y la 82 desde Slussen a Allmänna gränd, que tiene parada en la isla de Skeppsholmen. Esta línea también se usa mucho para llegar a los museos de Djurgården desde Södermalm o Gamla Stan.

Traslados desde el aeropuerto Arlanda

Aeropuerto de Arlanda
Aeropuerto de Arlanda

El aeropuerto de Estocolmo-Arlanda (ARN) es uno de los más importantes del país y más grandes de Europa, por lo que tu vuelo aterrizará en sus pistas. Está a unos 40 km del centro, al que puedes llegar de diversos modos. Lo más barato son los buses Flygbussarna, que salen cada diez minutos y se cogen justo en la puerta de entrada. Tienen paradas en la estación de bus Cityterminalen, en la de tren Stockhom Central o St. Eriksplan, y el trayecto dura en torno a 45 minutos, depende del tráfico. Lo conveniente es que compres el billete en algunos de los mostradores del aeropuerto o en la web de la empresa, puesto que a bordo únicamente se aceptan tarjetas.

Otra opción es coger el Flixbus en cualquier terminal del aeropuerto, que te dejarán en Cityterminalen en 40 minutos. También tienem paradas en St, Eriksplan, Norra Stationsgatan, Haga Södra, Haga Norra, Frösunda, Järva krog. Si aterrizas por la noche, el bus 592 te llevará al centro de la ciudad.

El tren Arlanda Exprés es otra de las alternativas de transporte disponibles para ir a Estocolmo. Es más caro, pero también más rápido, ya que no realiza ninguna escala. Así que el trayecto hasta la Estación Central apenas supone 20 minutos.

Si no te interesa ninguna opción de transporte público, ya sea porque tienes prisa o no quieres cargar con maletas, puedes optar por un taxi. Obviamente, es la opción más cómoda, pero también la más cara. A lo que se añade que las tarifas de taxi no están reguladas en el país, por lo que los precios varían bastante de unas compañías a otras.


Excursiones de un día desde Estocolmo

Palacio de Drottningholm

Fuente: Pixabay.

Este palacio se encuentra en unos 15 km de Estocolmo, en la localidad del mismo nombre, ubicada en la isla de Lovön. Es la residencia permanente de la familia real sueca, y está declarado Patrimonio de la Humanidad por su excelente estado de conservación, por lo que visitarlo es de lo más recomendable. Lo mandó construir el rey Juan de Suecia para su esposa a finales del siglo XVI, con el objetivo de que esta tuviera un lugar de esparcimiento y desconexión. Y lo logró, pues este maravilloso palacio de estilo francés está rodeado de unos inmensos jardines de paisajismo inglés y barroco que invitan a pasearlos sin cesar.

Por su parte, el palacio integra magníficas salas y salones, que lucen una decoración inspirada en las construcciones francesas del siglo XVII y XVIII, cuya visita te permitirá adentrarte en las costumbres y el modo de vivir de la monarquía sueca a lo largo de la historia. Están abiertas al público, salvo las de la parte sur, que están reservadas para los monarcas.

Además, cuenta con otro palacio más pequeño, el Pabellón Chino, que muestra un impecable estilo rococó, e incluso un teatro real, que sigue acogiendo actuaciones, sobre todo en la época estival.

La ruta más aconsejable para llegar al palacio es en barco por el lago Mälaren, que además te permitirá disfrutar de vistas panorámicas. Puedes cogerlo en Stadshusbron, en pleno centro de la ciudad.

Birka

Isla de Birka
Isla de Birka

Se encuentra en la isla de Björkö, en el corazón del lago Mälaren, y está declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Surgió en el 750 d.C., por lo que es la primera ciudad vikinga que se levantó en Suecia. Además, fue uno de los principales centros de comercio de artículos de lujo y decoración de Escandinavia, cuando estos eran indispensables para reafirmar el poder de los reyes, y de producción de objetos de hierro y pieles de animales muy sibaritas, que los artesanos locales usaban para cambiar por otros productos.

Si te acercas, tendrás la oportunidad de adentrarte en la historia de los vikingos en el país, ya que atesora un poblado con varias casas, corrales y embarcaderos típicos de la época de máximo esplendor de esta cultura y recreados a tamaño real. Además, conocerás cuáles eran sus actividades de sustento o su idiosincrasia.

Birka también fue la primera ciudad de Suecia en la que se llevaron a cabo misión cristianas con el objetivo de que abandonaran el paganismo. De hecho, la cruz de Ansgar, que preside el lugar, conmemora los mil años desde la llegada de los primeros misioneros. También incluye un museo que tiene recreaciones en miniatura y una réplica de un barco vikingo a escala real.


Si tu viaje coincide con el mes de julio, tendrás la oportunidad de disfrutar de la Semana Vikinga de Birka, que rinde homenaje a esta cultura mediante la apertura de puestos temáticos, en los que se hacen demostraciones in situ de las diferentes actividades que llevaban a cabo los vikingos. Además, dispone de varias zonas de baño, por lo que puedes aprovechar para disfrutar de un chapuzón.

El barco que llega al poblado parte justo desde el muelle que está junto al Ayuntamiento y dura menos de dos horas.

Uppsala

Fuente: Wikipedia.

Se encuentra a menos de 80 km de Estocolmo, es la cuarta ciudad más grande del país, acoge la sede de la universidad más antigua del país y la catedral gótica más grande del norte de Europa, gracias a sus torres que miden más de 118 metros de altura. Así que, con semejante presentación, sobran los motivos para hacerle una visita.

La ciudad también tiene otros atractivos monumentales como el castillo, que destaca por su inusitado color rosa, la campana de Gunilla, que constituye una de las imágenes más representativas de la ciudad, o la bonita iglesia de la Santísima Trinidad.

Los alrededores guardan uno de los enclaves con más magia e historia del país: Gamla Uppsala. Esta antigua aldea fue sede de los reyes suecos antes de la Edad Media y uno de los lugares de culto pagano más sagrados de Escandinavia hasta la llegada del cristianismo, pues acogía la celebración de numerosos ritos y rituales como la quema de los muertos (la cultura nórdica cree que el fuego ayuda al alma a llegar al Valhala, que es como nuestro cielo). Tanto es así que este lugar ha sido citado en numerosos mitos y leyendas escandinavas.

Sigtuna

Sigtuna
Sigtuna

Esta población se encuentra a unos 50 km de Estocolmo, a orillas del lago Mälaren, rodeada de frondosa y exuberante vegetación. Es una de las más importantes en la historia de Suecia, pues fue la primera ciudad de su geografía y la primera en adoptar el cristianismo, por lo que su visita te adentrará de lleno en un viaje a sus orígenes. Sus calles, entre las que se encuentra la más antigua del país (Stora gatan), están decoradas con antiguas casas suecas, que se alternan con coquetas iglesias de estilo nórdico, castillos y yacimientos vikingos.

Todas ellas confluyen en el bonito paseo marítimo de Strandpromenaden, que discurre a orillas del lago Mälaren. Entre las edificaciones más interesantes se encuentran el Ayuntamiento, que acoge el museo de la ciudad; la iglesia de Mariakyrkan, construida en el siglo XII por los dominicos; y las piedras rúnicas, de las que hay más de un centenar diseminadas por distintos puntos de su callejero, algunas de las cuales muestran las inscripciones en idioma sueco más antiguas que existen hasta la fecha al tener más de mil años de antigüedad.

Para llegar desde Estocolmo hay que tomar el tren de cercanías Märsta Station y, una vez aquí, hacer trasbordo al bus 575 o e 570. En una hora estarás en la estación de autobuses de Sigtuna.

¿Qué moneda se usa en Suecia?

Suecia no forma parte (ni lo tiene pensado) de la Eurozona, por lo que no tiene como moneda oficial el Euro, sino la corona sueca, cuya abreviatura es SEK. A diferencia de España, donde usamos muy a menudo el efectivo, los suecos recurren con más frecuencia a las tarjetas de crédito. Tanto es así que en los transportes públicos no se admite el pago en efectivo ni en cada vez más atracciones y comercios. Así que lo recomendable es pagar con tarjeta y mejor en la moneda local, pues el cambio es más favorable.

No obstante, tampoco está de más llevar una pequeña cantidad de efectivo en la cartera y usarlo siempre que puedas. A la hora de cambiar la moneda, sale más a cuenta hacerlo en Suecia, en una casa de cambio o en un banco, pues el cambio sale mucho mejor.


Gastronomía sueca

Todos ellos sirven de base para la creación de platos repletos de sabor, algunos de los cuales son toda una institución de su recetario como el köttbullar, albóndigas de carne acompañadas de salsa, arándanos y patatas; el palt, una masa de patatas rellena de carne con salsa agridulce; la raraka; una tosta de carne con caviar y patatas; y el smörgasbord, que es una especie de bufé compuesto por diferentes platos (quesos, embutidos, carnes, pescados o postres), que se sirven y degustan aleatoriamente.

Fuente: Flickr.

La cocina holmiense es, como la del resto de países nórdicos, sencilla y muy natural, pues se surte de los productos que provee la naturaleza y, sobre todo, el mar, que toma el protagonismo en la región. Por ello, no extraña que el salmón, ya sea ahumado, marinado o fresco, los arenques marinados, encurtidos, en salazón o fermentados, y el bacalao sean los productos estrella de su dieta. También están muy presentes en sus despensas las carnes de cerdo y ternera, los frutos del bosque también y las hortalizas, especialmente el nabo, el repollo y las coles.

Por lo que respecta a la carta de dulces, los más emblemáticos son el chokladboll, bolas de chocolate o café cubiertas de ralladura de coco, y el kanelbullar, bollos de canela, que, por supuesto conviene acompañar con un buen café.

Foto de Jessica Guzik
Foto de Jessica Guzik

A la hora de saborear las delicias típicas, encontrarás múltiples opciones en Gamla Stan, muchas de los cuales ofrecen menú del día o dagens rätt. En esta zona se encuentra Aifur, un restaurante con ambientación vikinga y menú con especialidades también vikingas, entre ellas la hidromiel, que se ha convertido en un lugar de peregrinación para los viajeros. Así que si te apetece disfrutar un banquete al modo vikingo, te lo recomendamos. Eso sí, reserva con antelación.

Si buscas opciones más económicas, puedes ir al mercado cubierto de Östermalmshallen , donde hay una oferta de lo más variada en productos locales y también delicias típicas. Para degustar buen pescado, especialmente salmón y arenque, hay que dirigirse a la zona del puerto.

No obstante, en cualquier punto de la ciudad encontrarás puestos ambulantes de perritos calientes, que son más económicos y, además, están muy ricos. O los tradicionales Vapianos, que son muy baratos.

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