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Situado al sureste de Europa, en la península Balcánica, Montenegro es un pequeño país que mira al Adriático entre soberbios paisajes de mar y de montaña. Al igual que su vecina Croacia, Montenegro cuenta con una extensa costa de casi 300 kilómetros salpicada de agrestes acantilados, espectaculares bahías y playas de aguas turquesa.

A este indudable atractivo que hay que sumar el encanto de sus coquetas ciudades medievales o el de los parajes únicos que encierran sus sorprendentes parques naturales. Destino turístico cada vez más demandado, si estás planificando un viaje a Montenegro, toma nota de los lugares imprescindibles en un buen recorrido destinado a descubrir la esencia montenegrina.

Podgorica

Puente del Milenio sobre el río Moraca en Podgorica. Imagen de Denis Ismailay en Unsplash

En la actualidad, Podgorica es la capital de Montenegro, tras la desintegración de Yugoslavia y la posterior separación de Serbia.  Se ubica en la zona sur, en el conocido como valle del Zeta y aunque no cuenta con una larga de lista de monumentos, puede ser un buen punto de partida para empezar a descubrir el país.

Dinámica y con una intensa oferta cultural, en Podgorica hay que visitar el casco histórico, el barrio otomano de Stara Varos, con sus calles laberínticas y la emblemática torre del Reloj. Aunque el urbanismo de la ciudad se caracteriza por edificios austeros de escaso ‘colorido’, los abundantes espacios verdes que propicia la presencia de los ríos Ribnica y Moraca, se encargan de darle un toque alegre y animado (de noche también).

La catedral ortodoxa de la Resurrección de Cristo, con un magnífico interior merece una visita detenida al ser uno de los templos más bellos de Podgorica. A unos 45 km. de la ciudad se encuentra el espectacular monasterio de Ostrog, literalmente incrustado en una pared rocosa a 900 metros de altura.

Bahía de Kotor

Kotor, imagen de ravisimo en Pixabay

Es una de las imágenes más bellas y conocidas de Montenegro donde, además se encuentran algunas de las localidades más bonitas que hay que incluir en cualquier recorrido.

La bahía de Kotor, considerada el ‘fiordo’ más meridional de Europa, es un hermoso paraje de la agreste costa Dálmata que, en este punto, se abre formando una serie de ensenadas, unidas entre sí y encajonadas entre las altas montañas de los Alpes Dináricos.

El intenso azul del Adriático se adentra tierra adentro unos 28 kilómetros formando, así, las también conocidas como Bocas de Kotor y creando un impactante paisaje salpicado de ciudades ‘imprescindibles’ como:

Kotor

Al fondo de una de las ‘bocas’ de la bahía se encuentra la ciudad de la que esta toma el nombre. Pese al terremoto que sufrió en 1979, Kotor conserva intactas muchas de las construcciones medievales que le dotan de su particular belleza.

La pequeña ciudad protegida por la extensa muralla que escala por el monte hasta la fortaleza de San Juan es Patrimonio de la Humanidad y pasear por su casco antiguo es una delicia.

Kotor, que aún refleja el esplendor que trajo el comercio marítimo durante la época de la República Veneciana, conserva importantes monumentos que descubrir mientras se disfruta del encanto de sus plazoletas y zigzagueantes callejuelas. La plaza de Armas, con el palacio Ducal y la torre del Reloj, o la catedral de San Trifón son algunos de los más importantes.

Perast

Perast en la bahía de Kotor imagen de Michal en Pixabay

También asomándose a la bahía se encuentra Perast, una pequeña joya del Adriático tan rica en historia y arte como Kotor aunque menos conocida. La que fuera una bonita villa marinera, se convirtió durante los siglos XVII y XVIII, de dominio veneciano, en importante enclave defensivo. De esta época quedan numerosos palacios barrocos, torres de vigilancia y bellas iglesias que hacen que recorrer el centro histórico de Perast sea un verdadero paseo de arte e historia.

Desde aquí merece la pena llegar en barco hasta la pequeña isla cercana, donde la alza la iglesia de Nuestra Señora de las Rocas (Gospa od Skrpelja).

Herceg Novi

En la zona más externa de la bahía de Kotor y casi haciendo frontera con Croacia está Herceg Novi, como hermoso bastión que mira al mar, consciente de su historia pero adaptándose a los nuevos tiempos. Su animado paseo marítimo y el coqueto casco antiguo, con bonitas plazoletas donde se instalan numerosos artesanos y artistas, son atractivos básicos de esta ciudad que en las últimas décadas se ha extendido mucho más allá de sus murallas.

En un primer paseo, hay que visitar la iglesia ortodoxa de San Miguel y la esbelta torre del Reloj. Herceg Novi es el punto de partida ideal para distintas excursiones en barco, como la que permite entrar en la espectacular Cueva Azul.

Tivat

Paseo marítimo de Tivat, imagen de Orkhan Farmanli en Unsplash

Por último, entre las ciudades más importantes de la bahía montenegrina, en la cara interna de la península de Lustica se ubica la glamurosa Tivat, un exclusivo lugar de veraneo en el que destaca su bonito paseo marítimo, que une el coqueto puerto de Luka Kaliman con el puerto de Montenegro donde contemplar espectaculares yates. Otros lugares que incluir en la visita son la iglesia de San Sava y el interesante Museo Naval.

Otras localidades a tener en cuenta

Península de San Esteban, imagen de Kasjan Farbisz en Pixabay

Si dispones de tiempo y quieres ampliar tu recorrido por Montenegro, tienes otros lugares para visitar y dejarte sorprender por su historia y su belleza. La ciudad Budva es una de las localidades costeras más animadas, incluso demasiado turística para algunos.  Muy popular por encontrarse próximas a ella algunas de las mejores playas montenegrinas, su centro histórico y su paseo marítimo son dos puntos de máximo interés. Además, a escasos 8 kilómetros, se encuentra la bonita península de San Esteban (Sveti Stefan), hoy en día convertida una lujosa y exclusiva zona turística y residencial.

Otra buena propuesta es visitar la también costera Ulcinj, en el extremo sureste del país con sus playas de aguas turquesas que atraen a miles de turistas especialmente en verano.

El sol y la ‘fiesta’ no son sus únicos atractivos, ya que, Ulcinj fue durante siglos un importante puerto comercial codiciado por bizantinos, venecianos otomanos… fruto de su pasado, conserva un importante patrimonio histórico y cultural en su casco antiguo medieval.

Por último, si visitas Montenegro, conocer su antigua capital, Cetinje, es una magnífica idea. Sus casas de finales del siglo XIX, neobarrocas y de aires art noveau, es lo primero que llama la atención de la histórica ciudad que fue sede de la corte del rey Nicolás Petrovic.

Merece la pena visitar el monasterio de Cetinje (reconstruido), el Museo Nacional de Montenegro, el palacio Museo Biljarda, entre otros edificios de interés. Como despedida, disfrutar de las vistas que pueden contemplarse en el cercano mausoleo del monte Lovcen te permitirá apreciar una panorámica única de la belleza de Montenegro.

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