Un archipiélago de más de 7.600 islas, buena parte de ellas sin nombre en los mapas, que ocupa una posición privilegiada en el Triángulo de Coral, la región marina con mayor biodiversidad del planeta. Filipinas no es simplemente un destino de buceo más en el sudeste asiático: es el lugar donde convergen arrecifes vírgenes declarados Patrimonio de la Humanidad, pecios de la Segunda Guerra Mundial colonizados por corales y encuentros con especies que no se ven en ningún otro punto del globo.

Con aguas cálidas durante todo el año y una visibilidad submarina que en muchos puntos supera los treinta metros, el país se ha ganado un lugar fijo en la lista de cualquier buceador serio. Estos son los cinco destinos que no deben faltar en el itinerario de este verano.

Tubbataha, el santuario más remoto de Asia

Tubbataha Malayan - Robert Yin

En pleno mar de Sulu, a varios cientos de kilómetros de la costa de Palawan, el Parque Natural de los Arrecifes de Tubbataha existe en un estado de preservación que resulta casi inverosímil. La UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad precisamente por eso: porque su aislamiento extremo lo ha mantenido a salvo de la presión humana que ha degradado otros arrecifes del sureste asiático. Las paredes de coral caen en vertical decenas de metros, flanqueadas por tiburones de arrecife, mantas rayadas y enormes bancos de peces pelágicos que se mueven en bloque como una sola entidad.

Llegar hasta aquí no es sencillo. Tubbataha solo es accesible mediante liveaboard, los barcos de buceo en los que se pernocta durante varios días. La temporada de visita es limitada, entre marzo y junio, coincidiendo con las condiciones de mar más favorables. Esa combinación de dificultad logística y espectacularidad submarina lo convierte en una de las experiencias de inmersión más buscadas y valoradas de todo el continente asiático.

Coron, historia japonesa bajo el agua

En septiembre de 1944, una flota de barcos de guerra y transporte japoneses fue hundida en las aguas de Coron, en el norte de Palawan, durante una operación aérea estadounidense. Más de ocho décadas después, esos mismos cascos de acero se han transformado en uno de los ecosistemas artificiales más extraordinarios del Pacífico. Pecios como el Irako o el Akitsushima, algunos de varias decenas de metros de longitud, están cubiertos de coral blando, gorgonias y una fauna marina que los ha convertido en su hogar permanente.

La visibilidad en Coron es habitualmente buena y la tranquilidad de sus aguas facilita la exploración tanto a buceadores con experiencia en pecios como a quienes se acercan por primera vez a este tipo de inmersión. Explorar la sala de máquinas de un barco de guerra o asomarse a la bodega donde todavía reposan restos de carga es una experiencia que fusiona historia y naturaleza de un modo difícil de encontrar en otros destinos.

Apo Reef, el segundo arrecife más grande del mundo

Apo Island - Tommy Schultz

Frente a la costa de Occidental Mindoro, el Apo Reef Natural Park ocupa una extensión de unos 34 kilómetros cuadrados de arrecife continuo, lo que lo convierte en el segundo sistema arrecifal más grande del mundo después de la Gran Barrera de Coral australiana. Sus aguas profundas y bien oxigenadas atraen a tortugas marinas, tiburones de arrecife y cardúmenes de tal densidad que llegan a oscurecer la luz en determinados momentos de la inmersión.

La visibilidad excepcional que caracteriza a Apo Reef permite apreciar la escala real del arrecife, con paredes de coral que se extienden tanto en horizontal como en vertical. El parque está protegido y gestionado bajo normativa medioambiental estricta, lo que se traduce en un estado de conservación muy superior al de zonas similares sometidas a mayor presión turística. Para llegar, la base habitual es la ciudad de Sablayan, desde donde salen las embarcaciones hacia el parque.

Anilao, la capital mundial del macrobuceo

Anilao - Robert Yin

A menos de tres horas en coche de Manila, en la provincia de Batangas, Anilao funciona como el laboratorio submarino de Filipinas. Si Tubbataha impresiona por su escala y Coron por su historia, Anilao lo hace por lo contrario: por lo pequeño, lo minucioso y lo insospechado. Nudibranquios de colores imposibles, peces rana que se camuflan entre las esponjas, caballitos de mar pigmeos aferrados a las gorgonias y pulpos de anillos azules son algunas de las especies que los buceadores buscan inmersión tras inmersión en este punto de la bahía de Balayan.

La zona concentra algunos de los centros de buceo más especializados en fotografía submarina de todo el país. No en vano, Anilao atrae cada año a fotógrafos de naturaleza de todo el mundo que compiten en disciplinas como el macro y el gran angular en aguas ricas en sujetos que en muchos casos solo existen aquí. Para los buceadores recreativos, la proximidad a la capital la convierte en la opción más accesible para una primera inmersión filipina sin necesidad de vuelos internos.

Malapascua, donde bucear con tiburones zorro es posible

La pequeña isla de Malapascua, frente a la punta norte de Cebu, tiene una sola razón por la que figura en todos los atlas de buceo del mundo, y es suficiente. En Monad Shoal, un montículo submarino situado a unos cinco kilómetros de la orilla, los tiburones zorro (Alopias pelagicus) acuden de madrugada para que los peces limpiadores eliminen sus parásitos. El espectáculo, que tiene lugar especialmente al amanecer, es uno de los más singulares del buceo global, ya que esta especie pelágica rara vez se aproxima a zonas frecuentables por los buceadores en otros puntos del planeta.

Los tiburones zorro son reconocibles por su cola heterocerca, cuyo lóbulo superior puede ser tan largo como el resto del cuerpo. No representan ningún peligro para los buceadores y su comportamiento en Monad Shoal es notablemente relajado. Las inmersiones se organizan antes del amanecer para coincidir con las visitas de los animales, lo que añade un componente de aventura nocturna al ya de por sí singular encuentro. Malapascua cuenta con una oferta de alojamiento y centros de buceo consolidada, con opciones para distintos presupuestos.

Por qué Filipinas es el destino de buceo de este verano

Balicasag Island - Kim Zapanta

Filipinas posee la cuarta línea costera más larga del mundo y más de 5.000 islas sin nombre en los mapas internacionales, lo que da una idea de la cantidad de zonas submarinas aún poco frecuentadas que esperan ser exploradas más allá de los cinco destinos anteriores. El país comparte con Indonesia y Papúa Nueva Guinea el núcleo del Triángulo de Coral, una región que concentra el 76% de todas las especies de coral del planeta y más de 2.000 especies de peces de arrecife.

A diferencia de otros grandes destinos de buceo del sudeste asiático que han acusado los efectos del turismo masivo, varias zonas de Filipinas mantienen un estado de conservación notable gracias a su lejanía o a su gestión como parques naturales protegidos. Las temperaturas del agua oscilan entre los 26 y los 30 grados durante el verano boreal y la época seca en la mayoría de las regiones del país se extiende entre noviembre y mayo, aunque destinos como Coron o Anilao son accesibles prácticamente durante todo el año. Para quienes están pensando en un viaje de buceo que combine profundidad de experiencia con variedad de entornos, el archipiélago filipino reúne en un solo destino lo que otros países solo pueden ofrecer por separado.