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Lituania está compuesta en un 33% por bosques, mientras que cuenta con 2.833 lagos y 90km de costa, por ello una cita con la naturaleza es una de las principales recomendaciones para los viajeros que visitan el país. Además, el encuentro con la naturaleza en el país es muy accesible pues está presente en toda la extensión del país, incluso en sus principales ciudades, y permite disfrutar de actividades para todos los públicos, gustos y bolsillos.

Pues bien, una manera de disfrutar de la naturaleza del país es a través de senderos. Estos se pueden encontrar incluso en las propias ciudades y en algunas ocasiones hasta forman parte de parques naturales o regionales. Un ejemplo de ello se encuentra en la capital del país, Vilna, donde hay una ruta de senderismo de 100 kilómetros alrededor de la ciudad. También son una buena muestra los senderos del Mar Báltico y el bosque que cruzan el país de sur a norte.

Lago Kirkilai – Giedrius Akelis

De esta manera, los bosques de Lituania se pueden recorrer a través de más de ciento cincuenta senderos cognitivos que priorizan los rincones más bellos del país. Además, estas rutas están adaptadas a todos los públicos, pues cuentan con diferentes longitudes desde los 700 metros del Sendero “Barsuko ola” (Agujero del tejón) hasta los 13,8 kilómetros del sendero Zackagiris.

A lo largo de los recorridos se pueden encontrar tanto lugares para comer un sándwich, como muchos puntos de información y de exposiciones que convierten a los senderos en museos al aire libre. En los paneles se puede aprender sobre diferentes temas, desde la herencia pagana hasta la artesanía popular, pasando por la flora y fauna.

Asimismo, en Lituania la naturaleza también se puede contemplar desde lo alto gracias a las torres de observación y teleféricos, así como los vuelos en globo aerostático desde Vilna. Entre las torres de observación, la que más destaca es la torre Birštonas, que se encuentra en el Parque Regional Nemunas Loops, pues sus 51 metros de alto la convierten en la más alta del país. Además, por su ubicación y altura es la que regala las mejores vistas a los viajeros que la visitan: el cauce del río Niemen (Nemunas en lituano), el más largo de Lituania.

Torre Birštonas – Giedrius Akelis
Parque Nacional Kurtuvėnai – Andrius Aleksandravičius

Pero sin duda, la opción más novedosa es la singular estructura arquitectónica del parque regional de Anykščiai, una de las atracciones turísticas más visitadas de Lituania. La estructura compone un sendero por las copas de los árboles pues el camino se eleva 20 metros de forma constante al principio y luego continúa llano a esta altura por las copas de los árboles. A lo largo del sendero hay puestos con información sobre el paisaje circundante y al final del paseo, se puede contemplar el valle del río Šventoji desde una torre de observación de 34 metros de altura.

Por otra parte, en Lituania la naturaleza también se puede disfrutar a través de diferentes actividades especiales como es el caso de los rituales tradicionales bálticos que se celebran en bosques o mediante terapias con distintos animales. Una muestra de esta última propuesta es la de Elniu Spa, en el distrito de Širvintos, donde se puede aprender más sobre el ciervo rojo, pero también relajarse mediante una terapia con estos animales que permite darles de comer y acariciarlos. Por su parte, el parque de atracciones de Kirkilai, entre sus propuestas de ocio cuenta con una isla de conejos donde se puede pasar tiempo con estos animales.

También gracias a una amplia red de campings, glamping y granjas rurales el viajero en su visita a Lituania también puede alojarse en estrecho contacto con la naturaleza. De hecho, en la oferta se pueden encontrar desde lujosas casas en los árboles y cabañas ecológicas hasta yurtas tradicionales y acogedores tipis, el país ofrece una amplia gama de alojamientos únicos que se adaptan a todos los gustos y presupuestos.

Panorámica del Castillo de Trakai – Giedrius Akelis

Pero sin duda, la opción más especial es la de Yurt Village, un complejo formado por diferentes yurtas, construidas con madera natural y lana y situadas cerca del lago Medinis, en el Parque Regional de Kurtuvėnai. Además, la experiencia se hace más única gracias a las claraboyas que hay en todas las yurtas y que permiten contemplar las grandes extensiones de cielo nocturno repleto de estrellas, que proporcionan un telón de fondo de ensueño para dormir.

Dejando a un lado los bosques, otro gran atractivo de la naturaleza lituana sin duda son sus lagos. De hecho, por el número de lagos (y también de lagunas) que hay en su territorio, se le podría denominar “el país de los lagos”. De entre los más de 2000 lagos, el más importante es el Druksiai, situado en el noroeste del país y con una extensión de 45 km2, pero sin duda el más famoso es el lago Galve, pues sobre sus aguas se alza el castillo de Trakai y juntos conforman una de las postales más típicas del país.

Parque Nacional del Istmo de Curlandia – Giedrius Akelis

Además de por su belleza, los lagos son una gran elección para realizar actividades al aire libre a lo largo de todo el año, pues en los meses cálidos se puede disfrutar de las playas que muchos de ellos tienen en sus orillas, además de realizar actividades como kitesurf o esquí acuático e incluso navegar por sus aguas. Por su parte, en invierno, cuando los lagos están helados, es el momento de sacar los patines y recorrer con ellos su extensión. También durante los meses más fríos, los lagos se convierten en el escenario de las carreras de caballos.

Para los amantes del mar, Lituania dispone de 90km de costa, pero sobre todo posee el istmo de Curlandia. La naturaleza protegida de la península, las playas de suave arena blanca, el aire perfumado de los pinos y la Bandera Azul que ondea en las principales playas de Nida y Juodkrantė son solo algunos de los motivos por los que la UNESCO inscribió esta península en la lista del Patrimonio Mundial. Este lugar tiene todo lo que pueden necesitar los amantes de la naturaleza pura y natural y los veraneantes que disfrutan del ocio activo. Se puede jugar al fútbol y al voleibol en la playa, pasear por los senderos peatonales adyacentes o alquilar una bicicleta y dar una vuelta por el istmo. Además, en el museo dedicado al ámbar en Nida los viajeros tienen la oportunidad de conocer mejor el ámbar, uno de elementos naturales más típicos de Lituania.

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