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En un contexto de imparable escalada de precios en el sector turístico, muchos viajeros buscan descubrir nuevos destinos buenos, bonitos y baratos. Si buscas un paraíso escondido (y asequible) a la vuelta de la esquina, la Riviera albanesa es la respuesta: 150 kilómetros de costa entre Vlöre y Ksamil plagada de sensuales playas de aguas cristalinas y carreteras panorámicas de vistas increíbles. Vente con nosotros a recorrer la Riviera albanesa, el misterioso edén balcánico. 

Riviera albanesa: de Vlorë a Borsh 

La riviera albanesa, el paraíso escondido de Europa
Gjipe Beach, una de las joyas de la Riviera albanesa. Fuente: Unsplash

La Riviera albanesa es la costa jónica del país balcánico correspondiéndose con los antiguos distritos de Vlorë y Sarandë, aunque desde el año 2000, con el cambio de organización administrativa de Albania, toda la Riviera pasó a formar parte del condado de Vlöre. 

Existen tres vías principales para llegar a la Riviera Albanesa: desde Grecia por carretera o por barco desde la vecina isla de Corfú, por barco desde Italia o por carretera desde el norte de Albania. Nosotros recorreremos la Riviera de norte a sur arrancando en Vlorë, a 150 kilómetros al sur de Tirana, la capital albanesa. 

Vlorë es la tercera ciudad más poblada del país, solo por detrás de Tirana y Durrës, esta última destino vacacional habitual de muchos tiraneses, contando además con el segundo puerto más importante de Albania tras el de Durrës.  



Las mejores playas de la zona están hacia el sur, especialmente Orikum Beach en la gran bahía de Vlorë que conduce a la escarpada e inhóspita península Karaburun a la que también se puede llegar en barco para disfrutar de alguno de sus tesoros comos sus calas secretas o la cueva Haxhi Ali, cerca del punto más occidental de Albania.  

La riviera albanesa, el paraíso escondido de Europa
Vistas desde el Paso de Llogara, la puerta de la Riviera albanesa. Fuente: Unsplash

Dejamos ya en el entorno de Vlorë y superamos el Paso de Llogara a través de la SH8, la espectacular y peligrosa (o divertida, según se mire) carretera que recorre buena parte de la Riviera albanesa. Esta zona es ocupada por el Parque Nacional Llogara que marca la frontera entre el Adriático y el Jónico y que es la tradicional puerta de entrada a la Riviera. 

Tras disfrutar de las vistas desde el Llogara Pass, uno de los miradores más populares de la Riviera, conducimos algo más de 20 kilómetros hasta Gjipe Beach, una de las playas más famosas de todo el país.  

Aunque está muy cerca de la localidad de Dhërmi que también cuenta con una magnífica playa, el acceso a Gjipe Beach es complicado lo que, como suele suceder en estos casos, aumenta aún más el deseo de conocerla. Tras dejar el coche en el aparcamiento habilitado cerca del monasterio de San Teodoro, debemos andar unos 20 minutos hasta la playa que es la apertura al mar del espectacular cañón de Gjipes

Albania
Playas en torno a Himarë. Fuente: Unsplash

Tras este primer baño, es hora de regresar la SH8 para conducir otros 15 kilómetros hasta Himarë, uno de los centros turísticos más importantes de la Riviera albanesa: la bahía de la localidad está plagada de playas… y hoteles a pie de playa. 

A poco más de diez minutos al sur de Himarë llegamos a Porto Palermo, otra localidad protegida por una bahía que oculta un búnker de época soviética, una interesante visita para recordar el pasado no tan lejano de Albania. El otro hito cultural de la zona es el impresionante castillo Ali Pasha del antiguo gobernador del Imperio otomano que ocupó durante cinco siglos Albania. 

Tras hacer una visita al bonito pueblo de Qeparo, terminamos esta primera parte de nuestra ruta por la Riviera Albanesa en Borsh que cuenta con la playa más larga del sur del país con sus 6 kilómetros, un tesoro de guijarros bañado por el Jónico y plagado de hamacas de los múltiples hoteles que se concentran por la zona. 

Riviera albanesa: de Borsh a Ksamil 

Albania
Sarandë. Fuente: Unsplash

Tras pasar el pueblo de Piqeras, nos acercamos a la playa de Buneci, una continuación de Borsh pero menos concurrida que esta. Como la mayoría de arenales de la zona, eso sí, con cantos rodados y guijarros. Poco más al sur de Buneci está Luköve que cuenta con otra bonita playa con algunos chiringuitos, pero sin moles hoteleras a pie de arena. 

Mientras nos acercamos a Sarandë, el centro turístico más importante de la Riviera albanesa, una última joya escondida… y tan escondida porque solo se puede llegar en barco o nadando desde la vecina playa de Kakome. Pero el esfuerzo, por supuesto, merece la pena: Krorëza es una de las playas vírgenes más deslumbrantes de Albania

La riviera albanesa, el paraíso escondido de Europa
Butrinto. Fuente: Unsplash

Y tras este baño de soledad, llegamos a Sarandë, una localidad de ambiente festivo entregada al turismo. Al poseer una línea regular de conexiones marítimas con la vecina isla de Corfú, Sarandë se ha convertido en un destino más que popular: el mejor campo base para explorar la Riviera albanesa. 

A 15 kilómetros al sur de Sarandë se ubica el Parque Nacional de Butrinto, una de las joyas arqueológicas más importantes de Albania, visita imprescindible para conocer los albores del país balcánico. Descubierto hace 100 años por arqueólogos italianos fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco en 1992: suma más de 200 hectáreas entre el lago homónimo de más de 16 km2 y la costa jónica. 

La riviera albanesa, el paraíso escondido de Europa
Calas e islas de Ksamil, la joya de la Riviera Albanesa. Fuente: Depositphotos

Cuenta la leyenda que Butrinto fue fundada por Héleno, hijo del rey Príamo de Troya. Y no debe ir muy desencaminada la leyenda porque en Butrinto se conservan restos arqueológicos griegos desde el siglo VIII a.C. a lo que hay que sumar vestigios romanos, bizantinos, venecianos y otomanos: todas las culturas que fueron dominando el territorio con el paso de los siglos. 

Y tras esta lección de historia, un último baño jónico visitando las playas más populares de la Riviera albanesa que se ubican en el entorno de Ksamil. Mirrors Beach, Pulëbardha o Lori Beach y la propia playa de Ksamil son paraísos de aguas azul turquesa. Las islas gemelas de Ksamil a las que se puede llegar incluso nadando son el último tesoro de este paraíso por descubrir que es la Riviera albanesa.

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