Una pregunta rápida (si no eres de la región): ¿cuántos lugares de Navarra conoces o te suenan? Pamplona, muy bien, la Selva de Irati, el valle de Baztan, Roncesvalles. Bueno, no está mal, pero existe un territorio en Navarra que suele pasar desapercibido para el viajero porque no lo termina de encajar en su ruta por la región: es la Ribera, denominada así por extenderse por el valle del Ebro y sus afluentes.

Se trata de una comarca histórica y natural de límites dudosos (y debatidos) pero que se circunscribe aproximadamente al sur de Navarra, encajada entre La Rioja y la provincia de Zaragoza: combina diversos paisajes, desde la viveza natural de las orillas del Ebro, hasta el yermo semidesierto de las Bardenas Reales, además de más de 40 municipios, empezando por Tudela, su capital y ciudad más poblada.

La Ribera: el sur de Navarra también existe

El Ebro a su paso por Tudela - Depositphotos

Entramos en la Ribera cruzando la frontera de Navarra desde Zaragoza por la A-68 y lo primero que nos encontramos es el pueblo de Cortes, a un paso de la zaragozana Mallén, ubicado al sur del Ebro: es la localidad más meridional de Navarra.

Despídete ya de la autopista y empieza a profundizar en la campiña ribereña: porque el sur de esta parte de la Ribera, (también conocida como Ribera Tudelana o Merindad de la Ribera) es una tierra fértil como pocas. Tanto es así que cada mes de abril se celebra en diversos puntos de la comarca la Fiesta de la Verdura.

De Tudela a los valles del Queiles y del Alhama

Tudela - Depositphotos

Tras visitar el Castillo de Cortes avanzamos hacia el norte pasando ante localidades como Buñuel o Fontellas, pueblo este último al sur del cual se ubica el Bocal Real, el Canal Imperial de Aragón que patrocinó Carlos V, donde también se conserva su palacio: este canal sirvió, dos siglos más tarde, para transportar mercancías entre Tudela y Zaragoza durante décadas hasta la llegada del ferrocarril.

Y es que el Ebro y sus afluentes llenan de vida buena parte de la Ribera, como podemos comprobar, por supuesto, en Tudela cuyo casco urbano creció al oeste del río que nutre las huertas que forman parte de este municipio y sus alrededores.

Pero Tudela no es solo la "capital de la verdura", sino también una encrucijada cultural, como tantas otras de nuestra historia, en la que convivieron durante siglos árabes, cristianos y judíos. Su catedral, la judería o la Plaza de los Fueros son dos testimonios de este brillante pasado.

Partiendo de Tudela hacia el sur se extiende el Valle del Queiles que nos lleva a localidades como Cascante o Tulebras. Por la primera pasa la Vía Verde del Tarazonica que conecta buena parte de los pueblos del valle con Tudela y Tarazona acercándote a tesoros naturales como la Laguna de Lor.

Laguna de Lor - Martín Zalba / Visit Navarra

Y en Tulebras no podemos dejar de visitar su Monasterio de Santa María de la Caridad, de mediados del siglo XII, la primera fundación femenina del Císter en España en el que todavía vive una comunidad de monjas trapenses con una jugosa tienda de productos monásticos entre los que no faltan los dulces, el aceite o la miel. También puedes pernoctar en su hospedería.

Y en el extremo suroccidental de la Ribera, en la frontera con La Rioja, el Valle del Alhama que puedes recorrer con la denominada Ruta Saludable y Cultural que conecta el Lago de la Estanca con las localidades de Cintruénigo, Corella y Fitero.

Corella es conocida como la "ciudad del barroco" por sus edificios adscritos a este estilo como el interior de la iglesia de San Miguel, mientras que en Fitero encontramos uno de los mejores conjuntos medievales de toda Navarra: un impresionante monasterio cisterciense fundado en 1140.

De la Ribera Arga-Aragón a las Bardenas Reales

Bardenas Reales - Depositphotos

Es hora de remontar el Ebro y dirigirnos hacia el norte de la Ribera, donde se combinan paisajes naturales paradójicamente diferentes. Primero, los sotos del Ebro y las desembocaduras del Arga en el Aragón y de este en el Ebro: un entorno natural de una deslumbrante riqueza hidrográfica.

Pasando ante Castejón, localidad muy cercana a Alfaro en La Rioja, donde se ubica la Reserva Natural de los Sotos de Alfaro, llegamos a una de las localidades más especiales de la Ribera: Milagro. Pero, aunque aquí se dé el milagro (natural) de la desembocadura del Aragón en el Ebro, su nombre deriva, en realidad, del miraculum latino, "mirador", porque también lo es, por supuesto.

Río Aragón a su paso por Milagros - Wikimedia

Y un poco más al norte la "otra" desembocadura que convierte el Ebro en un río de extraordinario caudal y que nutre toda la Ribera navarra: la del Arga en el Aragón, en torno a la localidad de Funes. Súbete al barranco de Peñalén y disfruta de este espectáculo de la naturaleza que también puedes recorrer en el conocido como Camino Verde de Ribera Alta que conecta varios pueblos de la zona, incluyendo Marcilla, nuestra siguiente parada.

Y aunque en esta zona no abunden los castillos como en otras latitudes de nuestra geografía, Marcilla es, junto a Cortes, la excepción porque aquí encontramos un castillo de leyenda, muy restaurado recientemente, ubicado en medio del caserío marcillés: en este lugar, dicen, se guardó la espada Tizona del Cid después de que el propietario del castillo, Pedro de Peralta y Ezpeleta, la recibiera de Fernando el Católico.

Castillo de Marcilla - Wikimedia

Si tienes interés por conocer la historia industrial de esta tierra, debes pasarte por La Fábrica Vieja - Museo de la Conserva de la vecina San Adrián, en el límite noroccidental de la Ribera, cerca de Calahorra, donde se cuenta la tradición de la industria conservera de la localidad.

Pero todavía quedan dos tesoros más por conocer en el norte de la Ribera. Primero, el Monasterio de Santa María de la Oliva, que forma ese triángulo monástico de la comarca con Tulebras y Fitero. Ubicado en el extremo nororiental de la Ribera, es un nuevo ejemplo de arquitectura cisterciense en el que todavía habita una comunidad de monjes.

Claustro del Monasterio de Santa María de la Oliva - Depositphotos

Y nuestra última parada es de regreso al centro geográfico de la comarca en Arguedas, la puerta de entrada a las Bardenas Reales, posiblemente el emblema natural más popular de la Ribera que contrasta tanto con la exuberancia que caracteriza las orillas de los ríos ribereños. Cerca de aquí, por cierto, Sendaviva, el Parque de la Naturaleza de Navarra que entusiasma a los más pequeños.

Pero este territorio, que ya hemos visitado, queda al margen de la influencia del Aragón y del Ebro que lo enmarcan por el norte y el sur, respectivamente, y es una de las razones por las que se ha desarrollado este agreste y adictivo paisaje.

Acércate al Centro de Información Turística de las Bardenas Reales a la salida de Arguedas, coge un mapa y hazte tu ruta. Pero, por favor, no te quedes solo con la foto en Castildetierra para decir por redes "yo estuve aquí". Profundiza un poco más en las diferentes rutas por el territorio más maravillosamente áspero de la Ribera de Navarra.