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Marrakech es una ciudad vibrante que combina la esencia de la tradición marroquí con la vida moderna, te invita a un festín sensorial donde sus plazas y calles se convierten en un escenario bullicioso, los zocos despiertan tus sentidos y te sumerges en su riqueza histórica. 

En lo referente a su accesibilidad, es muy plana, las calles no tienen aceras y se vive mucho en la calle, por lo que se puede deambular con silla de ruedas a pesar del caos organizado y con la recomendación de ir acompañado por si surge alguna barrera arquitectónica complicada. Resultará más complicado acceder al interior de muchos establecimientos o intentar encontrar un baño adaptado. Aun así, Marrakech es todo un reto que merece la pena acometer así que agárrate fuerte porque nos lanzamos de lleno a la maravilla de Marrakech.

Plaza Jemaa el-Fna: Donde la ciudad late con fuerza

Plaza Jemaa el-Fna – Foto de Miguel Nonay

Imagina una plaza donde la vida late con fuerza, donde los aromas de las especias danzan en el aire y los sonidos de músicos callejeros y vendedores ambulantes se mezclan en un vibrante caos organizado. Bienvenido a la Plaza Jemaa el-Fna, el corazón palpitante de Marrakech.

Aquí, el día y la noche se entrelazan en un espectáculo continuo. De día, la plaza se convierte en un mercado al aire libre, con puestos que ofrecen desde jugos de naranja frescos hasta artesanías y souvenirs únicos. Los encantadores de serpientes, artistas callejeros y músicos agregan su magia a la mezcla, creando una experiencia que despierta todos tus sentidos

Cuando los puestos de flores y los adiestradores de monos dejan paso a los puestos de comida, cuando los encantadores de serpientes dejan paso a los contadores de historias, cuando el humo de la comida envuelve de un aura de misterio la plaza, es cuando Jemaa el Fna se inunda de magia con la inestimable ayuda de la noche que va ocupando su sitio.

Plaza Jemaa el-Fna – Foto de Miguel Nonay

Es el momento de compartir, la comida y la mesa que inundan el aire con deliciosos aromas. Es el momento para compartir las experiencias y las emociones de encontrarte en uno de los Patrimonios de la Humanidad de mayor belleza.  La energía que se respira, la amabilidad que se siente y el privilegio de compartir esos momentos con gente con la que hablas sin conocerla, es una sensación que permanece para siempre..

La accesibilidad en la plaza puede variar aunque los puestos cuentan con áreas planas y amplias, además la gente local se ofrece para ayudar, lo que permite una experiencia agradable para todos.

Los Zocos de Marrakech: Un laberinto de colores y sabores

Zoco de Marrakech – Foto de Miguel Nonay

Desde la Plaza Jemaa el-Fna, adéntrate en los zocos de Marrakech, un laberinto de callejuelas estrechas y bulliciosas que albergan una increíble variedad de productos. Los zocos son un paraíso para los amantes de las compras y la exploración.

Los aromas de las especias te envuelven mientras caminas entre los puestos de sus callejuelas. Las tiendas exhiben alfombras vibrantes, sedas exquisitas, cerámica elaborada y artículos de cuero. Junto a ese caos organizado que permite la convivencia entre motos y viandantes, convive un aura mágica que se hace mayor cuanto más se adentra por sus estrechas y acogedoras callejuelas.

Cada rincón revela una nueva sorpresa, desde tiendas de lámparas deslumbrantes hasta pequeños talleres donde los artesanos trabajan con habilidad para crear productos únicos. Explorar los zocos puede ser un desafío en silla de ruedas debido a las estrechas callejuelas y el terreno irregular, pero muchos comercios y restaurantes modernos en las áreas circundantes ofrecen acceso más fácil. Además, algunos zocos tienen pasillos más amplios, lo que permite una experiencia de compra más cómoda.

Es muy recomendable perderse por sus angostas callejuelas, recorrer los diferentes gremios, disfrutar del ir y venir de locales y viajeros, dejarse llevar y ser uno más, ¡vivir la magia! y comer algún pincho en cualquiera de los puestecitos que hay a lo largo de los zocos, sentarse en un portal y quedarse como meros espectadores porque se viven multitud de experiencias mientras se disfruta de la comida marroquí.

Es increíble el respeto que tienen los habitantes de Marrakech y que facilita de manera especial avanzar con silla de ruedas, ni una mala cara, ni un mal gesto, ni un murmullo … Todo facilidades para deambular sobre ruedas por esas callejuelas llenas de magia y misterio.

La Madraza de Yusuf: Donde la Historia Cuenta su Propia Historia

Madraza de Yusuf – Foto de Miguel Nonay
Madraza de Yusuf – Foto de Miguel Nonay

Sin abandonar la medina de Marrakech podremos llegar entre callejuelas a la Madraza de Ibn Yusuf, impresionante en todos los sentidos. Las madrazas son los centros de estudios coránicos y en ésta, construida en el siglo XIV podremos disfrutar desde la planta baja de todas las dependencias y ver su grandiosidad a través de los diferentes patiosArtesonados de madera y balconados, decorados andalusíes, estanques…. nos transportan a una época en la que el conocimiento y la espiritualidad se entrelazan.

Cada rincón cuenta una historia, desde las inscripciones en las paredes hasta los detalles en las puertas. La Madraza de Yusuf ofrece una ventana al pasado, donde la educación y la espiritualidad convergen en un lugar de belleza y conocimiento. La entrada es gratuita para las personas con discapacidad.

Marrakech es una ciudad que no teme mostrar todas sus facetas, desde la bulliciosa Plaza Jemaa el-Fna hasta los encantadores zocos o la Madraza de Yusuf, donde la historia cobra vida. Aunque la accesibilidad puede presentar desafíos, la belleza y la autenticidad de Marrakech se abren ante ti, ofreciendo experiencias inolvidables a cada paso.

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