Un vagón de tren convertido en joyero teatral, con cortinas de terciopelo que se abren como si comenzara una función, suelos de parquet, marquetería inspirada en los bosques ingleses de los años treinta y una fragancia diseñada exclusivamente para sus pasajeros.

Así es Celia, el nuevo vagón privado del British Pullman, A Belmond Train, England, imaginado por el cineasta Baz Luhrmann y la oscarizada diseñadora Catherine Martin. Su presentación oficial llega en mayo de 2026 y sus precios parten de 15.000 libras por el uso exclusivo del espacio.

Un universo narrativo con raíces shakespearianas

Celia Lounge Aboard British Pullman - Ludovic Balay

El punto de partida de Celia no es un catálogo de tendencias de interiorismo, sino un personaje de ficción. La musa imaginaria del director australiano es una gran dama del West End londinense a quien, según la narrativa creada para el vagón, se le regaló su propio Pullman en 1932 en honor a su interpretación de Titania, Reina de las Hadas, en El Sueño de una Noche de Verano. Toda la estética del espacio se articula alrededor de esa historia y del lenguaje de Shakespeare, desde los motivos florales de las paredes hasta los pensamientos bordados en las texturas, la flor que en la obra se deposita sobre el oído de Titania y que para los victorianos simbolizaba el romance prohibido.

La distribución del vagón reproduce la estructura de una obra teatral y se revela por actos. Dos cortinas monumentales de terciopelo separan y descubren sus distintos compartimentos: primero aparece el salón-bar, con suelos de parquet, paredes de intrincados patrones florales y hadas, un reservado privado con alfombra en rosa, rojo, verde y amarillo, y un sofá de terciopelo púrpura con borlas y cojines.

A continuación, el comedor, donde la marquetería estampada reinterpreta el paisaje inglés con una paleta de verdes intensos, marrones empolvados y rojos profundos. Las ventanas de aire naval y los techos de cristal retroiluminados completan una atmósfera concebida para dar la sensación de estar dentro de un teatro portátil. El vagón tiene capacidad para hasta 12 invitados e incluye, además del comedor, un salón, un bar y una cocina.

Artesanía británica de primer nivel en cada detalle

Para materializar esa visión, Catherine Martin reunió a una selección de artesanos y talleres especializados del Reino Unido. Los maestros marqueteros Dunn & Son son responsables de las obras en madera tricolor que recorren el vagón con escenas oníricas inspiradas en los bosques de Inglaterra. El diseñador de mobiliario a medida Bill Cleyndert, el estudio de vidrio Tony Sandles Bespoke Glass, los bordadores Hand & Lock y el taller J.K Interiors también participaron en el proyecto.

La firma de porcelana fina Duchess China colaboró en el diseño de la vajilla, mientras que la cubertería corre a cargo de David Mellor y la cristalería de Waterford Crystal. Cada pieza ha sido seleccionada individualmente para transmitir la sensación de pertenecer a una colección privada, no a un servicio de catering.

Los materiales texturizados y el sistema de iluminación ambiental modulable permiten adaptar la atmósfera a cada viaje. El techo, revestido en tela, mejora la acústica del espacio y potencia las actuaciones en directo que forman parte de la experiencia. Para completar el universo sensorial, Luhrmann y Martin han desarrollado además una fragancia exclusiva concebida específicamente para Celia.

Personalización total desde el momento de la reserva

Celia Lounge Aboard British Pullman - Ludovic Balay

Celia introduce en el British Pullman una figura nueva, el guest experience curator, un profesional dedicado en exclusiva a los pasajeros de este vagón. Desde el momento de la reserva, este interlocutor coordina cada aspecto del viaje junto al chef y al equipo del vagón, desde los menús hasta las preferencias vinícolas, las excursiones fuera del tren o la programación de actuaciones y sesiones de DJ.

El día del viaje, los huéspedes son recogidos mediante un servicio privado de traslado desde cualquier hotel de Londres o dentro del área metropolitana hasta la estación Victoria. A su llegada al andén, son acompañados personalmente hasta Celia, donde les espera una bienvenida con bebidas servidas por su equipo de asistentes dedicado. El viaje arranca en el salón-bar, con champán mientras las conversaciones toman forma. A la hora del almuerzo o la cena, las cortinas teatrales se abren para revelar el comedor y el bar se transforma en escenario con pista de baile.

Gastronomía y cócteles a la altura del decorado

La propuesta gastronómica de Celia se articula en un menú de tres tiempos con una selección previa de cuatro entrantes, platos principales y postres. La carta rescata clásicos de la cocina británica como el beef wellington o el chicken liver parfait, reinterpretados con criterio contemporáneo y ajustados a las preferencias de cada grupo. Los viajeros que lo deseen pueden configurar su propio bar con las bebidas de su elección.

La carta de cócteles exclusiva del vagón, no disponible en ningún otro espacio del British Pullman, ha sido creada por Monica Berg, master mixologist y cofundadora de Tayer + Elementary, habitualmente citado entre los cinco mejores bares del mundo. La propuesta incluye un English punch de bienvenida junto a una selección de mocktails, spritz y otras bebidas.

Las experiencias fuera del tren también forman parte del paquete. Con independencia del destino, los pasajeros pueden acceder a guías privados y a algunos de los espacios más restringidos del Reino Unido, desde residencias históricas y museos hasta boutiques y lugares de acceso limitado.

Las voces detrás del proyecto

Catherine Martin - Hugh Stewart

Gary Franklin, vicepresidente senior de Trenes y Cruceros de Belmond, describió Celia como "una oportunidad única para crear un viaje completamente personal, llevado a un nivel de lujo a medida nunca visto hasta ahora y concebido por uno de los grandes dúos creativos del mundo del diseño". Franklin subrayó que "nada en Celia es prescriptivo" y que el vagón representa "la expresión más pura del storytelling creativo".

Para Catherine Martin, el proyecto pivotó desde el principio sobre la idea del viaje y del descubrimiento del paisaje británico. "El vagón ha sido diseñado como un espacio modular y altamente personalizable, permitiendo que cada viajero configure su propia experiencia dentro de ese mundo fantástico e imaginario que Baz y yo hemos creado", explicó la diseñadora.

Adam Baylis-Waterlow, director general del British Pullman, fue más allá al definir Celia como "una auténtica pieza cultural que muestra lo mejor del arte, la moda y la cultura actuales" y "lo más cercano que alguien puede estar de fletar su propio tren".

Un tren con casi un siglo de historia que sigue evolucionando

El British Pullman opera entre febrero y diciembre con diez vagones restaurados de las décadas de 1920 y 1930, con capacidad total para 220 invitados. Cada vagón tiene su propio nombre, su propia historia y su propia marquetería, iluminación vintage y tapicería.

Celia se incorpora a esa flota como el primer espacio de uso exclusivo privado del tren, una apuesta que amplía considerablemente el abanico de posibilidades para quienes buscan celebraciones, cenas de empresa o simplemente una experiencia que no tiene equivalente en ningún otro punto del país. El precio de 15.000 libras incluye los traslados dentro del área metropolitana de Londres y cubre el uso completo del vagón para un grupo de hasta doce personas.