Media hora en coche separa Badajoz de Campo Maior, la villa alentejana que del 8 al 16 de agosto de 2026 se cubrirá con un millón de flores de papel hechas a mano. Once años después de su última edición, las Fiestas de las Flores regresan a esta localidad portuguesa situada a pocos kilómetros de la frontera española, convirtiendo sus calles en un jardín efímero que ya cuenta con el reconocimiento de la UNESCO.

Una tradición que no sigue calendario fijo

La celebración no tiene periodicidad establecida. Son los propios vecinos de Campo Maior, organizados en comisiones por calles, quienes deciden cuándo repetir el evento en función del esfuerzo colectivo que requiere. Desde la última edición, celebrada en 2015, la villa ha esperado once años para volver a montar este espectáculo, lo que explica la expectación que rodea la cita de este verano. La fiesta está vinculada históricamente a San Juan Bautista, patrón de la localidad, y acumula más de 130 años de historia desde su origen.

Durante meses, los habitantes de Campo Maior trabajan de forma voluntaria y casi en secreto para moldear a mano rosas, claveles, tulipanes y amapolas de papel, además de guirnaldas y otras decoraciones que después cubrirán fachadas, calles y plazas. La técnica se ha transmitido de generación en generación y alcanza tal nivel de detalle que algunas de estas flores artesanales se confunden con ejemplares naturales. Niños, adultos y mayores participan en largas jornadas de trabajo manual que se prolongan hasta bien entrada la noche, en un proceso que convierte la preparación de la fiesta en una obra colectiva tan importante como la celebración misma.

La noche previa al inicio oficial, el 7 de agosto, marca el momento culminante de meses de preparativos. Los vecinos instalan las decoraciones definitivas en las calles al ritmo de música y cantos populares, en una especie de antesala festiva que da paso a los nueve días de celebraciones posteriores.

Patrimonio Cultural Inmaterial desde 2021

El valor de esta tradición trascendió fronteras en 2021, cuando la UNESCO inscribió las Fiestas de las Flores de Campo Maior en su lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El reconocimiento consolidó a esta celebración como uno de los ejemplos más singulares de patrimonio vivo de Portugal, sostenido íntegramente por el trabajo voluntario de la comunidad local y sin equivalente directo en el resto del país.

Las fiestas también funcionan como puerta de entrada a la región del Alentejo, un territorio rural situado entre el río Tajo y el Algarve conocido por sus vinos y su gastronomía de producto local. Durante los días de celebración, visitantes y vecinos pueden combinar el recorrido floral con el recetario tradicional alentejano y con los vinos elaborados en bodegas cercanas como Adega Mayor, una de las referencias vinícolas de la comarca.

Para quienes quieran entender el origen de la tradición, la localidad cuenta con el centro de interpretación de la Casa das Flores, dedicado íntegramente a explicar la historia y las técnicas de esta celebración. El patrimonio histórico de Campo Maior completa la visita con un castillo que durante siglos ejerció funciones defensivas en la frontera con España, el Museo de Arte Sacro y una iglesia que alberga la Capilla de los Huesos, una de las tres capillas de este tipo que existen en todo el Alentejo.

La cita de agosto convierte a esta pequeña villa fronteriza en uno de los destinos más singulares del sur de Portugal durante apenas nueve días, un plazo breve si se compara con los meses de trabajo artesanal que hay detrás. Para quienes viajen desde Extremadura, la proximidad con Badajoz convierte la excursión en una alternativa de un solo día, aunque la magnitud del despliegue floral y la carga simbólica de una tradición reconocida por la UNESCO justifican, para muchos visitantes, una estancia más prolongada en la región.