De todos los sitios turísticos interesantes que tiene para ofrecernos la comarca de Benavente y los Valles, probablemente ninguno sea tan recomendable como la propia localidad de Benavente, su capital, un sitio de paso que a lo largo de la historia ha significado la suerte de sus visitantes.

Desde lo alto de la colina en la que se halla, Benavente nos invita a ver algunas maravillosas panorámicas de la unión de los ríos Órbigo y Esla. Pero antes de adentrarnos en los lugares que debes recorrer cuando la visites, es mejor hacer un pequeño recorrido por los siglos pasados.

Las primeras referencias de la importancia histórica de Benavente son de los días de Fernando II, ya que este rey es quien se dedica a la organización del pueblo, otorgándole fuero allá por el año 1167, y entregándole las tierras al Conde de Urgel. En las décadas siguientes, estuvieron a su cargo otros personajes pintorescos como don Fadrique y más tarde Enrique III, aunque aquí los datos no son tan precisos.


En cualquier caso, lo que nunca ha cambiado de Benavente es que su posición estratégica la convirtió en un paraje obligado para multitud de viajeros. Aquellos que realizaban el Camino de Santiago de la Vía de la Plata, o Camino Mozárabe que cruzaba de sur a norte.

Esta mezcla constante de culturas yendo y viniendo han desatado no sólo toda clase de atracciones para los visitantes, sino también una auténtica vocación de servicio en sus habitantes.

Qué ver en Benavente

Ya hecha esta pequeña introducción, es momento de conocer algunos espacios por los que debes pasar una vez que estés alojado en Benavente. Y son los siguientes:

Iglesia de Santa María del Azogue

Santa María del Azogue

Este recinto religioso fue levantado allá por el siglo XII, aunque pasaría muchísimo más tiempo hasta que finalice. Por eso se pueden vislumbrar distintos estilos tanto en su interior como en el exterior del edificio. Sus ábsides y las portadas románicas son de lo más bonito.

Iglesia de San Juan del Mercado

Iniciadas las obras en los mismos días que las de la Iglesia de Santa María del Azogue, la de San Juan del Mercado también posee detalles románicos, y no deberías olvidarte de ella.

Torre del Caracol

Torre del Caracol – Foto de Wikipedia

La Torre del Caracol del Castillo o Palacio de los Pimentel, cuenta con un estilo que reúne características propias del gótico y el renacentista, y es una visita obligada no sólo por lo agradable que es para la vista, sino también porque allí se ubica el Parador Nacional de Turismo local.

Hospital de la Piedad

Fundado por el quinto Conde de Benavente, Don Alonso Pimentel y su esposa Doña Ana de Velasco y Herrera, la razón de su existencia era el poder brindar atención a los peregrinos que llegaran agotados o malheridos tras varias jornadas de andar. Pero, por estos tiempos, su fachada y la capilla que aloja, como era habitual entonces, se han transformado en un símbolo de Benavente.

Ayuntamiento de Benavente

Plaza del Ayuntamiento de Benavente

En todos estos pequeños pueblos, el ayuntamiento juega un rol fundamental. El Ayuntamiento de Benavente fue pensado como una Casa Consistorial y desarrollado en clave neoclásica, disponiendo de dos plantas, con algunos pequeños detalles toscanos la primera, y dóricos para la alta y noble.

Casa de Solita

Si quieres saber cómo vivía la clase alta de Benavente hace 100 años, te recomendamos que le eches un vistazo a la Casa de Solita. Se trata de un palacete propio de la burguesía que se ha adaptado como centro cultural, y que se conserva en perfecto estado.

Teatro Reina Sofía

Teatro Reina Sofía

Y, ya que hablamos de cultura, no podemos perder de vista lo que sucede con el Teatro Reina Sofía, diseñado por el arquitecto Antonio García Sánchez-Blanco hace casi un siglo. El edificio actual, no obstante, responde a las últimas refacciones realizadas por Francisco Somoza desde 1984. Cuenta con un aforo de más de 500 plazas entre butacas y palco, y su estética es la de los teatros románicos.

Casa de los Rodríguez

También llamada Casa del Cervato, es ahora una escuela taller que permite el funcionamiento de varias oficinas gubernamentales, y del que no deberían faltarte algunas fotografías.

Edificio de la Encomienda

Edificio de la Encomienda

A pocos metros de la Iglesia de San Juan del Mercado, tenemos esta construcción de más de 120 años, que ha sufrido desde entonces unas pocas modificaciones, pero que deja muy en claro cuáles eran los lineamientos habituales que seguía la arquitectura de la región entre los siglos XIX y XX.

Puente Medieval sobre el río Esla

Por último, pero no por eso menos aconsejable, está el Puente de Castrogonzalo, de raíz medieval y que ha sido restaurado en numerosas oportunidades, aunque mantiene la visual de nacimiento.


Gastronomía y turismo rural

Queso Zamorano

Ahora bien, ya sabes cuáles son los puntos por los que debes pasar durante tu estancia en Benavente, pero déjanos hacerte dos sugerencias más que para disfrutes al máximo de tu paso por la localidad.

Antes que nada, si bien existen diferentes opciones de alojamiento, creemos que lo mejor es dormir en una casa rural, que te permita desconectar completamente de tus obligaciones diarias, dedicándote sólo a relajar y preparar tus itinerarios del día siguiente. Existen variadas soluciones de hospedaje en entornos rurales muy cerca del centro de Benavente, algo que sólo las pequeñas localidades como ésta pueden brindarte si eres un amante de la naturaleza.

En segunda instancia, es ideal que aproveches estos días con más tiempo libre para conocer bien la gastronomía zamorana, y en particular la de esta comarca que, como todas aquellas marcadas a fuego por esta geografía de valles y vegas, se basa en los productos que ofrece la huerta.

Los platos típicos, acompañados con carne o legumbres que también se cosechan en la zona, como así también los pescados frescos y los vinos de calidad, posicionan a la gastronomía de Benavente como una de las más generosas para con sus visitantes. Por ello debes darte este pequeño lujo en alguno de los muchos restaurantes, mesones y bodegas para degustar sus exquisitas recetas tradicionales que han evolucionado entre los fogones.

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Miguel Rodero
Escribir lo puede hacer prácticamente cualquiera, pero ponerle pasión y amor a las palabras es lo que diferencia a quienes solo juntan letras de "los otros" que transmitimos experiencias.  Viajar es sumergirse en otras culturas. Aprender que lo que siempre era negro ahora puede ser blanco. Que las diferencias siempre son más pequeñas que los puntos en común, y que es necesario viajar para crecer. Por suerte yo he crecido bastante, aunque nunca se es lo suficientemente grande si miras al horizonte. Espero que los escritos que publicaré en este espacio sirvan no solo como lectura, sino que aviven las ganas de conocer nuevos sitios y enriquecer con tus propias vivencias lo que puedas leer aquí. 

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