Entre la provincia de Segovia, Ávila y la Comunidad de Madrid se extiende uno de los paraísos naturales del Sistema Central: es la Sierra de Guadarrama, un territorio que custodia diversos ecosistemas de gran valor en la península ibérica. Y así se reconoció por fin en 2013 cuando más de 33.000 hectáreas de la sierra y su entorno fueron declaradas Parque Nacional.

De esta forma, se trataba de asegurar la adecuada conservación y la protección de sus valores naturales y culturales. En el siguiente artículo recorremos el Parque Nacional de Guadarrama deteniéndonos en sus lugares más interesantes.  

Guadarrama, el Parque Nacional más ‘joven’ de España 

Parque Nacional de Guadarrama
Fuente: Unsplash

Tras Monfragüe e Islas Atlánticas de Galicia le llegó el turno a Guadarrama convirtiéndose así en el parque nacional más reciente de España, una declaración que no estuvo exenta de polémica puesto que algunos grupos ecologistas señalaron que la anterior protección de la zona como parque natural ya tenía suficientes mecanismos para asegurar la conservación del territorio. Y, por otro lado, señalaron la dificultad para la delimitación del espacio


Efectivamente, la diversidad es una de las características de este parque que se extiende a lo largo de 33.960 hectáreas, incluyendo casi 22.000 en la Comunidad de Madrid y algo más de 12.000 en Segovia. A grandes rasgos, el Parque Nacional de Guadarrama se divide en dos grandes cordales montañosos que en el mapa dibujan algo parecido a un ancla.  

El principal se extiende a lo largo de la frontera entre Segovia y Madrid, entre el macizo de Peñalara —con el pico homónimo que es la cima del parque con sus 2.428 m.— y el Puerto de Navafría llegando hasta la cumbre de Reajo Alto (2.102 m.) ya en dirección a Somosierra en el límite noreste del parque.  

El otro gran cordal montañoso del Parque Nacional de Guadarrama es el denominado Cuerda Larga con sus más de 2.000 metros de altura que arranca en Navacerrada al oeste y termina en el Puerto de la Morcuera al noreste donde se inicia la Sierra de la Morcuera, de menor altura que Cuerda Larga, que se extiende más allá de los límites del parque.  

Parque Nacional de Guadarrama
Algunos de los habitantes del Parque Nacional de Guadarrama. Fuente: Unsplash

Pero quienes no conocen las fronteras del mapa son los ecosistemas de Guadarrama que son su gran valor y la razón por la que miles de visitantes acuden cada año al parque convirtiéndolo en el segundo parque nacional más visitado de España tras el del Teide.

La vegetación del parque suma 1.000 especies —83 son endemismos— entre las que destacan, por ejemplo, el pino de Valsaín y los matorrales supraforestales de piorno serrano y enebro rastrero. A más altura encontramos los prados de las cumbres o psicroxerófilos que se adaptan a un clima frío y seco de las alturas (aquí el agua de las pricipitaciones está congelada buena parte del año) y las lagunas de origen glaciar que son uno de los grandes hitos del parque como la famosa Laguna Grande del circo de Peñalara. 

En cuanto a la fauna, Guadarrama es un tesoro para los amantes de la ornitología habiendo sido inventariadas hasta 135 especies de aves destacando el águila imperial ibérica o el buitre negro, cuya población ha aumentado en los últimos años gracias las labores de seguimiento por parte de los gestores del parque. En cuanto a los mamíferos, el parque cobija poblaciones de tejones, corzos o cabras montesas.  

Qué hacer en el Parque Nacional de Guadarrama 

Parque Nacional de Guadarrama
Los senderos en Guadarrama no defraudan. Fuente: Unsplash

Las rutas y las sendas son el principal reclamo de Guadarrama. Las hay para todos los gustos: desde itinerarios para descubrir la riqueza botánica del parque hasta rutas sencillas para iniciar en el disfrute de la naturaleza a los más pequeños. Pero si queremos conocer de primera mano una de las zonas más espectaculares del parque debemos embarcarnos en una de las sendas que recorren el Macizo de Peñalara y que nos conducen al Circo y la Laguna de Peñalara, uno de los iconos de Guadarrama. 

¿Te apetece conocer el espinazo de la Sierra del Dragón? Con esa denominación algo bueno tenemos que encontrar al final de la Ruta de los Siete Picos: parte de la Residencia militar de los Cogorros en Navacerrada atravesando prados de montaña, piornales y roquedos alcanzando finalmente Collado Ventoso para dar la vuelta después nuevamente en dirección oeste hacia Navacerrada. 

Y La Pedriza, otro de los relieves más fascinantes del parque. Situado en la vertiente sur de Guadarrama cerca ya de Manzanares el Real, este insólito batolito granítico ofrece paisajes asombrosos de piedras caprichosas que incluyen marmitas, taffonis, crestas y domos. Tal es la singularidad de estos riscos que algunos tienen nombre propio: el Elefantito, la Foca, el Camello. A ver cuántos localizas… 

Parque Nacional de Guadarrama
Manzanares el Real y La Pedriza. Fuente: Pixabay

Otra excelente forma de disfrutar del paisaje de este parque es alcanzando algunos de los numerosos miradores que encontraremos en nuestros recorridos. En Rascafría, tenemos el Mirador de los Robledos y el Mirador de la Gitana en el Puerto de Cotos desde el que podemos divisar buena parte de la Cuerda Larga. En la zona de Manzanares El Real, los miradores de Quebrantaherraduras y del Collado de los Pastores para observar la mencionada Pedriza. En Cercedilla, los miradores de los poetas que incluyen espacios dedicados a Vicentre Aleixandre y Luis Rosales. Y en La Losa, ya en Segovia, una mirada a las laderas de la Mujer Muerta desde el Mirador del Milanillos.  

Por supuesto, el Parque Nacional de Guadarrama es un magnífico escenario para la práctica de numerosos deportes al aire libre como el esquí, la escalada o el ciclismo, tanto en carretera o de montaña: grandes gestas ciclistas de La Vuelta hemos visto en puertos como La Morcuera o La Bola del Mundo, en la parte occidental de la Cuerda Larga.

Rascafría
Laguna de Peñalara. Fuente: Wikipedia

A pesar de que el Parque Nacional de Guadarrama destaca esencialmente por su naturaleza, no podemos olvidar a otro de los habitantes de esos ecosistemas: el ser humano. En el entorno de Guadarrama encontramos enclaves de un gran valor histórico-artístico como Rascafría y el Monasterio de El Paular, el impresionante Castillo de Manzanares El Real o el Real Sitio de San Ildefonso, lugares en los que también encontraremos tres de los cinco centros de visitantes en los que terminar de preparar nuestra visita a uno de los tesoros naturales más importantes del centro peninsular.  

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