El verano se acerca y los destinos turísticos españoles se preparan para una temporada marcada por el Covid-19 y las medidas para evitar rebrotes del virus. En este contexto, los protocolos sanitarios de cada zona turística se perfilan de formas diversas, siempre con el objetivo de encontrar un equilibrio entre la seguridad, la confianza y la comodidad de locales y turistas. Estudiamos dos casos diferentes en el enfoque de la apertura de playas.

Por un lado, el Ayuntamiento de Mojácar (Almería) ha decidido no restringir el horario de las playas ni el tiempo de permanencia de los usuarios, quienes tampoco encontrarán medios de parcelación o segmentación en la arena, ya que será el personal de Protección Civil y Policía Local quienes estarán al cargo de este cometido.

Mojácar
Fuente: Wikipedia

«La escasa densidad de población y el tipo de arquitectura de baja altura de su litoral han contribuido siempre a que los turistas en el municipio se sientan relajados y confortables en sus playas», han justificado desde el Ayuntamiento en una nota, en la que han precisado que en los diferentes accesos se informará mediante carteles de las medidas de distanciamiento social, el aforo y la capacidad de la playa.


Tanto a través de la web municipal como de sus redes sociales y la aplicación móvil, los visitantes también contarán con información adicional sobre las playas para que «sus vacaciones en Mojácar sean tranquilas, relajadas y seguras».

Para prevenir la propagación del covid-19 se ha apostado por el refuerzo de limpieza de las playas con medios mecánicos y humanos, la limpieza y desinfección de los elementos de la playa incluidos y de manera especial los módulos de salvamentos, aseos públicos, duchas o paradas de autobús, entre otros elementos. También habrá geles hidroalcohólicos en los módulos y aseos.

El personal de playas contará con termómetros electrónicos para la medición de su temperatura al inicio de cada turno, aunque también estarán a disposición de los usuarios. Aunque desde el pasado día 25 es posible el baño en las playas, hasta el próximo 12 de junio no entrarán en funcionamiento los servicios de las mismas, como la apertura de módulos y aseos o el servicio de socorrismo y salvamento.

Por su parte, el municipio malagueño de Torremolinos presentó la semana pasada el plan de contingencia de playas ante el COVID-19. Entre otros, se precisa que se establece horario de apertura de playas, entradas a las mismas, control de aforo y medidas de distanciamiento social.

Así lo han explicado el alcalde de Torremolinos, José Ortiz; la concejala de Playas, Maribel Baeza, y el concejal de Sanidad, Antonio Ruiz. El alcalde ha asegurado que «el plan de contingencia es la base sobre la que podremos abrir las playas de forma segura y viene a responder las preguntas que nos suscitaba esta nueva situación» y ha agradecido el «trabajo realizado por los técnicos del ayuntamiento y la colaboración del sector privado, Torremolinos se prepara para este verano, un plan que establece seguridad y garantía para todos los usuarios«.

Playa Torremolinos
Fuente: Europa Press

Por su parte, Baeza ha explicado que entre las medidas más importantes se encuentra el control del aforo y el delimitar los accesos a las playas. Para el aforo, en colaboración con la Diputación, se ha tenido en cuenta delimitar la superficie destinada a este uso, incluyendo la previsión de bajamar y pleamar, teniendo como resultado que el aforo máximo de playa libre es de 7.829 personas, mientras que el de hamacas es de 4.918. Por lo que las playas de Torremolinos tendrán una capacidad total para albergar 12.757 usuarios.

Además, para la ayuda al control del aforo, desde el Departamento de Informática del Ayuntamiento se está estudiando la utilización de tecnologías mediante una aplicación móvil con capacidad para informar a la ciudadanía sobre el grado de ocupación en tiempo real.

«Teniendo en cuenta este aforo, hemos estimado para la zona de playa libre una cuadrícula de 3×3 para dos personas, dejando pasillos de cuatro metros a cada lado de forma que quede garantizada la seguridad de los usuarios también en los pasillos de tránsito hacia el mar, lo que se traduce en una superficie media por persona de 24,5 metros cuadrados«, ha explicado Baeza.

Así las cosas, y como vemos en el caso de estos dos municipios estrechamente vinculados al turismo, la apertura de playas se hará siguiendo criterios diversos, pero siempre con el objetivo de priorizar la seguridad de los usuarios que deberán informarse previamente acerca del protocolo concreto de la playa y/o territorio que van a visitar.

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