Si hablamos de Santillana del Mar, tal vez no te suene tanto como si nos referimos a la Cueva de Altamira. Y, sin embargo, lo cierto es que bien vale la pena dedicarle algunos días de nuestras vidas tanto a este pueblo como a la formación natural que inspira a miles a acercarse hasta esta región.

Pueblos más bonitos de Cantabria
Una de las calles del municipio | Foto: santillana-del-mar.com

En efecto, es una auténtica multitud la que todos los años recorre Cantabria, incluso en épocas lluviosas, como las que caracterizan a esta zona durante el otoño-invierno. Lo hacen porque quieren conocer esta cavidad en la roca, donde se conservan, como en muy pocas otras partes, restos pictóricos y artísticos que datan de la prehistoria, conformando el conjunto Cueva de Altamira y Arte Rupestre Paleolítico de la Cornisa Cantábrica, Patrimonio Mundial por la Unesco.

Si a eso le sumamos las bellezas de la villa medieval de Santillana del Mar, nos encontramos entonces con una salida muy recomendable para realizar durante un fin de semana, sobre todo si podemos combinarla con algún festivo o día libre en el trabajo para pasar allí 3 o 4 jornadas.


Naturaleza e historia, juntas como pocas veces

Abrevadero Santillana del Mar

Catalogada como Conjunto Histórico Artístico desde el año 1943, Santillana del Mar se ha transformado en el centro urbano escogido por las personas que quieren acercarse -y por qué no adentrarse- a la Cueva de Altamira. Y resulta curioso que la gran mayoría de estos viajeros terminen tan impactados por los registros rupestres como por la hermosura y la calidez de este poblado.

Y es que, si bien el auge de Santillana del Mar se produjo hace bastante tiempo, más precisamente durante la Edad Media, los estudios indican que se trata de un sitio que ha gozado de los beneficios de la actividad humana desde hace miles de años. Particularmente atractivas son las huellas que datan del período paleolítico, y que combinan de lujo con el más reciente patrimonio religioso.

Ha sido su privilegiada ubicación la que ha colocado a esta villa siempre en el camino de viajeros que cruzaban el territorio actualmente cántabro, enriqueciendo su legado cultural hasta límites insospechados, que sólo podremos descubrir cuando tengamos la oportunidad de visitarle.

¿Qué ver en Santillana del Mar?

Bisonte dibujado en las Cueva de Altamira

Si estás planeando una primera salida post-confinamiento a Santillana del Mar, creemos que hay algunos puntos turísticos de la ciudad que no deberías perderte por nada del mundo, así que a continuación vamos a enseñarte de cuáles se trata, para que organices mejor tu itinerario. La ventaja es que, por su tamaño, y a excepción de la Cueva, vas a poder caminarlo en apenas una jornada.

Lo primero que tienes que hacer es pasear por el centro histórico, típico de los pueblos norteños, como una manera muy amena de introducirnos en el estilo de vida local, al punto de que las calles principales están cerradas al tráfico para no molestar a los vecinos y hacer más agradable el paseo de los recién llegados.

Durante esta caminata vas a encontrarte con espacios como La Colegiata de Santa Juliana, un símbolo arquitectónico sin igual en Santillana del Mar y toda Cantabria, pues se le considera el edificio de estilo románico más relevante de la comunidad. O, al menos, uno de ellos.

La Colegiata de Santa Juliana

Por supuesto, la Plaza Mayor también es visita obligada, junto a sus torres, la de Don Borja y la del Merino; sus casas, la de la Plaza, la del Águila y la Parra; y la Casa Consistorial. Algunas de estas construcciones tienen siglos de antigüedad aunque se han preservado realmente en buen estado, y si tienes suerte puedes incluso pasar a sus patios interiores para tomar algunas fotografías.

Más allá de esos lugares tradicionales aparecen otros como El abrevadero, ubicado frente a la Colegiata. Y también debemos contemplar el Museo de la Inquisición, un modo algo cruento pero muy instructivo acerca de los métodos de tortura más utilizados en tiempos de la Santa Inquisición.

La Cueva y la Neocueva de Altamira, el plato fuerte

Paisaje desde Santillana del Mar

Sin dejar de sugerirte que te alojes en alguna de las posadas santillanas y que pruebes cuantas recetas de gastronomía local te ofrezcan, vamos a detenernos en la razón principal por la que Santillana del Mar recibe viajeros: la famosísima Cueva de Altamira. Cueva que, dicho sea de paso, es de difícil acceso a día de hoy, recibiendo apenas unos pocos turistas todos los años. Decisión que deriva del actual Programa de Investigación para la Conservación Preventiva y Accesibilidad.

Pero no tienes nada de qué preocuparte, porque si no eres de los afortunados visitantes que pueden ingresar a este hueco en la roca mediante selección aleatoria, siempre queda la opción de recurrir a la Neocueva que se encuentra en el Museo de Altamira, a apenas unos metros de la cavidad natural.

¿Y qué encontramos en la Neocueva de Altamira? Básicamente una reproducción perfecta de la Cueva de Altamira tal y como la hallaron los primeros científicos que llegaron al lugar, envuelta en avanzada tecnología para facilitar la realización de visitas guiadas que involucran todos los sentidos, y nos ayudan a entender cómo vivían los seres humanos miles de años en el pasado.

De hecho, hay un “Campamento Paleolítico”, en el cual los expertos nos enseñan las técnicas y materiales que usaban los “artistas” de la época, dando lugar a maravillas visuales como por ejemplo “el Gran Techo de los Policromos”. Eso sí, mejor que lleves la memoria entrenada, porque no pueden tomarse fotografías de lo que algunos consideran “la Capilla Sixtina del arte paleolítico”.

El horario de entrada a este establecimiento es de 09:30 a 18:00 horas. durante todo el año, aunque en los meses de verano se extiende hasta las 20:00 horas. No obstante, tanto los fines de semana como los días festivos, que es cuando mayor cantidad de turistas se acercan, suele cerrar sus puertas a las 15:30 horas., por lo que es mejor ir temprano. Los lunes permanece cerrado y la entrada cuesta 3 euros.


En cualquier caso, Santillana del Mar y su Cueva de Altamira, con la réplica abierta a los viajeros, son sitios por los que tienes que pasar algún día si quieres conocer este orgullo cántabro.

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Miguel Rodero
Escribir lo puede hacer prácticamente cualquiera, pero ponerle pasión y amor a las palabras es lo que diferencia a quienes solo juntan letras de "los otros" que transmitimos experiencias.  Viajar es sumergirse en otras culturas. Aprender que lo que siempre era negro ahora puede ser blanco. Que las diferencias siempre son más pequeñas que los puntos en común, y que es necesario viajar para crecer. Por suerte yo he crecido bastante, aunque nunca se es lo suficientemente grande si miras al horizonte. Espero que los escritos que publicaré en este espacio sirvan no solo como lectura, sino que aviven las ganas de conocer nuevos sitios y enriquecer con tus propias vivencias lo que puedas leer aquí. 

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