Si hay un lugar en Santander (Cantabria) que enamora a propios y extraños es la península de la Magdalena. Se trata de un hermoso parque de alrededor de 25 hectáreas que se extiende junto al mar, en plena Bahía de Santander.

Nada mejor para conocerlo que recorrerlo a pie, paseando y descubriendo todos los tesoros culturales y naturales que guarda, además de su belleza paisajística. Para ello, te proponemos esta ruta circular por la península de la Magdalena. Seguro que te encanta tanto como a nosotros.

Península de la Magdalena

Santander
Fuente: Wikimedia/Tiia Monto CC BY-SA 3.0

Es posible acceder a la península de la Magdalena en barco o incluso por las playas de la bahía, pero para este recorrido a pie tendremos en cuenta el acceso más habitual, por la Avenida de la Reina Victoria y la calle Juan de Borbón. Puedes adentrarte a descubrir este espacio natural de forma gratuita entre las 08:00 y las 22:00 horas, aunque no están permitidos los coches.


Nuestro itinerario se desarrolla principalmente por la bella calzada que circunda la península, a través de la que podrás disfrutar de las vistas costeras, los numerosos árboles y los lugares más emblemáticos de uno de los rincones preferidos por los santanderinos.

Nuestra ruta se inicia por la calle Juan de Borbón. Lo primero que encontraremos será la Real Sociedad de Tenis de la Magdalena, fundada en 1906 y, a continuación, la Campa de la Magdalena. Esta última era un campo de polo, aunque en la actualidad se ha transformado en una zona de ocio en la que se organizan eventos deportivos de diversa índole, conciertos y actividades culturales. En este entorno, para aquellos que no gusten de las caminatas o que no les sea posible conocer este lugar a pie, también es posible subirse al Tren Turístico, que los conducirá cómodamente por toda la península.

Parque Marino de la Magdalena

Península de la Magdalena en Santander
Fuente: Wikimedia/Sbp92 CC BY-SA 3.0 ES

Seguimos hacia la izquierda de la península para descubrir el Minizoo del Palacio de la Magdalena y el Parque Marino de la Magdalena. Todo ello se localiza en una hermosa zona al aire libre, donde podrás contemplar a los leones marinos, focas y pingüinos. El siguiente punto de interés es el Museo el Hombre y la Mar, con el Muelle de las Carabelas.

Este conjunto fue inaugurado en honor al marino Vital Alsar, con los galeones con los que cruzó el Atlántico. Además, junto a ellos, también se halla una réplica de la balsa que aquel usó para atravesar el Pacífico en 1970.

Palacio de la Magdalena

Palacio de la Magdalena
Fuente: Wikimedia/Santi Rodríguez Muela CC BY-SA 2.0

Continuamos caminando por la línea de la costa, para alcanzar el edificio más emblemático de Santander: el Palacio de la Magdalena. El impresionante edificio, antigua residencia de verano de los monarcas Alfonso XIII y Victoria Eugenia, se levanta en la parte más alta de la península. Fue construido para tal fin entre los años 1908 y 1912, ya que fue el propio ayuntamiento quien tuvo la iniciativa de regalar a los reyes una residencia veraniega. Posteriormente, durante la guerra civil, el edificio sirvió como hospital y, en 1941, cuando la ciudad padeció un gran incendio, muchos de los afectados fueron alojados entre sus paredes de manera temporal.

Ya en el año 1977, el palacio fue entregado al ayuntamiento por parte de don Juan de Borbón, bajo una serie de condiciones: que fuera un parque público, que se reservaran algunas habitaciones para la Familia Real y que se mantuviera vigente el acuerdo con la Universidad Internacional Menéndez Pelayo para la celebración de sus prestigiosos cursos de verano.

Faro de la Cerda

faro de la cerda
Fuente: Flickr/Andrés Alvarado CC BY-SA 2.0

Una vez admimrado con calma el palacio y sus jardines, seguimos por la denominada calle Real, siempre sin abandonar la línea de costa, con el paisaje litoral santanderino, para encontrar el siguiente punto de interés: el Faro de la Cerda. Se ubica en el punto en el que en el siglo XVI se encontraba la Batería de Santa Cruz de la Cerda. A un minuto del faro también es posible contemplar el antiguo Embarcadero Real.

Playa de Bikini

península de la magdalena
Fuente: Wikimedia/Tila Monto CC BY-SA 3.0

La siguiente parada por esta calzada costera es la playa de Bikini o playa de los Bikinis. Su nombre se popularizó en la década de los cincuenta del siglo XX, cuando las extranjeras comenzaron a aparecer con esta prenda de baño por primera vez en toda esta zona. Frente al arenal, se alza la isla de la Torre, también denominada isla de los Ratones, donde se localiza la Escuela de Vela.

En sus proximidades se encuentra la isla Horadada. Dice la leyenda que fue perforada por una embarcación de piedra en la que se transportaba las cabezas de San Emeterio y San Celedonio.

Caballerizas Reales

Caballerizas Reales en la península de la Magdalena
Fuente: Wikimedia/Arriano60

Seguimos en la misma dirección sin desviarnos y pasamos junto a la playa de Bikini y las Caballerizas Reales. Estas fueron rehabilitadas en el año 1994, por lo que conservan todo su antiguo esplendor. Se terminaron de construir en el año 1918 y su diseño se inspiró en la residencia que la reina Victoria Eugenia tenía en la isla de Wight. En las temporadas de verano de los años 1933, 1934 y 1935, aquí actuó la compañía de teatro La Barraca, que estaba dirigida por Federico García Lorca.

En la actualidad, este singular edificio sirve de residencia de estudiantes a la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, y acoge 54 habitaciones dobles, patios y diversas aulas. Al lado del edificio, se ubica el Paraninfo, en el que se organizan diversas actividades culturales y académicas.

Monumento a Félix Rodríguez de la Fuente

Monumento a Félix
Fuente: Flickr/Pedro L. Méndez CC BY 2.0

A continuación, a los más pequeños les encantará detenerse en el Parque de Juegos de La Magdalena, en cuyas proximidades la playa de la Magdalena discurre a continuación de la del Bikini. Y un poco más adelante descubrir el Monumento a Félix Rodríguez de la Fuente. Posiblemente el más emblemático para los amantes de la naturaleza de todos los que se encuentran en la península.

Por último, en tu recorrido, no olvides buscar con la mirada las hermosas figuras de madera tallada que se encuentran aquí y allá por el parque. Son más de una veintena y constituyen la segunda vida de los árboles enfermos, ya que se hacen con sus tocones. Entre ellas encontrarás animales, objetos y flores diversas. Te encantarán.


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