Peratallada es uno de esos maravillosos pueblos medievales, ubicado en pleno corazón del Empordá, en las proximidades de la Costa Brava, en la provincia de Girona, cerca de Barcelona y de la frontera con Francia.

Hoy vamos a contarte todo lo que no puedes perderte de este encantador rincón en el que disfrutar de su patrimonio histórico, su oferta artesanal y gastronómica, para que añadas el pueblo catalán de Peratallada a tu lista de próximos destinos.

Conjunto Histórico-Artístico de Peratallada

Peratallada
Fuente: Pixabay/jaimealcover

El pueblo de Peratallada está catalogado como Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN) y Conjunto Histórico-Artístico, constituyendo una de las localidades medievales más destacadas de toda Cataluña. Se encuentra en el municipio de municipio de Forallac, en el Baix Empordá (Bajo Ampurdán) de Girona, a solo 6 kilómetros de la playa.


Se cree que el topónimo de Peratallada procede de Petra scisse o Petra taiata, haciendo referencia a los trabajos que se realizaron para fortificarla. Tres recintos de murallas y un foso la rodearon cuando se terminaron tales obras, con las torres que se alzan imponentes para vigilar desde ellas posibles ataques y amenazas, con toda la esencia de una antigua villa medieval.

Iglesia de Sant Esteve

iglesia de San Esteve de Peratallada
Fuente: Flickr/Noemí Galera CC BY 2.0

Uno de los recorridos típicos para conocer esta villa consiste en comenzar por el hermoso templo románico que se alza fuera extramuros: la iglesia de Sant Esteve . Destaca su portada, el rosetón y las ménsulas, y en su interior recibió sepultura Gilabert de Cruïlles, señor de Peratallada, en el año 1348.

Normalmente esta iglesia de entre los siglos XII y XIII se encuentra cerrada y solo puede accederse a ella en determinadas épocas del año, como en las fiestas patronales o actos culturales. Junto a ella hay un aparcamiento donde puedes dejar el coche. Si no hay sitio, recuerda que en el entorno del pueblo hay dos aparcamientos más para vehículos.

Calles de Peratallada

Peratallada
Fuente: Flickr/Josep Maria Viñolas Esteva CC BY 2.0

Desde la iglesia de Sant Esteve, al cruzar la carretera se encuentra el Portal de la Virgen, donde estaba el puente levadizo. Es la puerta de la antigua muralla que mejor se conserva. De hecho, si lo prefieres, antes de entrar en el pueblo puedes rodearlo por fuera para admirar sus murallas, el foso y la fachada de la Torre Norte. En caso de optar por hacer primero la visita intramuros, no olvides recorrer las murallas por fuera al salir. Merece la pena.

Al adentrarte en el casco antiguo empezarás a recorrer sus callejuelas, en las que no dejarás de detenerte para sacar fotografías, descubriendo aquí y allá las viviendas tradicionales del siglo XVI. Comienza por la Calle de la Roca y sigue hasta la plaza dels Esquiladors, donde se contempla una de esas bellas imágenes de postal de la villa. Acércate a la plaza del Castell, junto al antiguo castillo feudal, y sigue hasta la plaza de Les Voltes, que en la antigüedad era el centro neurálgico del pueblo. Puedes disfrutar de un rato de descanso tomando algo en alguna de sus terrazas y continuar luego hasta la Calle Mayor.

Castillo de Peratallada

Castillo de Peratallada
Fuente: Flickr/Fernando Jiménez CC BY-ND 2.0

El castillo-fortaleza de Peratallada (Carrer Marquesos Robert-perat, 1, 17113 Peratallada, Girona) se levanta sobre un peñasco de unos cinco metros de altura, que contribuye a configurar esa silueta que lo caracteriza. Se conserva el palacio y la torre del Homenaje, que se alza frente a la plaza del Castell, desde la cual puedes contemplar la entrada. Es uno de los edificios más emblemáticos de la villa.

Artesanía y gastronomía

Artesanía
Fuente: Flickr/ John Weiss CC BY-NC-ND 2.0

En el entorno son varios los alojamientos en los que puedes quedarte, como casas de turismo rural, hoteles rurales, viviendas de uso turístico y masías, pero también hay coquetas tiendas artesanales y de gastronomía tradicional.

A solo 170 metros del castillo no dejes de acercarte a probar los helados de Gelat Artesà de Peratallada (Carrer Major, 13, 17113 Peratallada, Girona). Son helados elaborados de forma completamente artesanal, sin colorantes ni conservantes ni aditivos. Además, sus sabores son únicos. Podrás elegir entre helado de roquefort, de vermut con aceitunas o de boquerones en vinagre, además de las variedades más tradicionales. No dejes de recorrer y curiosear por las tiendas de artesanía del pueblo, donde puedes adquirir algún producto típico, productos de autor y llevarte algún recuerdo de este precioso pueblo.

Ferias de Peratallada

Si hay unas fechas especiales para ir a conocer esta villa medieval de la provincia de Girona es cuando en ella se celebran algunas de sus ferias o fiestas típicas. Una de ellas es la Feria de las Hierbas, que destaca por su carácter divulgativo, en una jornada en la que es posible encontrar en los puestos de los artesanos las hierbas frescas o secas, de forma individual o formando parte de preparaciones como ungüentos, panes o licores, además de una agenda de actividades durante todo el día.

Pero si hay una feria que no puedes perderte en el pueblo es la feria medieval, que se celebra cada año durante el mes de octubre, y en el que la villa y sus vecinos vuelven a sus orígenes.

Otros puntos de interés

En las proximidades de Peratallada hay un par de lugares que merece la pensa que te acerques a descubrir después de haber visitado el pueblo. El primero de ellos es Els Clots de Sant Juliá, a menos de 10 minutos en coche. Se trata de unas antiguas canteras, en las que se encontraron restos prerromanos, que constituyen un complejo de cavidades que fueron excavadas en las rocas. Algunas alcanzan los 10 metros de profundidad. Aquí también puedes ver el Trono de la Reina, también llamado el Puente de la Bruja.

El segundo de los sitios de interés está todavía más cerca, a solo 3 kilómetros: la Necrópolis de Canapost, situada en el entorno de la hermosa iglesia de Sant Esteve de Canapost, que alberga en su interior pinturas románicas. Y si desde aquí quieres seguir la ruta, a 5 minutos está Vulpellac, con su conjunro medieval, también declarado Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN).

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