A unos 25 kilómetros al sur de Alcalá de Henares, ya cerca de la frontera con Guadalajara, encontramos Olmeda de las Fuentes, uno de los tesoros rurales de la Alcarria madrileña. Con apenas 350 vecinos, la localidad alcarreña se ha convertido en una referencia artística en la Comunidad de Madrid desde que en la década de los 60 llegaran al pueblo un grupo de pintores atraídos por la belleza de un paisaje plagado de matices.  

Pero mucho antes que ellos, el olmedeño Pedro Páez, ya había puesto a este pueblo en el mapa al formar parte de la expedición del descubrimiento de las fuentes del Nilo Azul. Nos vamos al sureste de Madrid para descubrir Olmeda de las Fuentes, el rincón más lozano de la Alcarria, cuna de artistas y misteriosos descubridores. 

Una tarde verde y blanca en Olmeda de las Fuentes 

Olmeda de las Fuentes
Olmeda de las Fuentes. Fuente: David Rubio

Siguiendo la M-219 y dejando atrás Nuevo Baztán nos topamos con el sorprendente Arroyo Vega, un tajo en la tierra que genera un pequeño valle al oeste de Olmeda de las Fuentes. Antes de entrar en el pueblo por su calle Mayor nos acercamos al Centro de Interpretación de la Alcarria Madrileña, una pequeña exposición al aire libre con un merendero, un carro, varios aperos de labranza y diversas placas explicativas que abordan tanto la flora y la fauna típicas de la zona, como las actividades económicas tradicionales del campo alcarreño.


Así mismo, encontramos la placa explicativa de la Ruta de la Cornisa del Páramo, un itinerario circular de 15 kilómetros entre Villar del Olmo y Nuevo Baztán que recorre las vegas, los barrancos y los páramos de esta zona de la Alcarria.

Olmeda de las Fuentes
Plaza del Ayuntamiento de Olmeda de las Fuentes y parte de su caserío sobre el talud del páramo. Fuente: David Rubio

Y es que una de las singularidades de Olmeda de las Fuentes es ese caserío de paredes encaladas que cubren el talud sur del empinado páramo: blanco sobre verde hasta alcanzar el azul del cielo: una paleta de colores puros que a buen seguro contribuyó decisivamente para atraer a ese grupo de pintores a esta localidad alcarreña. 

Porque en Olmeda de las Fuentes se respira un aire diferente al de otros pueblos de la Comunidad de Madrid. Su privilegiada ubicación lo oculta del fragor de los agoreros ofreciendo al viajero la sensación de guarida natural de silencio prístino, solo roto por el murmullo de sus aguas subterráneas que brotan de las diversas fuentes que dan nombre al pueblo. En Olmeda de los Fuentes no retumban los alaridos derrotistas y avasalladores, a Olmeda no llegan los chinches del apocalipsis, tan solo agua, arte y vida… y la memoria de algunos de sus ilustres vecinos.  

Olmeda de las Fuentes y el Nilo Azul 

Olmeda de las Fuentes
Iglesia de San Pedro Apóstol de Olmeda de las Fuentes. Fuente: David Rubio

“Está la fuente casi al poniente de aquel reino, en la cabeza de un pequeño valle que se forma en un campo grande. Y el 21 de abril de 1618, cuando yo llegué a verla, no parecían más que dos ojos redondos de cuatro palmos de ancho. Y confieso que me alegré de ver lo que tanto desearon ver antiguamente el rey Ciro y su hijo Cambises, el gran Alejandro y el famoso Julio César”.

Así describe Pedro Páez Jaramillo en su libro Historia de Etiopía la llegada al Lago Tana donde su ubican las fuentes del Nilo Azul. El misionero olmedeño había acompañado al emperador Susinios y sus ejércitos, jerarca de un reino de la actual Etiopía. Aquel descubrimiento fue uno de hitos de una odisea que Pedro Páez comenzó con 24 años cuando se une a una expedición de jesuitas portugueses bajo el patrocinio de Felipe II que tenía como objetivo alcanzar Goa en la India.  

Olmeda de las Fuentes
Grandes y pequeños descubrimientos en Olmeda de las Fuentes. Fuente: David Rubio

Pese a dejar por escrito buena parte de sus andanzas al otro lado del mundo, su libro pasó apenas desapercibido —el viajero escocés James Bruce llegó a atribuirse el descubrimiento del Nilo Azul a sabiendas de que Páez había llegado al lugar 150 años antes— hasta que el escritor Javier Reverte rescató la figura del misionero olmedeño en 1999 mientras preparaba uno de sus famosos libros de viaje ambientados en África. 

Y es así como Olmeda de las Fuentes no tarda en tomar cartas en el asunto para tratar de alumbrar el misterio de su hijo pródigo. En el exterior de la iglesia de San Pedro Apóstol, así como en la plaza del Ayuntamiento, se pueden encontrar sendas placas que recuerdan la historia de Pedro Páez. Además, la ruta histórico biográfica Olmeda Paéz que parte de la propia plaza del Ayuntamiento y finaliza en la Plaza Pedro Paéz ofrece un pequeño recorrido recordando la figura del viajero y que nos sirve también para disfrutar del encanto de un pueblo de exquisita belleza.  

Olmeda de las Fuentes, el pueblo de los artistas 

Olmeda de las Fuentes
Varios artistas se enamoraron de los paisajes de Olmeda de las Fuentes. Fuente: David Rubio

La segunda ruta urbana que recorre el pueblo alcarreño muestra la otra cara de Olmeda de las Fuentes, un pueblo que desde hace 60 años se ha convertido en refugio de artistas. Es cierto que todavía no tiene una galería en cada esquina como Saint Paul de Vence, pero va camino de ello. Como contrapartida, Olmeda es una localidad mucho más tranquila… y asequible que la joya de la Costa Azul. 

Todo comenzó a principios de los 60. Pocos años antes, el pueblo había cambiado su denominación de Olmeda de la Cebolla a Olmeda de las Fuentes, “un nombre más armonioso”, según los responsables del cambio, en honor de las cinco fuentes que riegan el pueblo. No sabemos si este cambio de denominación influyó o no en la llegada de nuevos vecinos, pero lo cierto es que Luis García Ochoa y Álvaro Delgado llegaron aquí a principios de los 60.  

Olmeda de las Fuentes
La Fuente del Suso, una de las cinco fuentes del pueblo. Fuente: David Rubio

Y así como Pedro Páez quedó asombrado ante el descubrimiento de las fuentes del Nilo Azul, aquella pareja de pintores de la Escuela de Vallecas, se extasiaron ante el descubrimiento del vergel de las fuentes de Olmeda y no tardaron en ejercer de imán para otros artistas que acudieron al pueblo alcarreño buscando nueva inspiración para sus obras. 

Para conocer más de cerca esta tradición artística, el Ayuntamiento de Olmeda de las Fuentes ha organizado una ruta que recorre 11 puntos de la localidad que corresponden a las viviendas de otros tantos artistas. En cada una de ellas, una placa recoge información sobre cada pintor, así como una sus obras más representativas. 

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