Guimarães es una de las ciudades históricas portuguesas más importantes del país. Está considerada la cuna de Portugal, puesto que en ella nació Alfonso Henríquez, quien se convertiría en Alfonso I, primer rey de Portugal. Su casco histórico está catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y constituye uno de esos rincones con encanto en los que te sientes transportado hasta la época medieval.

Con tanto por ver y numerosas actividades de ocio que hacer en esta ciudad universitaria, es posible que no tengas tiempo para todo si viajas hasta tierra portuguesa. Para que no te suceda, hacemos un repaso a ocho visitas imprescindibles en Guimarães y te contamos todo lo que debes saber para dejarte seducir por esta localidad en el distrito de Braga.

Largo da Oliveira

Largo da Oliveira
Fuente: Wikimedia/Feliciano Guimarães CC BY 2.0

Callejear por Guimarães es un placer, ya que a tu paso salen sus casas señoriales, sus balaustradas, sus balcones, sus escudos y la presencia de la piedra que le confiere gran parte de su belleza. Una de las plazas más bellas en el centro es el Largo da Oliveira, llamado así por el olivo centenario que se plantó en esta ubicación. La plaza da Oliveira constituye un buen punto de partida para visitar el centro histórico. En ella se encuentra el monumento medieval denominado Padrón de Salado (Padrao do Salado), del siglo XVI, en conmemoración a la victoria obtenida en la batalla del Salado, que tuvo lugar cerca de Tarifa.


En el Largo da Oliveira también se encuentra el antiguo ayuntamiento, la Iglesia y Colegiata de Nuestra Señora de Oliveira (Igreja de Nossa Senhora da Oliveira), sede del Museo Alberto Sampaio, y si sigues caminando por la Rua de Santa Maria, la que fue la primera calle de la ciudad, distinguirás otros edificios de interés como la Casa del Arco y el Convento de Santa Clara.

Palacio de los Duques de Braganza

Palacio de los Duqes de Braganza
Fuente: Flickr/Gabriel González CC BY-ND 2.0

Las referencias en la ciudad a Alfonso I de Portugal son numerosas. Prueba de ello es la estatua que se alza frente a uno de los sitios imprescindibles que tienes que ver aquí: el Palacio de los Duques de Braganza (Paço dos Duques). Este pazo fortaleza se construyó en el siglo XIV por mandato real, para albergar los encuentros que mantenía el rey con una de sus amantes. Durante la dictadura de Salazar, el palacio se convirtió en la residencia oficial del presidente.

Destacan sus torreones y chimeneas y en el interior el hermoso claustro gótico, además de las vidrieras y espacios como la Sala de los Banquetes. Por lo que respecta a la decoración y al mobiliario, en él se exponen numerosas obras de arte del siglo XVII, entre las que se incluyen pinturas flamencas, piezas de orfebrería y alfombras persas.

Castillo de Guimarães

Castillo de Guimarães
Fuente: Flickr/ Stephen Colebourne CC BY 2.0

Si te decimos que se considera al castillo de Guimarães como una de las Siete Maravillas que ver en Portugal comprenderás por qué es uno de los imprescindibles. Construido en madera y barro en el siglo X, se reconstruyó posteriormente en piedra. Puedes visitar su interior, aunque destaca por su sobriedad, pero lo que más llama la atención es visitar la Torre del Homenaje de la condesa Mumadona. Desde ella se disfrutan algunas de las vistas más representativas de la ciudad.

Iglesia de San Miguel del Castillo

Iglesia de San Miguel
Fuente: Wikimedia/FlyingCrimsonPig CC BY 2.0

Entre el Palacio de los Duques de Braganza y el castillo se alza la Iglesia de San Miguel del Castillo (Igreja de São Miguel do Castelo), en la que se cuenta que fue bautizado Alfonso I. Y no dejes de tener en cuenta que, en uno de los tramos que se conserva de la antigua muralla medieval, se localiza la inscripción que pone Aqui nasceu Portugal (aquí nació Portugal), una de las más fotografiadas por los turistas.

Igreja de Nossa Senhora da Consolaçao e Santos Passos

Guimaraes
Fuente: Flickr/Alexey Komarov CC BY 2.0

Si paseas por el Largo Republica do Brasil, al final de esta avenida podrás visitar otra de las iglesias más importantes de la ciudad: la Igreja de Nossa Senhora da Consolaçao e Santos Passos. Se trata de un templo barroco del siglo XVIII que se impone sobre el resto con sus dos torres. En su interior pueden admirarse varios retablos y el altar mayor, mientras que en el exterior puede pasearse por sus bellos jardines.

Museo Arqueológico Martins Sarmento

museo arqueológico
Fuente: Wikimedia/Manuelvbotelho CC BY-SA 4.0

En el claustro gótico de la iglesia de São Domingos, del siglo XIV, se localiza uno de los museos de Guimarães cuya visita resulta imprescindible. Nos referimos al Museo Arqueológico Martins Sarmento, pues se trata de uno de los centros museísticos europeos más importantes por lo que respecta a la cultura celta. En él encontrarás objetos de piedra, estelas funerarias, sarcófagos, monedas, piezas de orfebrería y una destacada colección arqueológica que atesora muchos de los restos hallados en las excavaciones del yacimiento de Citânia de Briteiros.

Santuario da Penha

Santuario da Penha
Fuente: Wikimedia/Joseolgon CC BY-SA 4.0

Entre nuestros sitios preferidos de Guimarães, el Santuario da Penha, situado a las afueras de la ciudad, es otro imprescindible. Este centro de peregrinación portugués se localiza en la Montaña da Penha y para visitarlo puedes subir a su cima en funicular: el Teleférico da Penha, aunque también puede tomarse alguno de los autobuses municipales. Las vistas panorámicas son impresionantes y el entorno natural, donde destacan los senderos entre los árboles, son perfectos para una jornada campestre.

Citânia de Briteiros (Guimarães)

Citania de Briteiros
Fuente: Flickr/Otávio Nogueira CC BY 2.0

A 15 kilómetros al norte del centro de la ciudad de Guimarães se localiza uno de los lugares más especiales de Portugal: el yacimiento arqueológico Citânia de Briteiros. Este antiguo asentamiento celtíbero ocupa casi 4 hectáreas de extensión y pueden recorrerse sus calles y contemplar los restos de sus más de 150 viviendas de plantas elípticas, rectangulares y circulares. También hay una zona en la que están por completo reconstruidas para que puedas hacerte una idea de cómo debía ser la vida en este monte entre los años 300 a.C. y 300 d. C., cuando estuvo habitado.

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