Los confinamientos provocados por la pandemia y el acelerado despegue del teletrabajo han provocado que muchas personas se hayan replanteado su modo de vida. Y dentro de las nuevas tendencias para el 2021, parece que la vuelta al mundo rural va a ser una de las más frecuentes. Un buen ejemplo lo encontramos en Pedro Aizpun Alonso, director ejecutivo y fundador de A{2h}de, una plataforma que apuesta por el turismo sostenible y de proximidad.

Este emprendedor decidió hace unos meses cambiar su piso en el céntrico barrio de Malasaña por una casa en el pueblo de Covarrubias en Burgos. Y hemos querido preguntarle sobre sus motivaciones para este cambio de vida, sobre las dificultades que ha encontrado en el proceso y sobre las oportunidades que puede generar este cambio de tendencia en muchas pequeñas localidades de nuestra geografía. Descúbrelo en esta entrevista que, sin duda, te invitará a la reflexión. ¿Nos vamos a vivir a un pueblo?

¿Qué te empujó a tomar la decisión de este cambio de vida?

Pedro Aizpun

El cambio de irme a vivir a un pueblo era algo que llevaba valorando hace tiempo y al darse la posibilidad de unir un proyecto personal con otro laboral, decidí dar el paso, seguí el criterio “adoshorasde” para seguir conectado con Madrid y aquí estoy, en Covarrubias, Burgos.


Vengo a aprender de la vida en el pueblo, disfrutar de ella y también para aportar a la comunidad como vecino y con mi experiencia en turismo de proximidad y desarrollo rural. El objetivo es vivir lo rural en persona, conocer de primera mano y desde dentro lo que está ocurriendo en el pueblo y aportar conocimiento, experiencia y ganas para demostrar que hay futuro y oportunidades reales en la España rural.

Queremos dar visibilidad a lo que está ocurriendo en los pueblos, aprovechar ese reto que se nos presenta para ser parte de la solución e inspirar a más gente a dar el salto a un nuevo modo de vida sin renuncias.  Estoy poniendo en práctica el ADN de A{2h}de siempre a la búsqueda de paraísos cercanos y lo hago viviendo y (tele)trabajando desde y para Covarrubias… y por ahora puedo decir que está siendo una decisión más que acertada.  

¿Cuáles son los principales cambios en tu día a día?

Pasar de Malasaña a un pueblo de 500 habitantes en la meseta castellana implica cambios en estilo de vida y costumbres, pero en mi caso la transición ha sido muy suave. Me han recibido muy bien, me siento muy integrado y está siendo muy positivo todo. Voy a una escuela de música municipal a tocar el ukelele, colaboro en una revista, estoy conociendo a mucha gente y muchos proyectos interesantes.

Teletrabajar también ocupa mucho tiempo y a veces afecta a la hora de compatibilizar con los horarios locales. Ahora comienza el invierno y, como dicen aquí, es lo que marca la diferencia entre el que viene de paso o a quedarse.

¿Has notado una tendencia en este sentido o sigue siendo algo minoritario?

Covarrubias

La vuelta al pueblo ahora es tendencia, está de moda. Por necesidad o porque nos apetece un cambio de vida. Los motivos van desde la búsqueda de espacios seguros para escapar de la pandemia o para disfrutar de la tranquilidad y estar más en contacto con la naturaleza. También puede provocarlo un ajuste del presupuesto derivado de la incertidumbre laboral o un replanteamiento vital hacia un modelo menos estresante.

El desafío es gestionarlo bien y hacerlo gradualmente, los pueblos necesitan talento y repobladores y la gente en la ciudad calidad de vida y espacio sin renunciar a servicios ni oportunidades.

¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrenta alguien que decide irse a vivir a un pueblo?

La decisión es personal y cada uno debe sopesar sus motivaciones. Lo que es cierto es que hay una serie de cuestiones a tener en cuenta que son comunes a la hora de elegir (y acertar) que están relacionadas, en mi opinión, con 5 aspectos fundamentales: vivienda, (tele)trabajo, conectividad, economía y servicios.

¿Es un cambio viable para toda clase de personas? ¿Familias incluidas?

Para familias o personas de edad más avanzada es especialmente importante poder contar con acceso a servicios básicos cerca. Disponer de atención sanitaria (centro de salud o médico rural); tener resuelto lo referido a la educación de los más pequeños (guarderías, colegios, institutos); bancos, farmacias, estancos… Si a eso le sumamos disponer cerca de opciones para comprar alimentos y hostelería, podremos disfrutar de una cómoda vida “de barrio” en el pueblo, con relaciones personales más cercanas y auténticas.

Vivir en un pueblo es significativamente más barato que hacerlo en una ciudad. Aunque el coste del teléfono o de la electricidad sean los mismos, hay una serie de gastos que desaparecen o se reducen notablemente. Por ejemplo, los gastos de transporte, de ocio, las tasas si te empadronas, la cesta de la compra si plantas tu huerto eco. Tu cuenta corriente lo notará para bien y en cualquier caso la ratio calidad de vida/coste siempre va a ser más ventajoso que en la ciudad. Además, en un pueblo pasan muchas cosas buenas que no se pueden medir en dinero.

¿Qué aspectos deberíamos tener en cuenta a la hora de valorar un pueblo como futura residencia?

Covarrubias

A la hora de elegir pueblo, sobre todo si no tenemos uno “heredado” ya de familia, la primera pregunta trascendental que nos surge es: ¿dónde me voy a vivir? Posiblemente pienses en varias zonas o localidades y será necesario profundizar en el análisis. Es obvio que vamos a necesitar una vivienda, la casa debe adecuarse a nuestras necesidades y presupuesto y lo habitual es que existan oportunidades de alquiler o compra. A este respecto, los ayuntamientos están tomando la iniciativa y generando bolsas de vivienda y también de locales para negocios, facilitando la labor al potencial nuevo vecino. Algo muy importante de cara a atraer gente y talento.

¿Y a la hora de trabajar? Lo habitual hasta hace poco era mudarse a la ciudad en busca de una oportunidad laboral, pero ahora el éxodo se está invirtiendo. Si me voy a un pueblo, ¿a qué tipo de trabajo podría optar? Además de lo relacionado con actividades agrícolas o ganaderas, hay empleos que tienen mucha conexión con el mundo rural en caso de que quieras crear tu propio negocio.

Por un lado, todo lo relacionado con el turismo: casas rurales, actividades y deportes al aire libre, ocio y cultura etc. Se trata de un sector que ha animado a muchos emprendedores a abrir negocios de este tipo aprovechando pueblos con encanto y sus recursos. Pero es que cada vez hay mayor demanda de oficios (albañil, fontanero, carpintero…) y trabajos relacionados con servicios de primera necesidad (sanidad, educación, alimentación…).

Por otro lado, hay muchas posibilidades de continuar con negocios y oficios que se están perdiendo a causa de la falta de relevo generacional. Los dueños de estos comercios se jubilan y no tienen a quien dejar el negocio y el pueblo lo pierde. En pocos años muchas localidades, con una pirámide de población envejecida, carecerán de servicios de fontanería, alimentación, peluquería u otros negocios básicos para el día a día. Esta es una oportunidad que también hay que valorar.

Desde las instituciones se está promocionando el emprendimiento con reducción de tasas y trámites burocráticos a nivel municipal y con financiación a proyectos por parte de los Grupos de Acción Local que gestionan fondos europeos y suelen organizarse a nivel comarcal. Es importante conocer a cuál pertenece tu nuevo lugar de residencia e informarse.

Otra opción que ha surgido para quedarse y que favorece claramente el salto a la vida rural es el teletrabajo, una fórmula a la que cada día se suman más empresas y profesionales, especialmente tras lo vivido durante el confinamiento. Si tu actual trabajo te permite realizarlo desde cualquier sitio, ¿por qué no iba a ser ese sitio un pueblo? Y aquí surge otra de las claves, si antes hemos hablado de conexiones a núcleos urbanos ahora toca hablar de conectividad tecnológica: wifi funcional y asequible en forma de wimax, fibra, 5G, etc. Es prioritario para aquellos que llevan el negocio “a cuestas” y para nómadas digitales. Si vas a teletrabajar necesitas estar conectado y con cobertura.

¿Qué estrategia deberían seguir el Gobierno y resto de responsables públicos para fomentar esta tendencia?

Despoblación rural

La realidad es dura y España tiene un número de municipios que no se pueden mantener a la hora de garantizar servicios. Es necesario olvidarse de localismos y planificar con la mirada puesta en la ‘comarcalización’, unirse con otros pueblos de la zona para asegurar la supervivencia y a partir de ahí prepararse para generar oportunidades y prosperidad de cara al futuro, desde las instituciones nacionales  y Europa se esperan fondos, hay que asegurar que los proyectos a los que se destinen tengan impacto.

Para poder desarrollar propuestas en las zonas rurales, es vital poder trabajar de forma corresponsable forjando alianzas entre organismos públicos y privados de la zona. Gracias al impulso de las instituciones y la involucración de empresas y los habitantes del territorio, los proyectos que diseñamos desde A{2h}de se están llevado a cabo con éxito, desde la innovación, la calidad y la sostenibilidad, planteando un modelo de desarrollo de destino turístico sostenible como primera fase y a partir de ahí, atraer y fidelizar visitantes para convertirlos en nuevos vecinos y generar prosperidad al territorio.

¿Qué zonas de España crees que tienen más potencial?

El objetivo con todo esto es conseguir que el potencial de cada zona rural se desarrolle, hacerlo replicable y escalable, no tanto por ser una zona u otra, si no por que se cumplan los criterios de los que hablábamos antes: servicios, conexión con núcleos urbanos, accesibilidad a vivienda, conectividad, etc. Por supuesto, los atractivos propios del lugar a nivel de patrimonio cultural, natural, humano influyen.

Y aspectos más subjetivos que tiene que ver con la conexión que se genera y la identidad del destino. España necesita, puede y debe plantearse esta realidad como una oportunidad de mejora. Ahora es el momento de afrontar los retos como país y actuar para conseguir revertir la situación, hay herramientas y personas con ilusión, formación y ganas de llevarlo a cabo.

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