Reza un dicho popular que Luarca es la villa blanca de la costa verde, en referencia a la blancura de sus construcciones y en su ubicación, en tierra asturiana a orillas del mar Cantábrico. Y es que estas son solo dos de las numerosas características que convierten esta pequeña población en una de las más hermosas de todo el norte de España.

Luarca, con su espíritu marinero en Asturias, seduce al viajero que termina asomándose a su puerto, recorriendo sus calles y asomándose a una de las atalayas más románticas que puedes encontrar. Descubre uno de los destinos imprescindibles en nuestro país con nosotros.

Luarca, una villa marinera

Puerto de Luarca
Fuente: Flickr/Guillén Pérez CC BY-ND 2.0

Aunque el territorio donde se encuentra Luarca estuvo poblado desde tiempos antiguos, fue a partir del siglo IX cuando el núcleo de población comenzó a crecer, dedicándose principalmente a la pesca. Con el paso del tiempo, el puerto de Luarca se convirtió en el centro económico de todo el concejo. Su importancia fue tal que durante el siglo XIII se le concedió el derecho a la importación y distribución de sal. Así las cosas, con un puerto en constante pujanza, los armadores, pescadores y comerciantes de la villa formaron la Cofradía de Mareantes para defender sus intereses.


Para conocer todo este pasado de la Villa Blanca, lo mejor es recorrer el antiguo barrio de pascadores: El Carambal. Después de callejear por este encantador rincón de Luarca, acércate hasta la Mesa de Mareantes, un monumento que representa la reunión de maestres de las naos del siglo XV. Por medio de 14 paneles cerámicos se muestra la historia de la villa entre los siglos IX y XIX.

Cementerio de Luarca

Cementerio de Luarca
Fuenta: Flickr/Miguel Fabre CC BY-NC-ND 2.0

A escasos metros, se encuentra el cementerio de Luarca, uno de los cementerios más bellos de España y en donde yacen los restos del Premio Nobel de Medicina Severo Ochoa. En la villa, es posible visitar el Museo Severo Ochoa, ubicado en el dieciochesco Palacio de la Gamoneda, dedicado a la vida y obra del científico.

Precisamente en la zona donde se encuentra el cementerio, en la la denominada punta de Focicón, se construyeron entre los siglos XVI y XVIII las fortificaciones que protegían la villa de los ataques de las flotas francesas e inglesas. Todavía pueden contemplarse algunos de sus restos.

Faro de Luarca

Faro de Luarca
Fuente: Flickr/Ángel M. Felicísimo CC BY-SA 2.0

Si continúas por hacia de la costa, llegarás a la Ermita de Nuestra Señora la Blanca y al faro de Luarca, en el lugar denominado La Atalaya, el mismo donde se encendían grandes hogueras para guiar a los barcos antes de que se construyera el faro en la segunda mitad del siglo XIX.

Es un bello paseo para realizar a pie, ya que se encuentra a unos 300 metros de la villa y rodear toda la atalaya, con el capilla, el cementerio y los restos de la antigua muralla te asegurarán no perderte ningún rincón de interés y contemplar bellas panorámicas desde todos los puntos.

El río Negro

Río Negro
Fuente: Wikimedia/Manuel Pancorbo Castro CC BY 3.0

Desde ese lugar, el precioso recorrido sigue por la carretera que circunda la punta costera hacia el pueblo, por la carretera del Faro. Una vez desciendas a la villa, no dejes de vagar por el Paseo del Muelle, disfrutando de la vida en el puerto. Contemplarás aquí una estampa típica y hermosa de la villa marinera. En el caso de Luarca, fue en el siglo XIX cuando se construyó el primero de los diques de su puerto.

En su entorno vale la pena degustar la gastronomía asturiana en cualquiera de sus restaurantes, bares y terrazas. Al otro extremo del paseo se localiza la lonja y la desembocadura del río Negro, con el Puente del Beso, junto al barrio de la Pescadería.

Jardines de la Fonte Baixa

Fonte Baixa en Luarca
Fuente: Flickr/Samu CC BY 2.0

Próxima al barrio de la Pescadería se extiende la playa de Luarca, tras la cual hay otro lugar imprescindible en la villa de Luarca: los Jardines de la Fonte Baixa, también conocidos como Jardines del Chano o Jardines de Panrico.

Se trata de un gran jardín botánico privado de unas 20 hectáreas que puede conocerse a través de visitas guiadas, por lo que se recomienda llamar con antelación para reservar plaza. Podrás pasear entre sus árboles, sus plantas y sorprenderte con una impresionante pirámide cubierta de vegetación. Además, desde los miradores de este espacio contemplarás algunas de las vistas más bonitas de la villa.

Casas de indianos en Luarca

La Argentina
Fuente: Flickr/mabi2000 CC BY-SA 2.0

Además de tratarse de una villa con un importante pasado marinero, Luarca cuenta con numerosas edificaciones conocidas como las «casas de indianos». Estas fueron mandadas construir por aquellos emigrantes que se fueron a hacer las Américas en busca de mejor fortuna, y cumplidos sus objetivos, regresaron a su localidad natal.

En el núcleo urbano puedes contemplar Villa Tarsila, que acoge en la actualidad las oficinas de la Seguridad Social, y si atraviesas la zona de Villar encontrarás otras como Villa Barrera, Villa Rosario, Villa Excelsior, Villa Carmen, Villa La Argentina y Villa Cristina, todas ellas de propiedad privada.

Parque de la Vida

A menos de 5 kilómetros del centro de la villa, hay dos lugares que merece la pena visitar: el Museo Rural Etnográfico de Luarca y el Parque de la Vida. El museo etnográfico se localiza en la aldea de San Martín, en una finca de alrededor de 15 000 metros cuadrados. Con más de 1000 las piezas expuestas en una docena de espacios que recrean los sitios domésticos, sociales y entornos de trabajo de siglos atrás.

En las proximidades se encuentra el Parque de la Vida, una parcela de 32 000 metros cuadrados dedicada a la divulgación científica junto al Centro de Recuperación de Especies de CEPESMA. Cuenta con varios itinerarios a través de los cuales pueden aprenderse distintas temáticas: La senda de la vida, para conocer la vida en el planeta desde sus inicios; Fauna y botánica, con miles de árboles; Espacio exterior y universo, con maquetas del Apolo XI, un observatorio astronómico y un planetario; Consumo sostenible, para educar sobre el respecto al medio ambiente; y Estudio del clima, en el que es posible observar y comprender el funcionamiento de unidades de medición del clima y estaciones meteorológicas.


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