En Lugo, la capital de la provincia homónima en la comunidad autónoma de Galicia, se encuentra una joya de nuestro patrimonio histórico: la única muralla romana que se conserva en su totalidad en el mundo.

Este monumento es razón suficiente como para acercarse a esta hermosa ciudad gallega, sin olvidar que Lugo es uno de los destinos gallegos imprescindibles, por su patrimonio histórico, cultural, natural y gastronómico. Hoy te contamos los secretos de la Muralla Romana de Lugo para empezar a conocerla.

Orígenes de la Muralla Romana de Lugo

Lugo
Fuente: Flickr/bidueiro CC BY-SA 2.0

Catalogada como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco en el año 2000, dice la leyenda que la muralla romana se construyó para proteger el Bosque Sagrado de Augusto (Lucus Augusti) y no una ciudad. Leyenda o realidad, se levantó a finales del siglo II, con una longitud de más de dos kilómetros de largo y un total de 85 torres o cubos, de las que solo se conservan 71. Alguno de los tramos alcanza los 7 metros de ancho, por lo que el recorrido por su adarve resulta tan cómodo como accesible. Además, desde él, es posible descubrir algunas de las vistas de Lugo más representativas.


La zona intramuros alberga el centro histórico de la ciudad, por lo que resulta perfecta para iniciar el recorrido turístico antes de adentrarse a conocer todos los tesoros históricos que esconde.

Puertas romanas de la Muralla Romana de Lugo

Puerta de San Pedro de la Muralla Romana de Lugo
Fuente: pxhere

La Muralla Romana de Lugo cuenta con una decena de puertas, romanas y modernas, cada una de las cuales se distingue por sus propias características artísticas e históricas. Entre las puertas romanas, se conservan la Puerta de Santiago, la Puerta Miñá, la Puerta Nueva, la Puerta Falsa y la Puerta de San Pedro.

La Puerta de Santiago, también conocida como Puerta del Postigo, Posticu o Porticu, se caracteriza por contar con un postigo que se encuadra dentro de una puerta de mayor tamaño. Cuando se cruza esta puerta se accede a la catedral de Santa María y es la única junto a la cual encontrarás una rampa, accesible para personas con movilidad reducida que permite recorrer todo el adarve, ya que junto al resto de puertas son escaleras las que permiten el ascenso a este.

La Puerta de Santiago perteneció a la iglesia, por lo que se utilizó de forma privada hasta el año 1589, para que canónigos y sirvientes accedieran a las huertas extramuros. También era la única que se mantenía abierta en tiempos de peste y se amplió en 1759 por orden del Obispo Izquierdo y Tavira, con la finalidad de que pudieran acceder por ella los carruajes. Entonces se decoró con la imagen de Santiago Matamoros y un escudo de armas del obispo.

La Puerta Miñá es la puerta romana que mejor se conserva, respetando su forma original. También se conoce como Puerta del Carmen, pues frente a ella se encuentra la capilla del Carmen, y en su interior todavía se conserva el cuerpo de guarda. Es la salida de la ciudad del Camino Primitivo de Santiago.

También romana, la Puerta Nova conducía hacia Betanzos, la antigua Brigantium, al salir de la ciudad. Fue modificada durante la época medieval, cuando se le añadió un cuerpo de guardia que, posteriormente, se usó como capilla, que se eliminó en 1785. No obstante, la puerta tal y como la vemos en la actualidad es de 1900, porque la anterior estaba en riesgo de derrumbe. Para recuperarla, fue necesario tirar un cubo de la muralla.

La Puerta Falsa es otra de las puertas romanas de la muralla, aunque se conserva con ciertas modificaciones. Su uso era militar y se utilizó hasta la Edad Media. Fue abierta de nuevo en el siglo XVII para llegar fácilmente al Hospital de San Bertomeu, aunque también era por la que salían los correos hacia A Coruña. A la izquierda de la puerta se encuentran unas escaleras que facilitan el acceso al adarve.

Se cree que la Puerta de San Pedro, también conocida como Puerta Toledana, existía en tiempo de los romanos. Se situaba al final del camino que conducía a Castilla, y que cruzaban con frecuencia los comerciantes de Toledo. Se conserva en ella el escudo de la ciudad y la corona real. Además, esta es la puerta que sirve de entrada a la ciudad para los peregrinos que recorren el Camino Primitivo de Santiago.

Puertas modernas de la Muralla Romana

Puerta Bispo Aguirre
Fuente: Wikimedia/AdriPozuelo CC BY-SA 3.0 ES

Las puertas modernas de la Muralla Romana de Lugo comenzaron a abrirse durante el siglo XIX. La primera de ellas fue la Puerta de San Fernando, que se apertura en 1854, en el mismo lugar por donde entraba el antiguo acueducto romano. Cuando la reina Isabel II y sus hijos visitaron la ciudad cuatro años después, también se le denominó Puerta del Príncipe Alfonso, en honor a quien sería el futuro monarca Alfonso XII. Se reformó en 1962 para ensancharla y, en la actualidad, a su lado se alza un monolito en conmemoración a la visita de los Reyes de España en 1976.

La Puerta de la Estación se proyectó en el año 1875 y se amplió en 1921. En ella puedes ver un par de habitaciones en sus muros, que se utilizaban para recaudar impuestos de consumo. Con motivo de la inauguración de la cárcel nueva de la ciudad, en 1887, se abrió la Puerta del Campo Castelo o Puerta de la Cárcel. Y fue la Puerta del Obispo Aguirre la última en abrirse en el siglo XIX, para poder comunicar el nuevo seminario con el cementerio. Al derribar entonces un par de cubos de la muralla se encontraron varias lápidas romanas.

La última de las diez puertas de la Muralla Romana de Lugo es la Puerta del Obispo Odoario, que se abrió entre los años 1921 y 1928. La apertura fue ordenada sin autorización por el alcalde Ángel López, que mandó dinamitar la muralla, acto que derivó en un proceso contencioso instado por los vecinos. Para evitar este tipo de actuaciones y protegerla, la Muralla Romana de Lugo fue declarada Monumento Nacional.

Interior de la Muralla Romana de Lugo

Muralla Romana de Lugo
Fuente: Wikimedia/Lmbuga CC BY-SA 2.0

En el área que circunda la Muralla Romana de Lugo se encuentra el conjunto histórico de la ciudad, catalogado como tal en 1973. En él puedes visitar la catedral, con su museo de arte sacro, el Pazo Episcopal, las plazas, el Museo Provincial, las ventanas arqueológicas que se encuentran en el suelo en distintas calles y rincones mostrando restos romanos, y el yacimiento arqueológico A Domus do Mitreo, entre otros muchos puntos de interés.

Extramuros no dejes de acercarte a conocer las termas romanas, a orillas del río Miño, y el puente romano que lo cruza. No es de extrañar que todo el conjunto de la ciudad de Lugo constituya uno de los destinos imprescindibles para conocer la huella de Roma en España.


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