El Tour de Francia se ha convertido en las últimas décadas en uno de los mejores instrumentos de marketing para promocionar el turismo en nuestro país vecino. Todas las personas que, entre siesta y siesta, se han puesto delante de la televisión para ver alguna etapa se han enamorado seguro de alguno de esos encantadores pueblos de la campiña francesa o de los maravillosos puertos de los Pirineos y los Alpes.

Y es que, más allá de su estrecha vinculación con la historia del ciclismo, estas montañas se encuentran siempre en increíbles parajes naturales que las convierten en atractivos destinos turísticos. Por eso, queremos aprovechar el inicio de este Tour de Francia tan especial para recordar sus puertos más míticos.

2Plateau de Beille

Plateau de Beille
Plateau de Beille – Foto de Maeva Loillier

Con 2.070 metros de altitud, el monte de Plateau de Beille se encuentra muy cerca de Andorra y de la frontera española, apenas a unos kilómetros de El Pas de la Casa. En las últimas décadas se ha ido haciendo un hueco en las etapas más duras del Tour de Francia.

No obstante, este puerto ya era muy famoso con anterioridad por albergar una de las estaciones de esquí más famosas de los Pirineos, que es reconocida como una de las mejores para practicar esquí nórdico en el Sur de Europa.

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