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Descubrir pueblos en los que perderse durante las vacaciones o las escapadas de un fin de semana resulta todo un placer. En ellos se vive a otro ritmo y guardan la esencia de la historia, la gastronomía y las tradiciones de la región donde se encuentran. Por eso son perfectos para conocer otras gentes, culturas y tradiciones que nos fascinan.

Por ese motivo, si te gusta la Edad Media, te encantarán los destinos que te traemos hoy, al margen de las ciudades de mayor tamaño y más conocidas. Toma nota de algunos de los pueblos medievales mejor conservados de Europa, incluida España, y añádelos a tu lista de destinos pendientes para el supuesto de que no los conozcas.

Los pueblos medievales mejor conservados

Alquézar (España)

Alquézar
Alquézar/Pixabay

En la sierra de Guara se localiza uno de los pueblos medievales más bellos de España y mejor conservados de Europa. Nos referimos a Alquézar, en la provincia de Huesca (Aragón), donde se alzan edificios como la Colegiata-Fortaleza de Santa María La Mayor y desde el que puedes admirar unas vistas espectaculares del cañón del río Vero.

La villa está catalogada como Conjunto Histórico-Artístico. Si quieres una panorámica preciosa para quitarle una buena foto, acércate hasta el mirador Sonrisa al Viento, a menos de 100 metros a pie de la Oficina de Turismo. Y si lo tuyo es el senderismo, aprovecha para recorrer las pasarelas del Vero.

Bagnoregio (Italia)

Bagnoregio
Bagnoregio/Unsplash

Bagnoregio, en la provincia de Viterbo (Lacio), es una de las localidades medievales con más encanto de Italia. Se la conoce como el pueblo que muere, puesto que se ubica en lo alto de una colina a 443 metros de altitud sobre el nivel del mar y la erosión de las fuerzas naturales lo condena a la desaparición. Seguramente ese aislamiento ha contribuido a que se haya detenido en el tiempo, así que si quieres descubrirlo, vale más que te des prisa y lo pongas entre los primeros de tu lista de destinos pendientes. Para acceder a él debes cruzar un puente a 70 metros de altura. Un sitio tan singular como único.

Castle Combe (Reino Unido)

Castle Combe
Castle Combe/Depositphotos

El pueblo medieval de Castle Comb, en Inglaterra (Reino Unido), no solo es uno de los más bonitos del país, sino también uno de los mejor conservados de Europa. El mercado del siglo XI, sus casas de época, su iglesia y la tranquilidad de la campiña inglesa lo convierte en un sitio de cuento. De hecho, en él se rodaron películas como Stardust (2007). Vista obligada si andas por la zona.

Conques (Francia)

Conques
Conques/Pixabay

Un pueblo de montaña de época medieval por el que cruza el Camino de Santiago a su paso por Francia. Ese es Conques, uno de los más bonitos que puedes visitar, que además cuenta con un importante patrimonio arquitectónico, como la iglesia abacial de Santa Fe. Se localiza a un par de horas en coche de Toulouse y, sin duda, vale la pena acercarse a descubrirlo.

Dinan (Francia)

Dinan
Dinan/Unsplash

Francia puede presumir de contar con una buena cantidad de pueblos medievales en estupendo estado de conservación. Otro de ellos es Dinan, que destaca por unas murallas que alcanzan casi tres kilómetros de longitud, así como numerosas casas medievales de madera y una serie de callejuelas de entre los siglos XIV y XVIII por las que resulta un placer caminar. No olvides pasear por su puerto y no dejes de entrar en las tiendas y talleres de artesanos y vidrieros. Sin duda, sentirás que has dejado atrás el siglo XXI. Caerás en la tentación de comprar más de un recuerdo.

Gordes (Francia)

Gordes
Gordes/Pixabay

En un espacio natural espectacular como es el Parque Natural Regional de Luberon se localiza Gordes, un localidad erigida sobre las rocas de los montes de Vaucluse. Este pueblo provenzal francés de pasado medieval cuenta con sus calles empedradas, la iglesia románica de San Fermín y un bello castillo del siglo XI que fue reconstruido en parte durante el siglo XVI. Te sorprenderá ver cómo Gordes alberga una auténtica ciudad subterránea que sorprende a los visitantes y no olvides descubrir la abadía cisterciense de Sénanque, en un valle donde florece la lavanda. Tomarás unas fotos preciosas.

La Roque-Gageac (Francia)

La Roque-Gageac (Francia)
La Roque-Gageac/Pixabay

Si hay una región romántica e idílica en Francia es Perigord, donde encontrarás varios pueblos medievales preciosos, entre los que destaca La Roque-Gageac. La imagen de sus casas a orillas del río Dordoña, bajo los acantilados, constituye una auténtica postal. Cuenta básicamente con dos calles, una junto a la ribera y otra en la zona más alta de los acantilados. El encanto de este lugar es único y seguro que caerás seducido por su magia.

Mont Saint-Michel (Francia)

Mont Saint-Michel, Francia
Mont Saint-Michel/Unsplash

El Mont Saint-Michel es un pequeño núcleo poblacional de Normandía (Francia) que constituye uno de los lugares medievales más bellos del mundo. El islote sobre el que se alza la abadía de Saint-Michel y las viviendas intramuros es simplemente espectacular. Catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, a su alrededor tienen lugar las mayores subidas y bajadas de mareas continentales, así que según en qué momento del día te acerques a descubrirlo, te recibirá un paisaje completamente diferente. Desde luego, uno de esos sitios a los que hay que ir al menos una vez en la vida. El Mont Saint-Michel se localiza a una hora en coche de la ciudad de Rennes y a 58 kilómetros de Dinan.

Pedraza (España)

Pedraza
Pedraza/Depositphotos

Entre las villas medievales amuralladas mejor conservadas de Europa, también destaca Pedraza, en la provincia de Segovia. Este pueblo de la provincia de te sorprenderá con sus casas, sus blasones, sus callejuelas y sus edificios del siglo XVI, así como su imponente castillo que alberga el museo Zuloaga. La encontrarás a media hora en coche de la capital provincial y resulta perfecto para una escapada de fin de semana en nuestro país. Cuando lo conozcas comprenderás por qué Pedraza forma parte de los Pueblos más Bonitos de España.

Quedlinburg (Alemania)

Quedlinburg (Alemania)
Quedlinburg/Pixabay

Con la arquitectura típica de Alemania, Quedlinburg es otra de las villas medievales que no puedes perderte en el centro de Europa. Se localiza en plena Ruta del románico germano y fue la primera capital del país. A orillas del río Bode, te encantará su castillo, su colegiata y su ciudad vieja, catalogadas como Patrimonio de la Humanidad. La encontrarás a medio camino entre Leipzig y Hannover, a 220 kilómetros de Berlín.

Rocamadour (Francia)

Rocamadour
Rocamadour/Poxabay

A tres horas en coche de Burdeos se localiza Rocamadour, un pueblo medieval francés que asciende por las montaña, en las alturas del cañón del río Alzou. El paisaje es espectacular y la villa en la parte alta, preciosa, incluido su castillo. Este destino en la región de Occitania resulta perfecto para viajar a la Edad Media y disfrutar del turismo activo en el Parque Natural Regional de Causses du Quercy

Rothenburg ob der Tauber (Alemania)

Rothenburg ob der Tauber
Rothenburg ob der Tauber/Pixabay

Rothenburg ob der Tauber, en el estado federado alemán de Baviera, es una de esas villas medievales de cuento que invita a soñar y a echar a volar la imaginación. Su estado de conservación resulta excepcional y en cada rincón querrás detenerte para hacer una fotografía. Desafortunadamente, no conserva su castillo, porque se derrumbó por un terremoto durante el siglo XIV, pero todo el resto de sus construcciones y sus murallas conservan por completo su encanto. No te pierdas el Museo Penal Medieval o Mittelalterliches Kriminalmuseum, un museo dedicado al crimen durante la Edad Media.

Rye (Reino Unido)

Rye
Rye/Pixabay

Otro de esos pequeños e idílicos pueblos ingleses medievales es Rye. Esta villa, a unos 50 kilómetros de Canterbury, todavía conserva sus calles con adoquines, sus viviendas con el típico entramado de madera y posadas del siglo XIV. Destacan además su castillo del siglo XIII y su iglesia del siglo XII. Y, si no te parece suficiente para visitarlo, ten en cuenta que a seis kilómetros se localiza la playa de Camber Sands.

San Gimignano (Italia)

San Gimignano
San Gimignano/Pixabay

San Gimignano es conocida como la Manhattan medieval de Italia. Y es que este pueblo, a medio camino entre Florencia y Siena, en la hermosa región de la Toscana, destaca por sus altas torres, que configuran su inconfundible skyline. En la actualidad, solo se conservan 15 de las 72 que llegó a tener la villa. Recorrer sus plazas y sus calles, como la Vía Diacceto, es retroceder en el tiempo. No dejes de asomarte al mirador de la Toscana. Desde luego, un destino perfecto para un viaje romántico.

Santillana del Mar (España)

Santillana del Mar
Santillana del Mar/Depositphotos

Santillana del Mar enamora a todo aquel que la conoce. Y es que esta villa cántabra es una de las más hermosas de España. Su estado de conservación resulta excelente y puedes admirar por completo un pueblo que creció en la Edad Media en torno a la colegiata de Santa Juliana. Descubrirla resulta un placer ineludible si andas por Cantabria, a solo media hora en coche de Santander y a 20 minutos de Comillas.

Sarlat (Francia)

Sarlat
Sarlat/Unsplash

Entre Dordogne y Vézère, se alza el pueblo medieval francés de Sarlat, a unos 210 kilómetros de la ciudad de Burdeos. Se encuentra perfectamente conservado y en él encontrarás hasta 65 monumentos y edificios protegidos que están incluidos en el inventario nacional. Además, la localidad es perfecta para saborear la conocida como gastronomía Périgourdine, con los caramelos, los pasteles, la charcutería, las trufas y las setas de la región. Recorre el mercado de Sarlat y déjate llevar por el encanto de la villa, de los puestos y de los productos expuestos. ¡Te encantará!

Semur en Auxois (Francia)

Semur en Auxois
Semur en Auxois/ Unsplash

También en Francia se localiza Semur en Auxois, una villa medieval espectacular en Borgoña. Dice la leyenda que la construyó Hércules de paso que regresaba a España, cuando estaba en plena tarea de completar sus doce trabajos. La mazmorra, las torres, la colegiata y sus museos son algunos de los puntos de interés que no puedes perderte. La encontrarás a una hora en coche de Dijon.

Sighisoara (Rumanía)

Sighisoara
Sighisoara/Depositphotos

Uno de los destinos medievales más hermosos de Rumanía y mejor conservados de Europa es Sighisoara, situada en Transilvania. Fue fundada en el siglo XII y está catalogada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El casco antiguo te hará viajar en el tiempo, con sus bastiones, murallas, plazas y torreones de entre los siglos XIV y XVI, pero también tendrás la oportunidad de descubrir la villa natal de Vlad Drácula, quien gobernó Valaquia entre los años 1456 y 1462. No dejes de visitar si te interesa su historia la casa de Drácula y adentrarte en su cementerio. Parece de película.

Trogir

Trogir
Trogir/Pixabay

En Croacia se localiza Trogir, en plena región dálmata y en las costas del mar Adriático, cuyo centro histórico es Patrimonio de la Humanidad. Su ubicación es excepcional, en una isla a unos 20 kilómetros de Split, aunque está comunicada por un puente con tierra firma. La ruta entre ambas localidades se conoce como la Riviera de los Siete Castillos o Kastela Riviera, por la cantidad de estos edificios históricos que en ella se conservan. En Trogir no te pierdas la fortaleza Kamerlengo, levantada por los venecianos entre los siglos XIII y XV, la fortaleza de San Marcos y la catedral de San Lorenzo, así como el resto de sus edificios de entre los siglos XIII y XV.

Urbino (Italia)

Urbino
Urbino/Depositphotos

Otra de las villas medievales italianas mejor conservadas de Europa es Urbino. Se localiza en la región Marcas, en la zona central del país, y es la sede de una de las universidades con mayor antigüedad del mundo. Sus muros, sus edificios medievales y sus callejuelas harán que sientas que has retrocedido cinco siglos. Y es que no es de extrañar que haya sido declarada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

No te pierdas el Palacio Ducal del siglo XV, antigua residencia del duque Federico de Montefeltro, el Duomo de Urbino, la fortaleza Albornoz del siglo XIV, la iglesia de San Bernardino y la casa natal de Raffaello Sanzio.

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