La ciudad de Logroño ha presentado su candidatura a ser Ciudad Verde Europea en el año 2023. Un reconocimiento para el que, como ha apuntado el alcalde de la ciudad Pablo Hermoso de Mendoza, se parte «de una buena situación» en aspectos como calidad del aire y de agua o en zonas verdes, pero con «margen de mejora» en otros como descenso del nivel de ruido.

Así lo ha afirmado el primer edil en la presentación de los principales parámetros que se incluyen en el documento que, este miércoles, se va a presentar a la Unión Europea, que ha hecho acompañado por los concejales de Medio Ambiente, José Manuel Zúñiga, y de Desarrollo Urbano Sostenible, Jaime Caballero.

Logroño, Ciudad Verde Europea

«Como ya hemos explicado en varias ocasiones -ha dicho Pablo Hermoso de Mendoza-, participar en este concurso supone medirnos con las ciudades europeas que más destacan en la lucha contra el cambio climático, en la preservación de la naturaleza o en el desarrollo de una economía verde, por citar algunas de las cualidades de las ciudades ganadoras».


Como ha resaltado el regidor municipal, «creemos que Logroño tiene una base geográfica, social, económica y cultural perfecta para lograr el galardón algún día, pero también somos conscientes de que debemos mejorar en varios de los aspectos ambientales que se tienen en cuenta en el concurso».

Este año la propuesta se ha elaborado de forma interna en el Ayuntamiento de Logroño, pero para el próximo año se implicará a otros colectivos, administraciones, empresas y ciudadanía, porque «se trata de un proyecto de ciudad», ha indicado el primer edil.

Pablo Hermoso de Mendoza ha recordado que «las acciones enmarcadas en Ciudad Verde han guiado sus acciones al frente del Gobierno municipal desde que llegó a la Alcaldía de Logroño y los doce temas que se proponen para el concurso han sido la hoja de ruta de este equipo».

Estos temas a los que hace referencia son calidad del aire, ruido, residuos, agua, naturaleza y biodiversidad, uso sostenible del suelo, economía verde y eco-innovación, mitigación del cambio climático, adaptación al cambio climático, movilidad urbana sostenible, eficiencia energética y gobernanza.

En palabras del alcalde, lograr el galardón supondría «un gran beneficio para Logroño, ya que identificaría nuestra ciudad como polo de atracción de inversiones verdes, proyectos de investigación y visitantes de todo el mundo», además de los 600.000 euros del premio.

Así, ha considerado que «el hecho de presentarnos y preparar una candidatura durante los años que hagan falta ya tiene un beneficio directo a corto plazo: impulsar la mejora continua del medio ambiente con una perspectiva global, integrando y atendiendo a múltiples facetas».

«Desde el cuidado de los parques hasta la movilidad activa, pasando por la pobreza energética o por el desarrollo de un ecosistema de empresas verdes», ha afirmado.

Los indicadores para ser Ciudad Verde Europea

Logroño

Como ha apuntado Hermoso de Mendoza, «partimos de una base muy buena, pero hay que mejorar aspectos», para lo que se prevé contar con «la implicación de la ciudadanía», algo que, en este momento, para el documento inicial, no se ha podido hacer, «pero sí se hará para el próximo año».

En concreto, respecto a las fortalezas que presenta la ciudad en el documento que se va a presentar, está la calidad del aire «que es buena» y en la que se prevé, por ejemplo, «aumentar la cantidad de sensores de medidas en toda la ciudad»; la gestión de los residuos, con un 67% de reciclaje general y una tasa de 360 kilos por habitante al año «y subiendo»; o la calidad del agua, con la actuación de la ETAP, sin emisiones de CO2.

También ha hablado el alcalde del 19,7% de superficie verde en la ciudad o que «el 99% de los logroñeses tienen un parque o una zona verde a menos de 300 metros de su domicilio»; de una densidad de población que se sitúa en los 105 habitantes por hectárea; o de la posibilidad, por el tamaño de la ciudad, de que «mucha gente vaya caminando», ante lo que ha abogado «por ganar espacio para el peatón y la bici».

Por contra, entre los indicadores en los que «hay mucho margen para mejorar», el alcalde de Logroño ha apuntado la necesidad de reducir el nivel de ruido, «con un 26% de la población expuesta a nivel excesivo de ruido», con un 8% al ruido nocturno; el cambio climático, «porque Logroño ha sido rápido al adherirse a compromisos, como el Pacto de Alcaldes de 2012, pero necesita más diligencia para cumplirlo».

También se ha referido, en este punto, a la biodiversidad, «un aspecto poco tratado en este Ayuntamiento en los últimos años» y en la que se apuesta por la naturalización; el uso sostenible del suelo, incentivando la agricultura urbana; el menor uso de energía «y la que se use, de fuentes renovables»; y la movilidad urbana sostenible.

Por último, ha reseñado la importancia de poner el foco en la economía verde y la eco-innovación «en lo que Logroño puede ser un modelo, aprovechando el potencial de empresas que ya existen y generando las condiciones necesarias para que otras crezcan en campos tan variados como la eficiencia energética, la agricultura ecológica o el turismo sostenible»; y la gobernanza, como elemento trasversal de las medidas.


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