La ópera, a medio camino entre la música y el teatro, ha sido considerada durante mucho tiempo como una de las artes más elevadas. Y, precisamente, frente a ese teatro que solía tener un carácter más popular, se mantuvo como un espectáculo inaccesible para la mayor parte de la población. Esta exclusividad terminó impregnando también a una serie de majestuosos teatros de ópera que fueron surgiendo en las grandes capitales del mundo del siglo XIX.

Esta tendencia siguió durante el siglo pasado y permanece en nuestro siglo actual con una nueva generación de óperas más modernas que dejan atrás el habitual estilo neoclásico del centro de Europa para configurar algunos ejemplos tan emblemáticos como los de Oslo o la excepcional ópera de Sídney. Vente con nosotros por este recorrido con ecos a música clásica, aires de realeza y magnífica arquitectura.

2Casa de la Ópera, Sídney

Ópera de Sídney
Ópera de Sídney

Casi todo el mundo coincidirá en que la Ópera de Sídney es posiblemente la más famosa del planeta. Su reconocida silueta da la bienvenida a la capital australiana y es una de las postales más icónicas del siglo XX. Su arquitecto fue el danés Jørn Utzon, quien ganó un competido concurso entre los principales estudios de arquitectura del mundo. Tras una compleja y difícil construcción, que tuvo un sobrecoste multimillonario y sufrió la dimisión del propio Utzon, fue inaugurada finalmente en 1973 con la representación de la novena sinfonía de Beethoven.

Su diseño fue radicalmente innovador con una sorprendente estructura basada en conchas gigantes semiesféricas de hormigón que conforman los tejados del edificio. Más de un millón de azulejos blancos cubren esta estructura para darle ese toque de pureza y belleza tan especial. La impresionante sala principal tiene una capacidad para 2.679 personas y puede presumir de poseer el órgano mecánico más grande del mundo con más de 10.000 tubos, que preside la parte trasera del escenario.

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