En la práctica totalidad de países repartidos por todo el globo terráqueo, donde el Covid-19 ha hecho estragos contagiando a miles de personas y matando a otras tantas, las autoridades no han tenido más remedio que dictar un confinamiento obligatorio, con mínimas excepciones, para limitar el alcance de esta pandemia.

Por supuesto, esto ha significado la contracción casi inmediata de muchos de los principales sectores de la economía de cada uno de estos territorios, incluyendo por supuesto y de forma principal al turismo, el principal sector dañado ante la falta de flujo de personas que nos ha “regalado” inusuales imágenes muy alejada de lo que estamos acostumbrados a ver en condiciones normales.

Canales de Venecia

Por supuesto, uno de los ejemplos más difundidos de esto que comentamos es la ciudad italiana de Venecia, uno de los epicentros de la llegada del Covid-19 a Europa, y también una de las primeras que se vio cerrada al turismo una vez que el número de casos se vio disparado. Allí, desde hace varias semanas, los canales muestran un agua cristalina que muchos de sus habitantes jamás habían visto, y ni siquiera se tenían registros gráficos en bibliotecas o archivos documentales.


¿Y a qué se debe esto? ¿Se han limpiado automáticamente con el cese de la actividad turística? Realmente no. Lo que ocurre es que los sedimentos que le dan el color oscuro han bajado hasta el fondo, logrando que el agua superficial sea mucho más transparente, y más agradable en su aspecto. Esto quiere decir que, tan pronto el turismo regrese a Venecia, la postal de estos días tristemente desaparecerá.

Incluso, eso ha llevado a que se reaviven las polémicas en torno al uso de barcos destinados al turismo, con organizaciones que se quejan de esta explotación sin límites desde hace años, mientras otros -como el alcalde, Luigi Brugnaro-, priorizan los puestos de empleo que generan los viajeros.

Ahora bien, que el caso de Venecia sea uno de los más significativos que se han presenciado en redes sociales, no quiere decir que no haya otros puntos turísticos de los más visitados del mundo que también se hayan visto abandonados durante el último mes, generando todo tipo de postales que, seguramente, quedarán en nuestras retinas, y cámaras, para siempre.

Plaza de San Pedro, Ciudad Vaticano

La Plaza de San Pedro prácticamente vacía

Otro de los lugares de Italia que nadie quiere perderse es la Ciudad del Vaticano, siendo la Plaza de San Pedro un gran lugar de concentración y encuentro de los turistas, sobre todo los días en los que se conoce, con antelación, la presencia del Sumo Pontífice para realizar la misa correspondiente.

Desde que se iniciara el aislamiento social en Italia, hemos observado en más de una ocasión cómo el Papa Francisco ha llevado adelante las homilías, incluso la de Pascua, sin prácticamente presencia. Una imagen desoladora que genera gran emotividad.

Times Square

Times Square virtualmente vacío

Si hay otro lugar que resultaría inimaginable sin gente tomándose fotografías o aprovechando la ocasión para hurgar cada hueco con la vista, sin dudas ese sería Times Square, el centro neurálgico de la ciudad de Nueva York, una de las más visitadas de todo el planeta.

Ubicado en la esquina de la avenida Broadway y la Séptima Avenida, y antes denominado Plaza Longacre, hasta tal punto es sorpresivo observar Manhattan sin público, que se han colocado cámaras para seguir el -casi nulo- movimiento en esas calles.

¿Y qué ha cambiado? Desde luego, aquí no hay agua que pueda volverse cristalina, pero la contaminación sonora que hace prácticamente imposible vivir allí, ha desaparecido por completo recientemente.

Nueva Delhi

Una de las principales vías Nueva Delhi durante el confinamiento

La ciudad más importante de la India es también una de las que más viajeros recibe cada temporada. Pero con esta anómala situación del confinamiento, y los millones de hindúes que han debido resguardarse en sus casas, los animales se han vuelto los verdaderos dueños de las calles locales.

Las vacas, que culturalmente siempre han sido privilegiadas entre la sociedad hindú, ahora se mueven con más libertad que nunca aprovechando el casi inexistente tráfico, al tiempo que otras especies se han animado a acercarse a los centros urbanos. Principalmente monos o caballos.

Parque del Retiro, Madrid

Pavos de El Retiro se saltan la valla en busca de comida | Foto distribuida por Facebook

Que los animales salgan de sus zonas de confort no siempre es una buena señal, ya que en muchas ocasiones indica que están buscando comida debido a que la ausencia de gente les deja sin alimento. Justamente esto es lo que ha ocurrido en el Parque del Retiro, en Madrid.

Allí, los pavos reales que siempre han aportado color al recorrido de los extranjeros y españoles que están conociendo la capital, como así también a los madrileños que pasean por el lugar, no tuvieron más remedio que abandonar la Fuente del Berro para buscar con qué alimentarse.

Por supuesto, no han faltado fotografías, que son sencillamente espectaculares.


Costas de Tailandia

Playa de Rayong cerrada por el coronavirus | turismotailandes.com

Las costas de Tailandia están consideradas entre las más bellas del mundo y, especialmente en la última década, el nivel de viajeros que se acercan a esta parte de Asia creció de modo exponencial. La gran mayoría de ellos no pierde la chance de darse un chapuzón antes de volver a casa.

¿Y qué ha ocurrido con el aislamiento social y el nuevo aspecto desierto de estas playas? Pues que sus habitantes naturales poco a poco han ido acercándose cada vez más hasta las costas locales.

Las primeras en dejarse ver fueron las tortugas marinas, que algunos buscadores van a buscar específicamente, pero que no es tan común que vayan a las regiones atestadas de turistas. En segunda instancia, fue el turno de los tiburones de arrecife, otra especie que se encuentra bajo amenaza pero que, frente a la quietud de las aguas, se han aproximado como nunca a los balnearios.

Lo mismo sucede con los dugongos, una especie de mamífero acuático muy similar a los manatíes, que están al borde de la extinción. También se han visto nutridos grupos delfines, que en condiciones habituales suelen evitar los caminos por los que transitan las embarcaciones.

Como podemos ver ante el confinamiento de la especie más peligrosa para el ecosistema, el ser humano, el resto de seres vivos retoman su equilibrio natural en el planeta. Sin duda nos debería de hacer reflexionar profundamente.

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