Se acerca la temporada de vendimia en buena parte de nuestro país y, a expensas de saber cómo evoluciona la pandemia, el enoturismo de interior se prevé como uno de los más demandados en el próximo mes. Y en este sentido, la Rioja se presenta como una de las opciones más interesantes y quiere mostrarse al visitante como un destino seguro para estas fechas.

Para ello, las bodegas de la región se han ido adaptando a las diferentes normativas sanitarias, procurando convertir sus espacios en sitios seguros para aquellos amantes del vino y la gastronomía que decidan hacer una escapada en las próximas semanas. El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada Rioja, en colaboración con la consultora Dinamiza, ha elaborado un informe que trata de plasmar cómo está siendo la respuesta del turismo enogastronómico en este año tan complicado.

Paseos en globo por la Rioja

Según estos datos, extraídos con encuestas a más de 3000 personas, se confirma que el 95% considera Rioja como un destino interesante para este año y más de la mitad manifiesta su intención de viajar a esta región en lo que queda de año. El perfil habitual es el de una pareja, que se desplaza en su propio vehículo para permanecer en la región durante dos o tres días. La época de vendimia, que se desarrolla entre los meses de septiembre y noviembre, es la favorita para este tipo de perfil


Durante estos meses, las bodegas de Rioja ofrecerán experiencias especiales orientadas a todo tipo de públicos, incluyendo paseos en globo o en segway, picnis en los viñedos, vendimias familiares y, por supuesto, catas y maridajes de los vinos de la región. Todo ello en un entorno único con los increíbles paisajes que la llegada del otoño deja en estos paisajes.

Son precisamente este tipo de experiencias, los entornos de viñedos y las bodegas centenarias los principales atractivos que se destacan en el reporte. Y entre los factores decisivos a la hora de escoger la Rioja como destino se destaca especialmente «la acogida y la calidez de las personas, las medidas de higiene y protección y la calidad de los vinos».

Los encuestados han valorado también la personalización de las actividades, un tamaño reducido en los grupos de visita, la amplitud de los espacios y el control de aforos, así como la existencia de «wine bars» y los espacios exteriores seguros.

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