El delegado de Turismo de la Junta en Granada, Gustavo Rodríguez, ha visitado Marchal para conocer el estado de los trabajos para la puesta en valor del barrio troglodita del Carabanchel, un conjunto de casas cueva que datan de la edad media y que el Ayuntamiento ha acondicionado para regenerar la zona como punto turístico, garantizando su accesibilidad para visitar este hábitat que estuvo poblado hasta mediados del siglo XX.

Las cuevas del barrio del Carabanchel, ubicado dentro del ámbito de protección del BIC denominado Covarrón del barranco del rey moro, son actualmente propiedad del Ayuntamiento de Marchal, que presentó un proyecto para su rehabilitación, con el fin de abrirlas a las visitas, a la línea de subvenciones de la Consejería que dirige Juan Marín destinada a la puesta en valor turístico del patrimonio público cultural de los municipios del interior.

Marchal

Según ha explicado Rodríguez, el proyecto recibió 54.725 euros para el acondicionamiento, embellecimiento y accesibilidad universal del barrio troglodita, “un proyecto que supone añadir un nuevo punto de interés turístico para el visitante que se acerque hasta Marchal cuando la situación sanitaria permita reanudar la movilidad”.


Además, la Consejería de Turismo también concedió otros 5.923 euros a otro proyecto municipal, en este caso para la señalización y equipamiento de los recursos naturales de la localidad.

“En definitiva, con las distintas líneas de subvenciones, desde la Consejería de Turismo ayudamos a los municipios del interior a poner en valor su riqueza natural y patrimonial para diversificar la oferta al visitante y desestacionalizar la actividad turística en la zona”, ha defendido el delegado territorial.

Un hábitat con siglos de historia

Por su situación geográfica, entre las áreas peninsulares levantina y bética y la proximidad a varios cursos fluviales, Marchal ha contado con asentamiento humano desde la Prehistoria y ante el importante desarrollo urbano que alcanzó la Guadix romana, en sus inmediaciones se popularizó el uso habitacional de cuevas desde al menos el periodo musulmán.

Durante los siglos X y XI, la inestabilidad política impulsó la fortificación del primitivo Guadix, ubicado en la zona más elevada de este territorio, y provocó el aumento de este tipo de viviendas.

Nombradas por primera vez en el Libro del Repartimiento de Baza de 1497 y referidas en la celebración del Sínodo de la Diócesis de Guadix y Baza en el año 1554, las primeras casas-cueva de Guadix y Marchal se encontraban alrededor de la ermita de Nuestra Señora de Gracia y de la iglesia de la Magdalena, donde en 1489 quedó ubicado el Real de los Reyes Católicos.

La primera gran expansión del trogloditismo se produjo durante la segunda mitad del siglo XVIII como consecuencia de la consolidación de los cultivos de cereal y el aumento de pobladores, una tendencia incrementada durante la centuria siguiente por la ampliación de la superficie cultivada en las tierras desamortizadas.

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