Una serie de pruebas en un antiguo diario han revelado interesantes detalles de las últimas horas de vida de un explorador polar danés que murió congelado en 1907 en una cueva en Groenlandia. Se trata de Jorgen Bronlund, uno de los integrantes de la legendaria expedición danesa que realizó Mylius Erichsen al confín de Groenlandia entre 1906 y 1908.

El grupo de aventureros había viajado el año anterior al noreste de la isla para explorar y elaborar un mapa de la parte septentrional y también para determinar si los 50.000 kilómetros cuadrados de Peary Land eran una península o una isla. La comprobación no era baladí: si era una isla, pasaría a ser propiedad estadounidense, y si, por el contrario, era una península, formaría parte del territorio danés, como así terminó sucediendo.

Expedición danesa de Mylius Erichsen al confín de Groenlandia de 1906-08. Jorgen Bronlund es el primero por la izquierda

Fue después de un intento fallido de entrar en el Fiordo de la Independencia, cuando Jorgen Bronlund y otros dos participantes del equipo de trineos 1 de la expedición finalmente tuvieron que rendirse. Solo unos días antes de la muerte de Bronlund, habían fallecido otros dos miembros del equipo: el comandante de la expedición Mylius Erichsen y Niels Peter Hoegh Hagen.


Una mancha en el diario de Bronlund que esconde varias pistas

Nunca se encontraron sus restos, pero sí los de Jorgen Bronlund junto a su histórico diario, que se ha conservado desde entonces en la Biblioteca Real de Copenhague. Y ha sido ahora, cuando un equipo de científicos de la Universidad del Sur de Dinamarca ha tenido la oportunidad de analizar una parte muy específica de la última página del diario. En concreto, un punto negro debajo de la última entrada y de la firma de Jorgen Bronlund.

Los resultados, que se han publicado en la revista Archaeometry, revelan que la mancha está formada por restos de los siguientes componentes: caucho quemado, diversos aceites, petróleo y heces. Este descubrimiento nos ofrece una información única sobre las últimas horas del desgraciado final de Bronlund.

Así lo confirma el profesor de química Kaare Lund Rasmussen: “Veo por mí, cómo él, debilitado y con las manos sucias y temblorosas, buscó a tientas en un intento de encender el quemador, pero falló”. Según se cree, Bronlund había llegado a un depósito en Lambert’s Land, donde encontró un quemador de petróleo, fósforos y petróleo pero fue incapaz de precalentar el quemador porque no disponía de alcohol.

Intentó buscar alguna alternativa y los expertos creen que probó con algún aceite, porque la mancha negra contiene trazas de aceite vegetal y aceites que pueden provenir de peces, animales o velas de cera, según afirma Kaare Lund Rasmussen.

Los restos de caucho encontrados pueden provenir de alguna junta en el quemador, que pudo haberse quemado antes de llegar a esta situación límite o bien en su último intento de encender un fuego.

El cuerpo y el diario de Bronlund fueron encontrados cuatro meses después, ya en primavera, cuando Johan Peter Koch y Tobias Gabrielsen salieron en la búsqueda de los miembros desaparecidos del equipo de trineos 1. El diario fue recogido a los pies de Bronlund y fue llevado de regreso a Dinamarca para guardarlo en la Biblioteca Real de Copenhague. Curiosamente, el quemador que intentó encender el explorador fue localizado en 1973 por la Patrulla de Defensa Danesa Sirius y fue donado al Instituto Ártico de la capital danesa.

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