Una de las poblaciones más bellas de Cáceres es Hervás, la cual está situada en el norte de la provincia cacereña.

Con poco más de 4.000 habitantes es el centro administrativo y comercial del Valle de Ambroz. Como curiosidad histórica cabe destacar que el pueblo perteneció a la localidad salmantina de Béjar hasta el año 1816, cuando se le concedió el título de villa, perteneciendo en la actualidad a la provincia de Cáceres.

Panorámica de Hervás

Ubicado a la falta de la Sierra de Béjar su paisaje es bastante abrupto, y para maximizar la belleza del municipio cuenta con localidades vecinas que es “obligatorio” visitar como Baños de Montemayor (7 km), Candelario (32 km) o Jerte (43 km).


El patrimonio de Hervás, su gran riqueza

Este pueblo cacereño ha terminado representando la gran armonía entre la arquitectura popular y sus monumentos, lo que hizo que ya hace muchos años, más concretamente, en 1869, se le catalogase como conjunto histórico-artístico.

En nuestra visita a Hervás es necesario destacar la judería, que se encuentra en la pendiente hacia el río Ambroz, donde podemos contemplar un laberinto repleto de calles estrechas con trazado irregular, que muchas veces carece de salida y donde aparecen ante nosotros casas de entre dos y tres plantas con muros de piedra, adobe y tapial junto con las tejas o tablones laterales, que son los elementos constructivos característicos de la judería.

Una de las calles del barrio judío. Foto: turismocaceres.org

Si vamos a la zona alta del centro urbano, debemos saber que en tiempos pretéritos hubo una fortaleza que perteneció a los templarios, donde se puede ver la iglesia de Santa María de la Asunción de Aguas Vivas, este edificio de estilo renacentista fue realizado entre los siglos XVI y XVII.

Otro edificio importante es el que fuera convento de los Trinitarios, el cual es propiedad de la iglesia de San Juan Bautista, del siglo XVII, donde destaca la fachada al más puro estilo post herreriano.

La importancia del pasado judío en Hervás

Si por algo destaca Hervás es por su Barrio Judío. La comunidad judía que residió en Hervás, antes del edicto de expulsión de los Reyes Católicos en 1492, estaba formada por unas 45 familias, sin rango de aljama.

Una de las representaciones de Los Conversos de Hervás. Foto: losconversos.com

Cada verano el Barrio Judío de Hervás se transforma en el marco de la fiesta de “los conversos” donde todo el barrio representa un espectáculo teatralizado donde participa toda la población y desde el que se puede conocer más sobre la cultura y gastronomía sefardí que un tiempo fueron protagonistas en el municipio.

Comer en Hervás

La restauración es el plato fuerte de la población. Sus asados a la brasa y el tapeo informal son las señas de identidad de una gastronomía donde la cocina tradicional está dando amable paso a la reputada cocina de autor.

La carne base de la gastronomía en Hervás

Más de 15 restaurantes te ofrecerán una amplia carta donde encontrarás todas las delicias de interior.

El primer museo de la moto y coche clásico

En el caso de que te gusten los vehículos clásicos, existe un museo de la moto y el coche clásico que fue el primero que llegó a abrir sus puertas en nuestro país. El catálogo de la exposición está repleto de joyas sobre ruedas europeas y americanas de entre los años 20 y 70 del siglo pasado pertenecientes a un coleccionista particular.

Una de las piezas del Museo. Foto: museomotoclasica.com

La “Vía Verde de la Plata” entre Béjar y Hervás

Muchos son quienes disfrutan de las posibilidades deportivas y de esparcimiento que el antiguo trazado ferroviario del Ruta de La Plata entre Palazuelo y Astorga ofrece al reconvertirse en Vía Verde.

Tomando como inicio Navalmoral de Béjar, la nueva Vía Verde, Camino Natural de La Plata, ofrece un suave descenso que atraviesa el propio Béjar, Cantagallo, Puerto de Béjar, Baños de Motemayor,  Hervás, Gargantilla, Aldeanueva del Camino, Segura de Toro, Casas del Monte y Jarilla. Una conexión deportiva saludable y amable, tan solo permitida a peatones o ciclistas.


Valle de Ambroz, un enclave donde la naturaleza manda

Hervás es un destino perfecto para escapadas de fin de semana en cualquier época del año, ya que cada estación nos ofrece un amplio abanico de actividades y sensaciones.

El otoño nos ofrecerá desde finales de octubre hasta finales de noviembre del disfrute de bosques y parajes cercanos dentro de las numerosas actividades que ofrece la programación cultural del Otoño Mágico del Valle del Ambroz.

En invierno, Hervás será un lugar perfecto para alojarnos gracias a su microclima, con temperaturas suaves pero que sin embargo nos situará a tiro de piedra para disfrutar de la nieve en la estación de esquí de La Covatilla o en la Sierra de Candelario.

La primavera se levanta como la estación ideal para practicar deporte al aire libre como senderismo, carreras de montaña o mountain bike.

Una de las muchas piscinas naturales del Valle de Ambroz

Y su hacemos la visita en verano podremos disfrutar de las muchas piscinas naturales de la zona. Un refrescante lujo que supone un gran atractivo turístico con espacios muy cuidados.

Los alrededores de Hervás

Próximo a Hervás merece la pena visitar una serie de municipios de gran interés como Baños de Montemayor, que tiene un balneario que llega incluso a conservar algunos restos de las que fueran termas en la época romana. Béjar, una ciudad histórica que alberga espacios tan destacados como la estación de esquí La Covatilla, su museo Textil o la villa renacentista de El Bosque, una maravilla visual construida como villa de recreo de los Duques de Béjar y de Plasencia. O municipios con entidad propia como Candelario, Jerte o Plasencia.

Esperamos que después de darte esos trazos de lo que puedes encontrar visitando Hervás, te atrevas a conocer de primera mano uno de los pueblos más mágicos de Extremadura.

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Miguel Rodero
Escribir lo puede hacer prácticamente cualquiera, pero ponerle pasión y amor a las palabras es lo que diferencia a quienes solo juntan letras de "los otros" que transmitimos experiencias.  Viajar es sumergirse en otras culturas. Aprender que lo que siempre era negro ahora puede ser blanco. Que las diferencias siempre son más pequeñas que los puntos en común, y que es necesario viajar para crecer. Por suerte yo he crecido bastante, aunque nunca se es lo suficientemente grande si miras al horizonte. Espero que los escritos que publicaré en este espacio sirvan no solo como lectura, sino que aviven las ganas de conocer nuevos sitios y enriquecer con tus propias vivencias lo que puedas leer aquí. 

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