El Prado es de esos museos esenciales pero abrumadores. Tal es la cantidad de obras maestras que hay en su colección que el museo más célebre de Madrid espanta a algunos turistas que prefieren acudir a museos más coquetos y asumibles en visitas cortas. Pero como sucede con el Louvre de París o el Metropolitan de Nueva York, el Prado también es un museo apto para principiantes: el truco está en organizar bien la visita para no llegar sin aliento y saturados sin tan siquiera haber alcanzado Las Pinturas Negras de Goya.

Dicen del Prado que es la mejor pinacoteca de Europa y una de las mejores del mundo. Su colección de obras en el periodo que va del Bajo Medievo a los inicios del siglo XIX es incomparable. Inaugurado en 1819 en un edificio diseñado por Juan de Villanueva —al que se le han ido añadiendo algunas ampliaciones como la de Rafael Moneo en 2007— su excelso conjunto de obras deriva de las Colecciones Reales que comenzaron a fraguarse a partir del XVI bajo el impulso de Carlos V y del resto de reyes de la Casa de Austria, hábito que fue mantenido por los Borbones.

Guía del Prado para principiantes
Fuente: Tourse

Hoy sigue siendo un centro de atracción turística de primer nivel en España. Solo un dato: en 2019 el total de visitas anuales superó los 3.2 millones batiendo el récord establecido en 2016 celebrando de la mejor forma posible su Bicentenario.


Sí, el Museo del Prado es un espacio cultural imperdible pero hay que saber visitarlo para no perderse. Os proponemos varios métodos para acercarse por primera vez al Prado y disfrutar plenamente de la visita: por obras maestras, por artistas, por periodos o por horas.

Las obras maestras del Prado

El Prado no es el museo más grande del mundo —el Louvre tiene cuatro veces más superficie expositiva— pero sí posee una gran cantidad de obras por metro cuadrado. Así que no aspires a verlo —ni a disfrutarlo— todo un día. No es posible. Lo aconsejable es decidir de antemano qué queremos ver y establecer una ruta concreta a través del museo. Ir sin rumbo fijo por un museo de estas características es un error de principiante: los periodos y las obras se acabarán mezclando unos con otros y saldrás del museo con dolor de cabeza.

Guía del Prado para principiantes
Fuente: Wikipedia

Una de las mejores opciones para el visitante primerizo es seguir una ruta de obras maestras: lienzos que han marcado la historia del arte y que merecen una visita tranquila y sin prisa. Ten en cuenta, además, que en muchos casos son cuadros con mucho público así que deberás tener paciencia para poder observarlos detenidamente.

El Museo del Prado ya se ha adaptado a esta clase de visitas más cortas y esenciales y ofrece una ruta con mapa y guía por diez grandes obras del Museo. En ella podremos disfrutar, entre otros, de cuadros como Las meninas o La fragua de Vulcano de Velázquez, El Lavatorio de Tintoretto o La maja desnuda de Goya.

Así mismo, el Prado también ofrece una app conocida como Paseo del Arte imprescindible que eleva a 24 las obras maestras y que incluye algunas piezas míticas como El Jardín de las Delicias de El Bosco o La Anunciación de Fra Angélico.

Los artistas del Prado

Otra forma adecuada de disfrutar del Museo del Prado por primera vez es a través del recorrido por la obra de un solo pintor. ¿Por qué no centrar la visita en la trayectoria de Goya, por ejemplo?

El Prado cuenta con suficientes obras del artista aragonés para profundizar en las diferentes etapas de uno de los genios más importantes de la historia del arte contemporáneo: de sus amables y serenos cuadros costumbristas del último tercio del XVIII como Partida de Caza o La Merienda a sus famosos retratos como La familia de Carlos IV pasando por sus cuadros de temática histórica como El 3 de mayo o sus vanguardistas Pinturas Negras como Saturno o el mítico y desasosegante Perro Semihundido.

Guía del Prado para principiantes
Fuente: Museo del Prado

Velázquez, Tiziano o Rubens son otros pintores que bien merecen una visita específica, tal y como si estuviéramos en una retrospectiva de su obra.

Los periodos del Prado

Pese a que los museos de vanguardia ya experimentan con otras fórmulas expositivas huyendo de las cronologías y los periodos, el Prado no necesita innovaciones en esta parcela. El arte también es historia y precisa un método claro para situarse en un contexto y ser comprendido. En este sentido, la pinacoteca madrileña cuenta con una organización por salas que facilita al visitante un recorrido por diferentes escuelas.

Así, podemos hacer un seguimiento de la pintura flamenca de 1430 a 1570 a lo largo de siete salas o de la pintura italiana del Trecento al Manierismo en dos grandes salas. Con un plano en la mano, este tipo de visita es sencilla y altamente didáctica.

Guía del Prado para principiantes
Fuente: Wikipedia

El Museo del Prado en dos horas

Otra forma de visitar el Prado es adaptar nuestra visita al tiempo que tenemos disponible. En este sentido, el museo también recomienda una ruta específica de 2 horas a lo largo de 30 obras maestras de sus colecciones sumando a otras obras ya citadas El caballero de la mano en el pecho de El Greco, Las Hilanderas de Velázquez o El Descendimiento de Van der Weyden.

Conviene recordar, por cierto, que el Prado es gratuito durante dos horas de lunes a viernes de 18.00 a 20.00 y de 17.00 a 19.00 durante los domingos y festivos. Eso sí, vete con tiempo si no quieres quedarte fuera: las colas son, a menudo, kilométricas. Y es que la entrada general de 15 euros no es precisamente barata… Y si quieres estar solo en el Museo puedes visitarlo antes de su apertura al público, de 9:00 a 10:00 de la mañana… previo pago de 50 euros.

Con todo, no debes dejar Madrid sin visitar, al menos una vez, el Museo del Prado. La pinacoteca capitalina no es el museo más liviano del mundo pero ofrece una selección única de testimonios culturales de valor incalculable. Solo estar delante de obras como Las meninas o El Jardín de las Delicias bien merece la visita.


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