Guadalupe es un municipio y localidad española de la provincia de Cáceres, dentro de la comunidad autónoma de Extremadura, que en los últimos tiempos ha ganado una enorme presencia como parte del itinerario turístico de los españoles y extranjeros que se acercan a la región.

No importa si llegamos allí luego de pasar por alguno de los pueblos cercanos, como los de Cañamero, Alía, Castilblanco, Logrosán o Navalvillar de Ibor, o si directamente queríamos hospedarnos en el lugar, nos espera un lugar lleno de tradiciones.

Una gran herencia religiosa

Vista parcial de Guadalupe
Vista parcial de Guadalupe

En primer lugar, debemos decir que su nombre se lo debe a la historia según la cual un pastor encontró una talla de la virgen María en el río Guadalupe, construyéndose allí una ermita en su honor, que luego generó en el surgimiento del actual Santa María de Guadalupe.

Desde ese santuario original, Guadalupe se transformó rápidamente en un destino constante de las peregrinaciones de los devotos de la Virgen, al punto de considerarse una de las principales referencias de este tipo de turismo, sólo por detrás de Santiago de Compostela.


Esto se debe, en buena parte, a que mientras Santiago es considerado el patrón de España, la Virgen de Guadalupe se reconoce como la Reina de las Españas de acuerdo a las tradiciones católicas, y la patrona de todas las tierras de habla hispana.

Real Monasterio de Santa María de Guadalupe
Real Monasterio de Santa María de Guadalupe

Si bien el pueblo ha obtenido distinciones puramente turísticas como la de Primera Maravilla Rural 2017, buena parte de los viajeros que la visitan lo hacen con la especial intención de acercarse a su historia respecto de las creencias y la fe.

Eso puede comprobarse fácilmente, dado que el Real Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe es el principal punto de atención, con su estilo mudéjar y algunos detalles tanto góticos como renacentistas y barrocos, que le dan un aspecto único, y le permitieron ser inscripto como Patrimonio de la Humanidad en 1993 por parte de la UNESCO.

Luego, como parte del mismo conjunto arquitectónico, podemos encontrar otros interesantes recorridos como los de la gótica Iglesia de Nuestra Señora, el Camarín de la Virgen con sus cuadros de Luca Giordano o el vistoso claustro mudéjar de dos pisos.


Los alrededores de Guadalupe

Sus calles son un museo al aire libre
Sus calles son un museo al aire libre

A diferencia de lo que ocurre con otros pueblos, en Guadalupe no sólo tenemos los atractivos propios sino también los que la rodean, como por ejemplo la bellísima La Granja de Mirabel, que supo funcionar como sitio de descanso de los Reyes Católicos, con más de cinco siglos de historia. Leyenda similar la que pesa sobre la Granja de Valdefuentes, otro Bien de Interés Cultural con cientos de años sobre sus muros.

Y tampoco deberías perderte la oportunidad de conocer el Arca del Agua, con sus galerías que fueron excavadas en planeas montañas; la Ermita del Humilladero, los molinos de la zona, y el Pozo de la Nieve, todos claves en la conformación de este pueblo.

Eventos culturales y museos

El Real Monasterio de Santa María de Guadalupe cuenta con varias dependencias que bien podrían ser consideradas museos por su gran valor histórico, y si queremos acercarnos a ellas tenemos que preguntar, de hecho, por los Museos del Real Monasterio de Santa María de Guadalupe.


Algunos de los más recomendables son el Museo de Esculturas y Pinturas, en el que podemos encontrar obras de Goya, el Greco y otros tantos; el Museo de Libros Miniados, con varias obras literarias de siglos atrás; y por último Museo de Bordados, conformado mayoritariamente por ropas que se utilizaban en la celebración de la liturgia hace cientos de años.

Sus calles y plazas con escenarios de cultura
Sus calles y plazas con escenarios de cultura

Pero la cultura de Guadalupe no sólo puede vivirse en los museos, sino también participando de algunos de los eventos que tienen lugar en el pueblo, como las Jornadas de Solidaridad entre los Pueblos Hispanos, que se celebran desde hace casi 100 años, y que organiza la Real Asociación de Caballeros de Santa María de Guadalupe.

Si bien la fecha de esta celebración no es fija, generalmente tiene lugar alrededor del 12 de octubre, por ser el Día de la Hispanidad, y lo habitual es que parte de las actividades tengan lugar en Guadalupe y otras en alguna localidad vecina.

Siguiendo con las festividades locales, tenemos la Romería de San Blas, que se celebra el 3 de febrero en la ermita de San Blas con su epicentro en la tradicional procesión del Santo, tres meses antes de la Fiesta de la Cruz, en la que se veneran al Santo Cristo de Mirabel y de la Magdalena.


Igualmente simbólica es la Fiesta Patronal en honor de Santa María de Guadalupe, que tiene lugar el 8 de septiembre, aunque los actos comienzan por un par de jornadas antes con la clásica Ofrenda Floral y la Misa de Peregrinos en la mañana del 7 de septiembre.

Los caminos

Y antes de terminar, los caminos de Guadalupe que mencionábamos al comienzo merecen una mención aparte, teniendo en cuenta que, ahora mismo, se conoce y ofrece el trazado de hasta 12 caminos históricos, comunicando todos con la villa homónima.

El más famoso de ellos es el Camino Real, denominado así por tratarse del que utilizaron durante mucho tiempo los reyes de Castilla en sus peregrinaciones a Guadalupe, ya sea que partieran desde Madrid o Toledo, completando en el primero de los casos más de 250 kilómetros.

El Camino de Poniente, otro de los recomendables, es igualmente extenso con sus casi 200 kilómetros, coincidiendo en parte de sus tramos con el Camino de Santiago Portugués, siendo la opción para quienes vienen del vecino Portugal.

Los demás caminos, entre los 12 señalados y algunos más, responden a los  siguientes nombres: Camino de los Montes de Toledo, Camino de Levante, Camino Mozárabe, Camino de los Descubridores, Camino de Monfragüe, Camino de Guadalupe de Cabañeros Camino de Guadalupe de los Mineros, Camino de Guadalupe Visigodo, Camino de Guadalupe de los Jerónimos, Camino de Guadalupe de Felipe II, Camino del Norte, Camino de los Pastores y Camino de los Monjes.

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Escribir lo puede hacer prácticamente cualquiera, pero ponerle pasión y amor a las palabras es lo que diferencia a quienes solo juntan letras de "los otros" que transmitimos experiencias.  Viajar es sumergirse en otras culturas. Aprender que lo que siempre era negro ahora puede ser blanco. Que las diferencias siempre son más pequeñas que los puntos en común, y que es necesario viajar para crecer. Por suerte yo he crecido bastante, aunque nunca se es lo suficientemente grande si miras al horizonte. Espero que los escritos que publicaré en este espacio sirvan no solo como lectura, sino que aviven las ganas de conocer nuevos sitios y enriquecer con tus propias vivencias lo que puedas leer aquí. 

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