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A Costa da Morte esconde lugares maravillosos y numerosas leyendas, como Fisterra, también conocido como Finisterre. La belleza del litoral, el encanto de sus pueblos y destino final de muchos peregrinos que recorren el Camino de Santiago, que pasan por el cabo rumbo al santuario da Virxe da Barca de Muxía.

Adéntrate con nosotros en Fisterra, el Finis Terrae o fin de la Tierra para los romanos, y déjate sorprender por un lugar que lo tiene todo para que pases tus próximas vacaciones.

Finisterre: Qué ver en el fin del mundo

Fisterra

Finisterre

Fisterra es una encantadora localidad marinera en la que destaca su puerto, en torno al cual se extienden sus calles, y el castillo de San Carlos (Rúa Alfredo Saralegui, 5, 15155 Fisterra, A Coruña) del siglo XVIII. En su interior alberga el museo de pesca, un pequeño centro de interpretación donde podrás contemplar los instrumentos de carpintería, las redes y material didáctico sobre las casas marineras, las embarcaciones, las conserveras y los oficios en torno a la actividad pesquera.

Pasea por la Plaza Ara Solis, donde se encuentra la Casa del Cuadrante; el Paseo de la Ribeira, frente al cual se alza la Casa do Porto; y descubre las antiguas fábricas de conserva y salazón del siglo XIX.



En el núcleo de la villa podrás comer y degustar lo más típico de la gastronomía gallega, en especial, de sus pescados y mariscos. También encontrarás en la zona para alojarte hoteles, albergues y hostales rurales, así como numerosos arenales, como la playa urbana de A Ribeira, la playa Corveiro y la playa de A Langosteira.

Puerto y lonja de Fisterra

Iglesia de Santa María das Areas

En el puerto de Fisterra se ubican diversas empresas deportivas y de turismo náutico, las cuales ofrecen actividades de buceo, excursiones de pesca y rutas en barco por alrededor del cabo Finisterre y a otros puntos de la costa. Cualquiera de estas actividades es un plan estupendo si vas a estar unos días por la zona.

En todo caso, no dejes de visitar la lonja de Fisterra (Paseo de la Ribera, Lonja nueva, s/n), puesto que alberga una parte dedicada a fines turísticos, con exposiciones didácticas y puntos informativos. De hecho, es posible asistir como público a las subastas de pescado, que podrás observar a través de pasarelas que permiten recorrer las instalaciones. Las visitas se organizan durante todo el año, aunque deberás consultar primero el horario. De esta forma, la lonja de Fisterra se convirtió en la primera lonja turística de Galicia.

Desde el puerto, si sigues la carretera de la costa, a unos 3 kilómetros llegarás hasta el mítico faro construido en el cabo Finisterre. Pero antes, te sugerimos que te detengas a contemplar el retablo con la imagen del Santo Cristo de Fisterra, en la iglesia de Santa María das Areas (Rúa Alcalde Fernández, 14, 15155 Fisterra, A Coruña), del siglo XII, ubicada justo cuando comienza la ruta de subida hacia el faro, y que también cuenta con una Puerta Santa.

Cabo Finisterre

Cabo de Finisterre

Ya sea porque te decidas a realizar la ruta hasta el faro a pie o en coche, vale la pena que hagas varias paradas en el camino, después de visitar la iglesia de Santa María das Areas. La primera de ellas es junto al Monumento aos peregrinos do Camiño de Santiago (AC-445, 68, 15155 Fisterra, A Coruña). La siguiente es el curioso cementerio municipal de Fisterra, diseñado por el arquitecto César Portela y ubicado en un lugar único con unas vistas excepcionales. Para después, justo antes de llegar al aparcamiento del faro, en el mirador de Corbeiro y, a continuación, habrás llegado a destino.

El faro de Fisterra, desde donde contemplarás uno de los más bellos atardeceres gallegos, se alza en un majestuoso entorno natural con acantilados, agrestes playas y la inmensidad del océano Atlántico. El faro fue construido a mediados del siglo XIX, a 138 metros de altitud sobre el nivel del mar, con diseño del ingeniero Félix Uhagón, en una época en la que funcionaba con una lámpara de aceite.

Años después se construyó el edificio junto al faro, denominado la Sirena, aunque se lo conoce popularmente como la vaca de Fisterra. Comenzó a funcionar en el año 1889, con la finalidad de emitir un par de sonidos estridentes cada minuto, que se podían oír hasta 25 millas, cuando la niebla era tan espesa que impedía ver la luz del faro y que así los barcos pudieran guiarse de igual modo para no estrellarse contra las rocas de la costa.

Por último, en el cabo Finisterre, también se alza otro edificio: O Semáforo. Se levantó en 1879 para la emisión de señales para la marina de guerra. En la actualidad, se ha convertido en una hospedería de turismo rural.

Rutas en Fisterra

Faro de Finisterre

Sin salir del municipio puedes realizar tres estupendas rutas de senderismo. La primera de ellas parte del puerto hacia el castillo de San Carlos, llega a la iglesia de Santa María das Areas y sube por el monte San Guillermo, desde donde es posible contemplar unas fabulosas vistas, para continuar después hasta el Monte Facho. Luego, llegarás a un mirador y, a poca distancia, al faro.

La siguiente ruta comunica el pueblo con la playa de O Rostro. Debes coger el camino hacia San Martiño de Arriba y, después de dejar atrás esta aldea, alcanzar el castro de Duio. Vilar y Denle son las siguientes paradas antes de llegar a destino.

La última de las rutas conduce al Monte Santa Catalina, saliendo en dirección de la playa Langosteira. Antes de llegar pasarás por la aldea de Mallas y ascenderás al punto más alto del municipio, desde donde contemplar otra de esas estupendas panorámicas de una costa espectacular en la que no te cansarás de hacer fotografías.

Sin duda, Finisterra es uno de los lugares más mágicos y especiales que puedes conocer en tierras gallegas, y si buscas sorprender a tu pareja con una escapada romántica, viviréis un fin de semana inolvidable.

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