5/5 - (1 voto)

Cuando pensamos en Valencia nos vienen a la cabeza sus fantásticas playas, su cuidado centro histórico, sus barrios con encanto marinero o la futurista Ciudad de las Artes. Y la paella valenciana, obviamente. Pero es posible que este plato, convertido en el auténtico símbolo de la ciudad y de España, haya ocultado una gastronomía mucho más profunda que convierte a Valencia en una de las capitales gastronómicas del Mediterráneo.

Para poner en valor la alta cocina que podemos encontrar en la ciudad, nació hace unos años Valencia Culinary Festival. Un evento anual, impulsado por los propios chefs y la asociación Valencia Premium, que este año ha celebrado su quinta edición con dos semanas cargadas de actividades. Tuve la suerte de poder asistir a los últimos días del evento para disfrutar de algunas de ellas y traeros este resumen del mismo.

Visita a un criadero de ostras

Una ostra de Valencia

¿Por que no hay ostras de Valencia? Esa fue la pregunta que se hizo César Gómez, un empresario valenciano experto en cultivar ostras en diferentes lugares de España pero que, curiosamente, no se había planteado hasta ese momento que también era posible hacerlo en su propia ciudad. Y, como la única manera de comprobar algo es probando a hacerlo, llegó a un acuerdo con un cultivador de mejillones que había en el puerto de Valencia para que le cediese un espacio y allí realizó su primer cultivo de ostras. El resultado fue fantástico y hoy ya cuenta con varias plataformas de cultivo que este año espera producir más de 700.000 ostras al año.

Un producto local que se queda en su mayoría en los restaurantes de la región y que sigue sorprendiendo a los propios valencianos, que aún no terminan de creerse que las ostras que están comiendo hayan nacido tan cerca suyo. Gracias al Valencia Culinary Festival pudimos degustarlas en la propia plataforma de cultivo con diferentes creaciones que cocinó el chef Junior Franco, en directo para nosotros. Una interesante fusión de sabores tropicales con toda la esencia del Mediterráneo que recogen estos pequeños moluscos y que luego pudimos seguir disfrutando en Paraíso Travel, su restaurante en el centro de Valencia.



Un paseo por la Albufera

De la mano de Santos Ruiz, periodista gastronómico y presidente de la Denominación de Origen Arroz de Valencia, el festival nos preparó una visita guiada por los campos de arroz de la Albufera. Las lluvias primaverales y la llegada brusca del calor han provocado un año muy atípico y no ha sido hasta junio cuando los agricultores han podido comenzar con la plantación del arroz y la anegación de los campos. Cuando lo visitamos, nos encontramos por tanto, con unos preciosos paisajes de campos inundados en una aparente calma antes de que comiencen a surgir los primeros brotes y el color verde conquiste el lugar.

Después de conocer las diferentes fases que atravesarán los campos de arroz y descubrir las características de las tres variedades reconocidas por la denominación de origen: senia, bomba y albufera, nos embarcamos en uno de los tradicionales barcos que recorren el lago de la Albufera y que ofrecen una perspectiva imprescindible de este paisaje único. No podíamos terminar la jornada sin probar un delicioso arroz que elaboró el chef del restaurante Llisa Negra, propiedad de Quique Dacosta.

Una programación llena de actividades

Atsushi Tanaka y Luis Valls – Foto de Valencia Culinary Festival

Los menús a cuatro manos han sido desde la primera edición una de las principales señas de identidad del festival y este año el nivel alcanzado no ha podido ser más alto. El chef Enrique Medina, del restaurante Apicius, inauguró estos encuentros con un menú elaborado junto a la cocinera Yoko Hasei. El atún rojo Balfegó fue el protagonista en este homenaje a la cocina kaiseki, una tradición de la gastronomía japonesa muy vinculada a la ceremonia del té.

El cocinero japonés Atsushi Tanaka, que trabaja actualmente en su restaurante de París, visitó por su parte al chef Luis Valls en su restaurante El Poblet con una interpretación de su cocina usando productos locales de Valencia. El último encuentro tuvo como protagonistas al chef Bernd Knoller, afincado desde hace muchos años en Valencia, y a Harry Cummins, un cocinero inglés que cuenta con varios proyectos en Francia. Entre ellos el restaurante La Mercerie, un moderno bistro que sorprendió a Bernd en su visita a Marsella hasta tal punto de proponerle esta colaboración. El menú que elaboraron entre ambos fue una fantástica muestra de propuestas muy frescas donde las verduras de la huerta valenciana adquirían unos sabores realmente sorprendentes y donde tampoco faltó un sabroso plato de arroz.

Denys Cherkasov – Barman de La Salita

Entre el resto de actividades que tuvieron lugar durante las dos semanas que duró el festival, destacaron las cenas con productores, que nos permitieron conocer la realidad y el duro trabajo de esta parte fundamental de la gastronomía que se mantiene oculta tras las estrellas y los soles que se llevan sus intérpretes. Ambas sesiones tuvieron lugar en Casa Montaña, todo un clásico de la cocina valenciana que, desde su tradicional restaurante en el Cabanyal, ha convertido a la materia prima sostenible y de kilómetro cero en su seña de identidad.

Muy interesante fue también la iniciativa Acoge un Plato que, a través de una colaboración con la ong CEAR, descubrió a los asistentes algunas recetas de personas refugiadas que tuvieron que huir de sus países por guerras o violencia contra determinadas minorías. Una emotiva actividad que nos permite comprender mejor otras realidades a través de un elemento común a todas las culturas, como es la gastronomía.

Visitas guiadas al Mercado Central, acompañados de chefs como Bernd Knoller, catas, talleres o un maridaje muy especial a través de los espectaculares cocktails de La Salita, fueron algunas de las otras actividades que se fueron desarrollando durante el festival.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here