El Camino de Santiago, los Pirineos, la riqueza natural, una intensa y agitada historia y la condición fronteriza configuran y conforman el alma de las ciudades y los pueblos que integran Navarra. El Reyno es también un auténtico paraíso gastronómico, en cuyo recetario habitan propuestas que aúnan la influencia de las cocinas vasca, francesa, riojana y aragonesa, y turístico, por cuanto acopia un extenso catálogo de tesoros. Recorremos los diez rincones más espectaculares de la comunidad.

2Castillo de Olite

Castillo de Olite

Preside la localidad homónima, donde el tiempo parece haberse congelado en el Medievo y cuya vasta trayectoria vinícola la han convertido en la capital del vino por excelencia. La fortaleza, también conocida como Palacio Real de Olite, se construyó durante el reinado de Carlos III en un impoluto estilo gótico.

Las torres y torreones que la jalonan convierten a este máximo representante del esplendor del antiguo reino de Navarra en todo un reclamo turístico y en el tesoro de su patrimonio.

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