Paredes con una caída vertical de 500 metros, una anchura con un punto mínimo de 20 metros, vertiginosas pasarelas de madera y puentes colgantes de película: así es el Congost de Mont-rebei, uno de los últimos grandes desfiladeros.

Situado entre las comarcas de la Ribagorza y Pallars Jussà, entre Huesca y Lleida, se trata de una joya natural apenas transitada hasta hace unos años cuando lo adquirió la Fundació Catalunya-La Pedrera que llevaron a cabo una serie de mejoras para facilitar el acceso, pero también para garantizar su conservación medioambiental. Si te gustan las emociones fuertes, acompáñanos en este viaje al espectacular Congost de Mont-rebei. 

Congost de Mont-rebei, un desfiladero para valientes 

Congost de Mont-Rebei
El Congost de Mont-rebei, puro espectáculo. Fuente: Pixabay

El Desfiladero de Mont-rebei puede presumir de ser uno de los pocos tesoros naturales de estas características que no ha padecido los efectos de ninguna infraestructura de transporte en su entorno, razón por la cual se le conoce como el último gran desfiladero, con permiso del Caminito del Rey. Y es que el ser humano siente fascinación por esta clase de fenómenos geológicos y si el acceso a los mismos es muy sencillo no tarda en convertirse en lugar de peregrinación.


Esta masificación, por suerte, aún no ha alcanzado al Congost de Mont-rebei. Porque este desfiladero está en tierra de nadie: al norte del embalse de Canelles, a una hora y media de Lleida y a una distancia similar de Huesca capital. No, no es fácil llegar aquí, pero el premio es muy suculento: un espectacular cañón que ha horadado el río Noguera Ribagorzana que marca la frontera natural entre Aragón y Cataluña, separando a su vez la Sierra del Montsec, primera gran formación del Prepirineo. 

Con una superficie que roza las 600 hectáreas, solo en la vertiente catalana, adentrarse en el Mont-rebei supone un paseo por 170 millones de años en la historia de la Tierra, con la posibilidad de ver sedimentos de la época en la que se extinguieron los dinosaurios. Para mantener protegido este espacio natural, pero también acercarlo a los viajeros como destino turístico, la Fundació Catalunya-La Pedrera se hizo con la propiedad de los terrenos diseñando una serie de rutas.

Congost de Mont-rebei: las rutas principales 

Congost de Mont-Rebei
Pasarelas de madera sobre el Noguera Ribagorzana en el Congost de Mont-rebei. Fuente: Wikipedia

La mejor forma de conocer este impresionante desfiladero es a través de una de sus tres rutas principales. En la Masieta —los restos de una antigua masía habilitados como centro de recepción de visitantes en la zona leridana de este espacio natural— podremos encontrar toda la información necesaria sobre estas rutas. 

La Ruta Corta Congost de Mont-rebei es la ideal para principiantes. Se trata de una senda de 10 kilometros en total que parte del parking de la Masieta (6 euros por vehículo si se hace la reserva online) y que cruza el puente colgante de Sant Jaume, pasa el cruce de la Petrusca que enlaza con el GR-1 —Sendero de Gran Recorrido que transita por buena parte del norte peninsular— para después alcanzar el puente colgante del Siegué, otro de los emblemas de este espacio natural y que separa Huesca de Lleida. Llegados hasta aquí, debemos dar la vuelta y dirigirnos al punto de partida por la misma ruta de la ida.

Congost de Mont-Rebei
Un banco con vistas. Fuente: Wikipedia

La segunda ruta, denominada Ruta Larga, es de 16 kilómetros en total y llega hasta el albergue de Montfalcó ya en la parte aragonesa del desfiladero. No solo se trata de una ruta más larga, sino más dura por su desnivel: en la última parte debemos ascender hasta aproximadamente los 700 metros de altura en los que se encuentra Montfalcó.

Los gestores del espacio natural también incluyen una tercera ruta que discurre en sentido inverso a la Ruta Larga: es la Ruta Pasarelas de Montfalcó que incluye dichas pasarelas de madera. Partiríamos del albergue de Montfalcó, a unos 15 kilómetros de la localidad de Viacamp. Cerca de aquí, por cierto, se encuentra la ermita de Santa Quiteria, una pieza románica restaurada en 1996 desde la que tenemos un fantástico panorama tanto del desfiladero como del embalse de Canelles, al sur. Tras dejar el coche en el aparcamiento habilitado cerca del albergue y, siempre en dirección norte, descenderíamos hasta las pasarelas de Montfalcó, para luego cruzar los puentes colgantes y alcanzar la Masieta. 

Congost de Mont-rebei: rutas secundarias y deporte 

Congost de Mont-Rebei
Maravillosas vistas desde el mirador de las Nutrias en el entorno del Congost de Mont-rebei. Fuente: Wikipedia

El entorno del Desfiladero de Mont-rebei ofrece también otros itinerarios secundarios que completan el panorama de este insólito paraje natural. Porque más allá del propio desfiladero encontramos tesoros sorprendentes. Como el poblado de los Altimiris que podremos conocer en el camino homónimo: una senda lineal de dos horas que nos acerca a un poblado prerrománico, datado entre el siglo V y el IX y que, según los responsables de la fundación que se encarga de su estudio, recuerda por su emplazamiento a Machu-Picchu

Otro de los caminos secundarios que nos pueden servir para conocer otras vertientes del Congost es el de la Obaga Gran, un itinerario lineal de dos horas y media que nos adentra en la umbría de la sierra del Montsec, desde donde apreciaremos diversos barrancos, así como las robledas de la Obaga Mitjana y la Obaga Gran para finalizar en el mirador de la Plana de Mont-rebei. 

Congost de Mont-Rebei
Deportes acuáticos en el embalse de Canelles, otra forma de disfrutar del entorno del Congost de Mont-rebei. Fuente: Pixabay

Finalmente, el Camino de Alsamora es una ruta exigente que supera las tres horas y que nos acerca a una de las zonas menos conocidas del entorno, en la umbría del Montsec d’Are, donde veremos espectaculares barrancos y tendremos un panorama de las montañas del Pirineo, ya al norte. 

Buena parte de estas rutas son también una excelente ocasión para conocer la fauna del entorno. No hay que olvidar, en este sentido, que desde 2005 el desfiladero de Mont-rebei ha sido reconocido como Refugio de Fauna Salvaje. Además de nutrias y tritones, este espacio natural es popular entre los ornitólogos: quebrantahuesos, alimoches y águilas reales surcan los precipicios de estas rocas estableciendo sus nidos en estas zonas montañosas. 

Por último, no hay que olvidar que al sur del Congost encontramos el embalse de Canelles, famoso entre los aficionados a las piraguas. Diversas firmas de la zona ofrecen alquileres y rutas adaptadas a diversos niveles para recorrer el Noguera Ribagorzana tanto desde un kayak como desde un catamarán. Otra forma de conocer el Congost de Mont-rebei, uno de los espacios naturales más insólitos del noreste peninsular. 

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