A orillas del Támesis, con un abundante catálogo de atractivos monumentales y culturales, Londres es la ciudad de moda y la favorita entre los viajeros. Tanto es así que unos 38 millones de almas la visitan cada año, y todo apunta que va a seguir abrazando dicha cifra a pesar la alargada sombra del Brexit. Y es que Londres es Londres.

La capital británica es además la segunda más extensa del continente europeo, por lo que desplazarse por ella reclama recurrir al transporte público. Pero, como corresponde a una ciudad preparada para el turismo, dispone de un sistema de transporte público rápido, eficiente, muy bien conectado y con diferentes alternativas. Veamos cuáles son

Metro

Metro de Londres.
Fuente: Pixabay.

Con una docena de líneas, el metro londinense, allí denominado underground o tube, es uno de los más extensos del mundo. Está integrado por nueve zonas radiales que parten del centro, cada una de las cuales conecta con distintos puntos de la ciudad. La 1 y la 2 son las más relevantes desde el punto de vista turístico, por cuanto llegan a la mayoría de los atractivos turísticos. Por su parte, la 6 conecta con el aeropuerto de Heathrow.


Funciona desde las 05:00 de la madrugada hasta la medianoche; salvo los domingos, que lo hace desde las 07:30 a las 23:30. Desde hace pocos años, varias líneas prestan servicio nocturno durante el fin de semana y son Victoria, Central, Jubilee, Northern y Piccadilly.

Por lo que respecta al costo del billete, hay que tener en cuenta que varía en función de la zona por la que te desplaces. Puedes obtenerlos en las máquinas expendedoras que hay en las estaciones.

Autobús

Autobús rojo de Londres.
Fuente: Pixabay.

Los míticos autobuses rojos de dos pisos se presentan una alternativa interesante para quienes quieran desplazarse en un medio icónico y, al mismo tiempo, contemplar los encantos de la ciudad, a pesar de que no son la opción más rápida. Hay más de 400 líneas, que cubren en torno a 700 rutas. Quizá con tanto volumen, se antoja un poco complejo entenderlo y orientarse. Pero basta con acercarse a la parada en cuestión y echar un ojo al panel informativo.

También hay líneas nocturnas, cuyo horario de funcionamiento es desde la medianoche hasta las 05:30. Las identificarás porque muestran la letra «N» delante del número. A modo de advertencia, recuerda comprar el billete con antelación, llevar la tarjeta de transportes o una bancaria con servicio de pago contactless, ya que no se admite el pago en efectivo a bordo.

Barco

Crucero por el Támesis.
Fuente: Pxhere.

El río Támesis cruza Londres, lo que conlleva que el barco sea un medio de transporte más. De hecho, muchos londinenses lo usan para cruzar la ciudad y así evitar los atascos y la masificación del metro, pero también infinidad de viajeros para disfrutar de la ciudad desde el agua.

Hay seis líneas fluviales -RB-, que unen Putney con Woolwich, y son operadas por River Bus. No obstante, también hay diversos cruceros fluviales adaptados a los visitantes, que además incluyen audioguía.

Taxi

Taxi típico de Londres
Fuente: Wikipedia.

Los taxis ingleses o black cabs son, como los autobuses, inconfundibles, pues lucen líneas muy señoriales y elegantes y un característico color negro. Claro que tanto señorío tiene su precio, pues sus tarifas son las más caras de Europa y, además, varían en función de la franja horaria y el día. No obstante, son una buena opción para desplazamientos puntuales.

Consejos para usar el transporte público en Londres

Tarjetas de transporte.
Fuente: Pxhere.

El transporte público en Londres, especialmente el metro, es caro. Para que te hagas una idea, el billete sencillo de metro cuesta unas 5£, es decir, 6 €. Así que si tienes la intención usarlo con frecuencia, lo más rentable es adquirir una tarjeta de transporte.

Una opción es la tarjeta Oyster, que es recargable y funciona con el sistema que ellos denominan ‘pay as you go’, es decir, se paga si se usa y a un precio más económico (prácticamente la mitad menos) que el billete suelto. Es unipersonal y se pasa por los lectores amarillos.

Otra alternativa, más aconsejable si vas a estar más de tres días, es la Travelcard, que viene a ser como un abono de transporte. Permite realizar viajes ilimitadamente durante su periodo de validez, que puede ser de un día, varios, una semana e incluso un año. En ambos casos, hay que tener en cuenta que el costo de los billetes es mayor en hora punta (tarifa peak), es decir, entre las 6:30 y las 9:30 y las 16:00 y las 19:00 horas. Además, se puede devolver, en cuyo caso reintegran el valor y el saldo que contenga la tarjeta.

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