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Una imagen vale más que mil palabras. Este viejo dicho recoge a la perfección la esencia de Instagram, que, efectivamente, se basa en el poder de los elementos visuales para provocar millones de respuestas y, por supuesto, entretenernos en nuestros ratos ociosos. Sin embargo, el ahínco de muchos viajeros por ganar más seguidores o ‘likes’ y presumir de ‘feed’ de Instagram les lleva a subir fotos de destinos que no se corresponden con la realidad, ya sea porque los han inmortalizado en momentos puntuales o les han añadido un sinfín de filtros, alterando sus proporciones y colores y, por lo tanto, presentándolos al mundo con unas características distintas a las que en realidad tienen.

Así que no son lugares reales, sino desvirtuados, que únicamente existen gracias a la magia de Instagram y sus herramientas. He aquí una selección de destinos que no son lo que parecen, sino el resultado del ilusionismo de dicha red social.

2Sirenita, Copenhague

Sirenita, Copenhague.
Sirenita, Copenhague

Sin duda, esta escultura, que se inspira en el cuento del mismo nombre de Hans Christian Andersen, es el icono de la capital danesa. Las fotos que se ven en Instagram llevan al viajero pensar que verá una gran escultura flotando sobre el mar, envuelta en un halo de magia y mitología. Pero cuando uno se acerca, tras sortear la ingente cantidad de viajeros que la merodean, comprueba que no es así.

Además de ser muy pequeña, pues no mide más de 1,25 metros, está en la bahía industrial, que es uno de los lugares más deslucidos de Copenhague al tener como telón de fondo un sinfín de instalaciones portuarias, que, por supuesto, no salen en las fotos.

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